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LA SOJA, EL AMBIENTE, LOS RECURSOS NATURALES, LAS COMUNIDADES, LA BIODIVERSIDAD, LA CONTAMINACIÓN, EL FUTURO, LA SALUD Y LA SOBERANÍA.

Miércoles, febrero 11, 2009
El desgaste del suelo en nuestro país
El problema actual de la expansión agrícola
CARTA DEL BIOLOGO RAUL MONTENEGRO
La soja no sólo mata ambientes nativos, mata la salud y los territorios indígenas, mata la diversidad agroproductiva de un país, enferma y hace morir a la gente con sus plaguicidas… también instaló una forma perversa de neocolonialismo.

Con verdadera sorpresa leí el documento que resume el taller sobre soja. Es indudable que en ese taller no participaron las personas que luchan contra el avance de la soja sobre territorios indígenas, pequeñas propiedades de campesinos e incluso reservas naturales.
¿Saben ustedes lo que están sufriendo las comunidades indígenas del centro y oeste del Chaco y Formosa, cuyos bosques están siendo destruidos para que se cultive soja? ¿Perciben acaso la tragedia de ser indígena Wichí en un mundo que de bosque seco pasa a cultivo de soja, y cuyos aires y aguas transparentes pasan a ser depósitos de glifosato y su derivado AMPA, y endosulfán y su derivado sulfato de endosulfán?
¿Saben ustedes que los gobiernos están flexibilizando leyes y procedimientos administrativos para facilitar los desmontes, e incluso la transferencia de terrenos fiscales a plantadores de soja? ¿Saben lo que sucede en el Chaco, donde hemos iniciado una durísima campaña para evitar que se les siga sacando territorio a los indígenas para plantar soja?
¿Saben lo que sucede en Paraguay, donde las tierras de su ambiente chaqueño y selvático se destruyen para hacer soja? ¿Pueden hablar de sustentabilidad cuando la selva Paranaense del Paraguay se redujo al 68% entre 1984 y 1991, con una tasa de desmonte salvaje de 288.551 hectáreas por año, en su mayoría para cultivar soja?
Hacer sustentable la soja en este Tercer Mundo real, no el de los bonitos salones de reuniones en Holanda, más que una utopía es una complicidad. Lo digo con dolor: ese velatorio “técnicamente correcto” no tiene los pies con barro ni el corazón puesto en nuestra tierra real, en nuestras selvas, en nuestros bosques secos. Su pobreza técnica y de realidades me preocupa por la entidad de quienes lo organizaron (y participaron).
Tampoco estuvieron en Holanda quienes atacan el uso intensivo de glifosato, endosulfán y otros plaguicidas tan usados en cultivos de soja RR. Nada se dice en el documento sobre el inédito experimento epidemiológico que desató el cultivo de soja en Argentina, Brasil y Paraguay (por solo citar algunos de los países-víctima). ¿Saben ustedes que los médicos rurales, y los que atienden poblaciones de bordes urbanos están desesperados por los valores de morbilidad y mortalidad que se están registrando?
¿En qué parte del “correcto informe” que nos enviaron se analiza que los plaguicidas glifosato, AMPA, endosulfán y sulfato de endosulfán; el coadyuvante nonil fenol etoxilato, y el diluyente ftalato (tan usado en plaguicidas) son disruptores endócrinos? ¿Advierten siquiera lo que significa un monocultivo de crecimiento geométrico asociado a problemas sanitarios de crecimiento también geométrico?
Más aún: pareciera que la soja pudiera hacerse sustentable. ¡Qué ingenuidad!
¿Cómo le van a enseñar a la soja a no extraer nutrientes ni alterar el perfil del suelo? ¿Cómo van a modificar los sistemas sociales de Argentina o Brasil, donde el cultivo de soja puede hacerse prácticamente desde un teléfono celular, pues no hace falta roturar el suelo ni sofisticadas maquinarias? ¿Qué referencia se hace a la destrucción, no ya de ambientes nativos, lo que de por sí es muy grave, sino de diversidades agroproductivas?
¿Quién habla en nombre de los productores de leche, jaqueados por los productores de soja?¿Qué parte del relatorio habla de la cantidad de mano de obra que demanda una hectárea de soja y una hectárea de tambo dedicado a la producción de leche?
La soja no sólo mata ambientes nativos, no sólo mata la salud y los territorios indígenas, no sólo mata la diversidad agroproductiva de un país, no sólo enferma y hace morir a la gente con sus plaguicidas, también instaló una forma perversa de neocolonialismo.
Por si fuera poco, las semillas crudas de soja contienen restos de los plaguicidas usados, y la soja cruda, tanto orgánica como RR, contiene fitatos e isoflavonas que son de riesgo para la salud.
Es bastante triste, pero no me imagino cómo hacer para que un relatorio como el que analizamos se transforme en otro más serio, verdadero y científicamente correcto. Por ahora me limito a protestar enérgicamente, y a pedirles que envíen una copia de mi nota a todos quienes participaron de ese taller.

Cordialmente,
Dr. Raúl A. Montenegro, Biólogo.
Presidente de FUNAM (Fundación para la defensa del ambiente) y profesor Titular de Biología Evolutiva Humana en la Universidad Nacional de Córdoba.
Premio Global 500 de Naciones Unidas