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SOJA, CAMBIO DE USO DEL SUELO, ESPECIES DISMINUYENDO LA BIODIVERSIDAD, CAMBIO CLIMÁTICO, RECURSOS NATURALES, DEPÓSITOS DE CO2.

Miércoles, febrero 11, 2009
ARGENTINA
La tasa de deforestación en Argentina es seis veces mayor que el promedio mundial.
Por Sibila Camps de Diario Clarin
En cuatro años, el desmonte de bosques nativos creció casi el 42%
• La tala arrasó con más de 1 millón de hectáreas, la mayoría ahora con soja.
• Se pierde un promedio de 821 hectáreas de bosques por día, 34 hectáreas por hora.
 

A contrapelo de las exhortaciones de científicos y ambientalistas, en la Argentina se desmontan cada vez más bosques, y a mayor velocidad: entre 2002 y 2006, la deforestación creció casi un 42% respecto del período que va de 1998 a 2002.
Los datos de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación son preliminares, y aún no incluyen la provincia de Misiones ni los bosques de caldenes de La Pampa. Unicamente los andino-patagónicos se mantienen estables, y las masas de ñires se habrían extendido.
En 1998, cuando se realizó el “Primer Inventario Nacional de Bosques Nativos”, las selvas y montes de Salta, Chaco, Formosa, Santa Fe, Santiago del Estero y Córdoba sumaban 23.688.921 hectáreas. Apenas ocho años después habían perdido casi el 10%. Entre 1998 y 2002 desaparecieron 781.930 hectáreas. Pero en los últimos cuatro años, el proceso se acentuó y la tala arrasó con 1.108.669 hectáreas, en su gran mayoría, ahora con soja.
Con estas cifras, la tasa de deforestación de la Argentina —que mide el porcentaje de pérdida anual respecto de la superficie remanente— resulta seis veces más alta que el promedio mundial.
A cargo del relevamiento está la Unidad de Monitoreo del Sistema de Evaluación Forestal de la Dirección de Bosques, que coordina la ingeniera Celina Montenegro. Su equipo recibe las fotos satelitales de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales, las procesa a formatos “legibles”, y les aporta la georreferenciación, lo que implica darles coordenadas, para establecer así las correlaciones entre las imágenes y los mapas.
“El avance más importante de la frontera agropecuaria se produjo en la región del Parque Chaqueño”, señala Montenegro. Santiago del Estero encabeza el ranking de desmonte: 515.228 hectáreas en estos cuatro años, lo que significa un 71,61% más que entre 1998 y 2002. Las nuevas peladuras que se ven en los mapas satelitales se concentran en el este, el noroeste y el sur.
Pero la mayor aceleración se registra en Salta, donde, en este lapso, la desaparición de masa boscosa (414.934 hectáreas) fue un 113,45% mayor que entre 1998 y 2002. Sólo el departamento de Anta perdió 239.681 hectáreas.
El ritmo sigue incrementándose: Greenpeace relevó que desde diciembre hasta la fecha, el gobierno salteño convocó a audiencias públicas para autorizar desmontes por un total de 195.941 hectáreas. “Ni siquiera se aprovechan los productos forestales, los árboles se arrancan de raíz”, observa el ingeniero Enrique Wabo.
El desmonte más intenso se produjo en la franja de transición entre el Parque Chaqueño y las Yungas. Pero en esta selva se observa también un descenso de la cubierta boscosa, que contribuyó a causar el desastre de Tartagal, la grave inundación producida en en abril de 2006.
No es sólo la tala masiva lo que acarrea problemas ambientales y, por lo tanto, también económicos y sociales. El informe final incluirá también datos sobre degradación de los bosques —cuando se extraen las especies más importantes, lo que reduce la diversidad— y sobre fragmentación, con consecuencias similares.
¿Mejoró algo en estos cuatro años? “Nuestra técnica y, por lo tanto, la información”, ironiza el director de Bosques, ingeniero Jorge Menéndez. Como ventana a la esperanza apunta que “la Secretaría de Ambiente está marcando una política, al apoyar la sanción de la ley de presupuestos mínimos para proteger los bosques nativos. Además, estamos trabajando en otra iniciativa, de promoción al manejo forestal sustentable de los bosques nativos”.
Pero el proyecto que impone restricciones al desmonte, sancionado por Diputados, está frenado por los senadores de ocho provincias, sobre todo Salta, Formosa y Misiones. Entretanto, se pierde un promedio de 821 hectáreas de bosques por día, es decir, 34 hectáreas por hora. “Con esta información —apunta Menéndez— estamos vacunando muy fuertemente a la opinión pública”.
Fuente: Diario Clarín

 

LA SOJA, EL AMBIENTE, LOS RECURSOS NATURALES, LAS COMUNIDADES, LA BIODIVERSIDAD, LA CONTAMINACIÓN, EL FUTURO, LA SALUD Y LA SOBERANÍA.

Miércoles, febrero 11, 2009
El desgaste del suelo en nuestro país
El problema actual de la expansión agrícola
CARTA DEL BIOLOGO RAUL MONTENEGRO
La soja no sólo mata ambientes nativos, mata la salud y los territorios indígenas, mata la diversidad agroproductiva de un país, enferma y hace morir a la gente con sus plaguicidas… también instaló una forma perversa de neocolonialismo.

Con verdadera sorpresa leí el documento que resume el taller sobre soja. Es indudable que en ese taller no participaron las personas que luchan contra el avance de la soja sobre territorios indígenas, pequeñas propiedades de campesinos e incluso reservas naturales.
¿Saben ustedes lo que están sufriendo las comunidades indígenas del centro y oeste del Chaco y Formosa, cuyos bosques están siendo destruidos para que se cultive soja? ¿Perciben acaso la tragedia de ser indígena Wichí en un mundo que de bosque seco pasa a cultivo de soja, y cuyos aires y aguas transparentes pasan a ser depósitos de glifosato y su derivado AMPA, y endosulfán y su derivado sulfato de endosulfán?
¿Saben ustedes que los gobiernos están flexibilizando leyes y procedimientos administrativos para facilitar los desmontes, e incluso la transferencia de terrenos fiscales a plantadores de soja? ¿Saben lo que sucede en el Chaco, donde hemos iniciado una durísima campaña para evitar que se les siga sacando territorio a los indígenas para plantar soja?
¿Saben lo que sucede en Paraguay, donde las tierras de su ambiente chaqueño y selvático se destruyen para hacer soja? ¿Pueden hablar de sustentabilidad cuando la selva Paranaense del Paraguay se redujo al 68% entre 1984 y 1991, con una tasa de desmonte salvaje de 288.551 hectáreas por año, en su mayoría para cultivar soja?
Hacer sustentable la soja en este Tercer Mundo real, no el de los bonitos salones de reuniones en Holanda, más que una utopía es una complicidad. Lo digo con dolor: ese velatorio “técnicamente correcto” no tiene los pies con barro ni el corazón puesto en nuestra tierra real, en nuestras selvas, en nuestros bosques secos. Su pobreza técnica y de realidades me preocupa por la entidad de quienes lo organizaron (y participaron).
Tampoco estuvieron en Holanda quienes atacan el uso intensivo de glifosato, endosulfán y otros plaguicidas tan usados en cultivos de soja RR. Nada se dice en el documento sobre el inédito experimento epidemiológico que desató el cultivo de soja en Argentina, Brasil y Paraguay (por solo citar algunos de los países-víctima). ¿Saben ustedes que los médicos rurales, y los que atienden poblaciones de bordes urbanos están desesperados por los valores de morbilidad y mortalidad que se están registrando?
¿En qué parte del “correcto informe” que nos enviaron se analiza que los plaguicidas glifosato, AMPA, endosulfán y sulfato de endosulfán; el coadyuvante nonil fenol etoxilato, y el diluyente ftalato (tan usado en plaguicidas) son disruptores endócrinos? ¿Advierten siquiera lo que significa un monocultivo de crecimiento geométrico asociado a problemas sanitarios de crecimiento también geométrico?
Más aún: pareciera que la soja pudiera hacerse sustentable. ¡Qué ingenuidad!
¿Cómo le van a enseñar a la soja a no extraer nutrientes ni alterar el perfil del suelo? ¿Cómo van a modificar los sistemas sociales de Argentina o Brasil, donde el cultivo de soja puede hacerse prácticamente desde un teléfono celular, pues no hace falta roturar el suelo ni sofisticadas maquinarias? ¿Qué referencia se hace a la destrucción, no ya de ambientes nativos, lo que de por sí es muy grave, sino de diversidades agroproductivas?
¿Quién habla en nombre de los productores de leche, jaqueados por los productores de soja?¿Qué parte del relatorio habla de la cantidad de mano de obra que demanda una hectárea de soja y una hectárea de tambo dedicado a la producción de leche?
La soja no sólo mata ambientes nativos, no sólo mata la salud y los territorios indígenas, no sólo mata la diversidad agroproductiva de un país, no sólo enferma y hace morir a la gente con sus plaguicidas, también instaló una forma perversa de neocolonialismo.
Por si fuera poco, las semillas crudas de soja contienen restos de los plaguicidas usados, y la soja cruda, tanto orgánica como RR, contiene fitatos e isoflavonas que son de riesgo para la salud.
Es bastante triste, pero no me imagino cómo hacer para que un relatorio como el que analizamos se transforme en otro más serio, verdadero y científicamente correcto. Por ahora me limito a protestar enérgicamente, y a pedirles que envíen una copia de mi nota a todos quienes participaron de ese taller.

Cordialmente,
Dr. Raúl A. Montenegro, Biólogo.
Presidente de FUNAM (Fundación para la defensa del ambiente) y profesor Titular de Biología Evolutiva Humana en la Universidad Nacional de Córdoba.
Premio Global 500 de Naciones Unidas

LA SOJA, TRANSGÉNICO DE UNA INTERNACIONAL, EL CAMPO, ARGENTINA Y LA SOBERANÍA NACIONAL

Miércoles, febrero 11, 2009

Problemática de la Sojización y la soberanía nacional.* 15-01-09

Por Alberto J. Lapolla**

Argentina Sojizada.

Hemos dado en llamar Sojización al proceso de expansión desmedida e incontrolada del monocultivo de soja transgénica forrajera, conocida como sojaRR. Esto implica el cultivo, ya en 17 millones de hectáreas, de esta soja genéticamente modificada por la multinacional Monsanto, que la hace resistente al herbicida glifosato, cuyo nombre comercial es Round-up, a cuya resistencia hace mención el agregado RR (Round-up Ready). Este sistema implica un paquete tecnológico compuesto por la aplicación reiterada del herbicida glifosato –y otros-, la siembra de semilla transgénica de sojaRR, mediante el sistema de Siembra sin labranza denominada Siembra Directa. La expansión de este sistema de cultivo, más allá de cualquier consideración ecológica, ambiental, agronómica, de salud pública, social o macroeconómica es el proceso que hemos dado en llamar Sojización para caracterizar un cambio radical del agroecosistema nacional y por ende de todo nuestro sistema agropecuario. El cultivo de soja transgénica forrajera ocupa ya más del 50.% de la producción de granos y el 55% de la superficie agrícola sembrada. Pero si en realidad consideráramos la superficie agrícola original de este proceso, allá por 1995, la expansión es muchísimo mayor. La superficie sembrada hoy con sojaRR, supera a toda el área sembrada existente en 1995. Esto implica que para llegar  a los 35 milloones de hectáreas actuales, se debió ocupar una enorme cantidad de tierras históricamente destinadas a la ganadería, a la lechería,  al monte frutal, a la horticultura, al monte virgen, a la apicultura, a la producción familiar, y a otros cultivos que fueron desplazados por la soja como el girasol, el maíz, la batata y el algodón. La superficie sojizada crece año a año a costa de otras producciones. Así en 2004, la superficie agrícola total era de 27 millones de has, mientras que hoy ya superamos las 35 millones de has, cifra equivalente al 12.5% de la superficie del país. El pool sojero multinacional que controla y domina el ‘negocio’, estima que para el año 2017 la cifra de la superficie agrícola argentina debe orillar las 120 millones de has. Algo así como el 43% de la superficie nacional, un verdadero disparate ambiental y agronómico. La Sojización desenfrenada de la nación, lejos de ser un hecho saludable, constituye un verdadero problema en expansión para la economía nacional y la protección de nuestro ecosistema agrícola. Pero lo es también para la vida misma de nuestros habitantes. Este hecho ha sido señalado correctamente varias veces por la Presidenta de la Nación a partir de la sanción de la resolución 125, que tenía como objetivo encomiable poner freno a esta expansión. Sólo 19 naciones en el mundo permiten el cultivo de variedades transgénicas -es decir modificadas genéticamente (OGM)- de manera libre y sólo 5 lo permiten en gran escala, la Argentina es una de ellas, siendo la que posee la mayor superficie relativa de OGM sembrada de manera abierta en el mundo. Mientras otros países toman medidas para reducir o prohibir la superficie sembrada con sojaRR, la Argentina sigue expandiendo la frontera sojera sin límite ni precaución alguno. Peor aun, el 99% de la soja sembrada en nuestro país es transgénica (sojaRR). Siendo la soja una especie de polinización cerrada o autógama en un porcentaje del 95 al 99%, es dable suponer que la soja no transgénica (la llamada soja orgánica) es muy difícil que se encuentre en nuestro territorio. Este sólo hecho ya constituiría  un grave problema debido a la expansión descontrolada de OGM. El saber científico actual, aportado por el estudio del genoma humano ha demolido la teoría de base de la transgenia: ‘un gen una proteína’, sumiendo a los científicos empleados de las multinacionales en el desconcierto y el ocultamiento. De hecho desconocemos qué efectos puedan producir los OGM en el ecosistema global y en la salud humana, a mediano y largo plazo. La OMS ha señalado que desde 1995, fecha en que los cultivos transgénicos hicieron su irrupción en el mercado, el 65 % de las afecciones de la población mundial, está relacionado con la alimentación. Este hecho, de por sí gravísimo, es apenas el primero de una larga lista de efectos nocivos que la sojización arroja sobre nuestra población.


¡Ay Felipe!

La multinacional Monsanto culminó el proceso de estabilización de la sojaRR en 1993, ya en 1994 fue aprobada por el organismo correspondiente al control alimentario de los EEUU, con la oposición de las Agencia Nacional Ambiental (USDA). Las fuertes presiones de la empresa lograron que al año siguiente, la USDA aprobara la liberación de la sojaRR. Entre la estabilización de la soja RR, y su lanzamiento al ecosistema mundial apenas transcurrieron dos o tres años, lapso insuficiente para evaluar efectos ambientales, sobre el conjunto del ecosistema global a corto, mediano y largo plazo. Cabe señalar que la transgenia implica una fuerte alteración de los mecanismos de la selección natural,  con implicancias directas en la biosíntesis de proteínas y en cuestiones relacionadas con el sistema inmunológico y el cáncer. Pero lo más grave que nos compete, es que en ese mismo año, 1995, el entonces secretario de Agricultura del menemato, el Ing. Felipe Solá autorizó la liberación de la sojaRR en nuestro país, sin ningún estudio previo que avalara dicha decisión. De allí en más nada la ha detenido, produciendo graves efectos ambientales, sociales, sanitarios y estructurales. En principio la sojización ha transformado a nuestra producción agropecuaria casi en un monocultivo, hecho peligroso desde el punto de vista ambiental y respecto de la estructura productiva de la nación. Todo modelo basado en el monocultivo es esencialmente no sustentable y estructuralmente débil. Sin embargo la expansión del monocultivo de soja transgénica, trae aparejada otros serios problemas. El más importante radica en la degradación de nuestro sistema productivo: hemos dejado de ser un  país productor de alimentos, para pasar a ser un enclave productor de forraje, para que otras naciones –las más industrializadas o en vías de serlo- produzcan carne. Ya no somos el ‘granero del mundo’ en este revival del modelo agroexportador de cuño británico –ahora chino- posterior a Pavón, sino que somos productores de ‘pasto-soja’, para que China, India  y la Unión Europea puedan criar de manera subsidiada –por los argentinos- a sus cerdos, aves y vacunos. En 17 millones de has, de las mejores tierras agrícolas del mundo, los argentinos (es decir los 80.000 sojeros) no producimos alimentos, producimos ‘pasto-soja’ para exportar a China, la India y la UE. En este planteo neocolonial hemos llegado al extremo de venderle soja en grano a Chile para que produzca carne aviar y porcina y la exporte, mientras nosotros importamos ambos productos debido a la reducción drástica de las áreas y los stocks ganaderos y cárnicos producidos por la sojización. Pese a lo que señalan los defensores del modelo sojero, la exportación de granos, aceite, torta, u otros derivados de soja equivale a exportar forraje puro, es decir ‘pasto soja’.

‘Feed lot’ y sojización. Contaminación al por mayor.

Hemos reducido nuestra producción de carne -al disminuir el área, el número de cabezas y la calidad de los campos destinados a la misma- para producir ‘pasto-soja’, debiendo apelar a la altamente peligrosa herramienta del feed-lot, pasando a producir carne de pésima calidad y con bajísimo nivel de seguridad alimentaria, en el país que alguna vez tuvo la ‘mejor carne del mundo’. Destinamos nuestras mejores tierras a  producir forraje -y ahora también agro-combustibles-, para que otros países produzcan y exporten carne, en lugar de hacerlo nosotros.  Esto repercute no sólo en la mala calidad de lo que comemos, sino marcadamente, en el precio de los alimentos al verse reducida su oferta por disminución de la superficie sembrada y por el aumento del costo de oportunidad de su producción. El aumento del precio de  los alimentos de primera necesidad como las hortalizas, las frutas, los lácteos y los diferentes productos cárnicos –la carne ovina pasó de ser un sustituto barato de la carne vacuna a ser un producto de lujo- tiene relación directa con la disminución constante del área destinada a su producción, ante el avance arrollador de la soja forrajera. Ya el objeto de nuestra producción agrícola no es la de producir alimentos para el consumo de nuestra población, exportando el remanente, sino que todo el sistema agrícola del país está puesto al servicio de producir ‘pasto-soja’, para la exportación a los países industrializados o en vías de desarrollo, que poseen políticas estatales nacionales. El otro elemento de extrema gravedad producido por la sojización, radica en la altísima contaminación ambiental que produce el sistema, ya que el mismo se basa en el uso masivo de agrotóxicos –principalmente herbicidas- en forma permanente. No sólo glifosato, sino una larga lista de productos de altísima toxicidad, algunos prohibidos en los países centrales. En la última campaña se usaron alrededor de 220 millones de litros de glisfosato, de 23 a 29 millones de litros de 2-4-D, cerca de 7 millones de litros de endosulfán y casi el mismo volumen de atrazina y un volumen menor diquat y paraquat, llegando a un total de alrededor de 150 mil toneladas de plaguicidas y 1.3 millones de Tn de fertilizantes, con efectos acumulativos y exponencialmente crecientes desde 1996 hasta la fecha. Tanto el 2-4-D, el diquat, el paraquat, el endosulfán sumados a los coadyudantes y  acompañantes del glifosato, son productos altamente cancerígenos. Recientes estudios del Instituto Curie francés, llevados adelante por el Dr  R. Bellé, confirman que el glifosato en su forma comercial más habitual, el Round-up, es disparador de los mecanismos formadores del cáncer.(1) En estos días se han hecho públicos los graves casos del Barrio Ituzaingó Anexo en Cordoba, donde la justicia ha prohibido las fumigaciones después de 10 años de reclamos(7). El caso de Loma Sené en Formosa, nos hizo famosos en el mundo.(8) Y los  miles de casos de cáncer de la cuenca sojera pampeana, detectados en un estudio multidisciplinario realizado en la zona y que sufre fortísimas presiones para su publicación.(2) Todos estos productos, utilizados sin ningún control por parte de las reparticiones provinciales o municipales correspondientes, son cancerígenos, producen alergias, malformaciones, reacciones en la piel, afecciones respiratorias, afectan los embarazos, producen abortos espontáneos y han disparado la tasa de cáncer en la Argentina respecto de las cifras de 1995. Es necesario señalar que la sojaRR está presente como complemento, en infinidad de alimentos locales desde hamburguesas, jugos, golosinas, fiambres y chocolates, por lo que los efectos tóxicos se multiplican.


Súper malezas.

Otro aspecto de gravedad ambiental inusitada desarrollado por la sojización, refiere a que en términos ecológicos y ambientales, todo el sistema de Siembra directa-sojaRR-glifosato, no es más que un gigantesco experimento, de selección de malezas resistentes y contaminaciones genéticas verticales y horizontales irreversibles, a través de transgenes y uso masivo de herbicidas,  con efectos futuros apenas entrevistos. Ya hay aproximadamente treinta especies con resistencia al glifosato. Recientemente se ha sumado la aparición de Sorgo de Alepo, lo cual puede transformarse en un grave problema. Otro aspecto del problema, radica en la pérdida de la fertilidad de nuestros suelos que el sistema implica. Además de la ausencia de rotaciones de cultivos y del retorno de los suelos a la pastura como restauración natural de su fertilidad, y de saneamiento, cada cosecha implica una enorme extracción de nutrientes que salen con los granos y que no son repuestos. Para producir una Tn de grano la soja extrae 16 kg/ha de calcio, 9 kg de magnesio, 7 kg de azufre, 8 kg de fósforo, 33 kg de potasio, y 80 kg de nitrógeno. Esta exacción permanente afecta de manera directa la fertilidad actual del suelo y al repetirse en un ciclo continuo y prolongado, afecta también la fertilidad potencial de los mismos. Con el agravante que la fertilización química produce contaminación, que eutrofiza y contamina los cursos y reservorios de agua, mientras que la restauración natural de la fertilidad no produce ninguna contaminación y tiene mucho menor costo. El costo de reposición de las unidades de fertilzante exportados en N, P y S de la última cosecha, implicaría un desembolso superior a 1500 millones de USS.


La soja destruye empleo y producción.

Cada 500 has de sojaRR se genera un solo puesto de trabajo, destruyendo 9 de cada 10 puestos de trabajo efectivo. La razón radica en el diferente Tiempo Operativo de Labranza (TOL), entre los sistemas Tradicional y SD. El TOL del sistema SD-sojaRR es de 40 minutos/hombre/Ha, contra 180 minutos/hombre/Ha del sistema tradicional. Por el contrario 100 Has destinadas a la agricultura familiar producen 35 puestos de trabajo reales, sin contaminación ambiental alguna.  Esta bajísima demanda laboral explica que hoy los trabajadores rurales apenas lleguen a 1.3 millones, con el agravante de  que sólo un tercio trabaja en blanco. Otro aspecto que se suma al anterior, es la destrucción de la pequeña producción, que lleva adelante la sojización. Ante los márgenes de ganancia de la sojaRR y sin intervención estatal que cambie la ecuación –el ‘mercado’ jamás lo hará- dejan de ser viables la huerta, el monte frutal, la apicultura, la ganadería, el monte artificial, la producción lechera, porcina o apícola. Algunas por competencia, otras simplemente por cercanía a los vuelos u aplicaciones terrestres de glifosato  que por ser un herbicida total destruye todo tipo de plantaciones por deriva. De igual manera, a simple dominio de mercado no son viables la ganadería en pequeña escala –imprescindible para recuperar la economía de escala familiar- ni las producciones mencionadas. Tampoco es rentable la sojaRR para superficies menores de 300, 350 y hasta 500 has según la región, por lo cual los pequeños y medianos agricultores deben arrendar o vender sus campos. Esto ya produjo la desaparición de casi 180.000 productores entre 1990 y 2002. Por el mismo motivo y por las políticas macro aplicadas desde 1976, se produjo un aumento de la concentración de la tierra con cifras similares a las del apogeo de la ‘República’ conservadora. Entre 1966 y 2002 desaparecieron la mitad de los productores, pasando de tener 650.000 a menos de 330.000, con el agravante que el 49.7% de la tierra (la mitad de la superficie del país) pertenece a 6900 propietarios, y más de 40 millones de has (el 14% del territorio nacional), están en manos extranjeras incluidas áreas de frontera, cursos de agua y zonas estratégicas.  Otro aspecto que produce la sojización, es el robo ‘legal’ de la propiedad ancestral y la expulsión manu militari de gente del campo, en particular campesinos pobres y comunidades de los pueblos originarios. La sojización hace posible la producción de ‘pasto-soja’ en regiones y lugares donde antes la agricultura no era posible. Por lo que las tierras marginales que antes se despreciaban y servían para refugio y alimento de los más pobres, ahora tienen valor. Más allá de los graves riesgos ambientales, que implica trasladar el sistema de la agricultura pampeana a regiones de enorme fragilidad ecológica en un planteo de agricultura permanente, como lo son el NOA, o el NEA, el hecho produce la perversión de expulsar de sus tierras a las comunidades ancestrales o de escasos recursos, que vivían en  ellas de la producción familiar o de los frutos del monte. Expulsados como sea, mediante la conspiración mafiosa de gobiernos provinciales y comunales, estudios jurídicos gangsteriles, fondos de inversión al servicio del capital financiero o mediante el simple y expeditivo sistema de mandar la gendarmería de noche, para echar a humildes y pacíficos pobladores, matándoles los animales y echándolos a la ruta. Se producen así nuevas áreas de ‘agronegocios’ de espantosa eticidad. Consorcios de cara oscura y oculta, se apoderan de enormes extensiones de tierras, robadas a sus verdaderos dueños. Este hecho ilegítimo, que arrasa con derechos escritos en la Constitución Nacional debe ser resuelto exactamente de la manera inversa: es necesario repoblar el campo y desarrollar políticas de desconcentración de la tierra, creando miles de nuevos productores familiares, ‘nuestros paisanos los indios'(4) los primeros.  Por último, la sojización, ha arrasado el monte nativo, hasta prácticamente su eliminación total. Según señalara el Ing. C. Merenson en 1914 poseíamos 105 millones de hectáreas de bosques nativos, lo que equivalía a más de un tercio de la superficie nacional, pero ya en 1994 sólo restaban 35 millones de has, luego entre 1984 y 2002, con la expansión  de la sojaRR, el área boscosa se redujo en otro millón de has. Por su parte el Dr. M. Altieri, señaló que la sojización ha producido en América Latina la pérdida de 21 millones de has  de bosque de  los cuales 14 millones corresponden a la Argentina. A lo dicho debemos sumarle la febril depredación producida en 2007 y 2008, dado que las empresas temiendo la aprobación de la Ley de bosques salieron a arrasar lo que quedaba. De tal forma creemos como el Dr. Morello que ‘el bosque nativo en la Argentina es cosa del pasado. Hoy ya no existe'(6)


¿Cómo salir de la trampa?

Concluyendo, este conjunto de factores trae aparejadas la destrucción de la fertilidad de los suelos, elimina la bioregulación, destruye la biodiversidad de nuestro agroecosistema, y produce fuertes afectaciones a la flora y la fauna, realizando la contaminación masiva del suelo, los cursos de agua, las napas, los ríos y el hábitat general de nuestros habitantes. También acarrea la miseria, la expulsión y la destrucción de la producción familiar y de los trabajadores del campo. Todo ello para producir riqueza para un sector munúsculo de la población: 80.000 productores sojeros, sobre 330.000 productores agrarios y 40 millones de argentinos. Sector minúsculo que unido al complejo sojero multinacional,  se enriquece a costa de la devastación y de la postración nacional. Creemos necesario un Plan Nacional Agropecuario que organice una salida gradual de la sojización, basado en el repoblamiento rural, con entrega de tierras. Con políticas activas de apoyo, estímulo y protección de la producción familiar y de la pequeña producción, recuperando la producción natural de alimentos como base del campo argentino, hacia un modelo de desarrollo rural en función de los intereses nacionales y populares. Debemos aspirara a tener cientos de miles de nuevos productores agrarios, que produzcan alimentos sanos en cantidad y calidad suficiente para alimentar a toda nuestra población y exportar el remanente. Además de aplicar justas retenciones, es necesario penalizar la exportación de grano, aceite o torta de soja, estimulando la producción de carne y la agregación de valor, apelando al desarrollo local como forma de recuperar producciones arrasadas por la soja, estimulando todas las producciones debilitadas como la ganadería, la lechería y la horticultura. Se deben prohibir las fumigaciones cercanas a los poblados y se deben reducir drásticamente las aplicaciones excesivas e innecesarias de herbicidas y pesticidas en general, generando políticas de depuración y recuperación ambiental regionales. Este primer paso obligaría a alternar rotaciones agrícolas-ganaderas y rotaciones de cultivos, mejorando la situación ecológica en general. Es necesario reducir año a año el área de sojaRR, así como comenzar a sanear zonas contaminadas por transgenes y pesticidas a granel, mientras se estimula el uso de prácticas no contaminantes, especialmente vinculadas al enorme potencial de la agroecología y la economía familiar. Los argentinos no necesitamos la sojaRR para nuestro desarrollo, su expansión descontrolada ha sido una imposición del ‘mercado mundial’, en una nueva etapa de división internacional del trabajo que está llegando a su fin de manera estrepitosa. Es posible recuperar una política soberana de desarrollo nacional y agropecuario insertado, en la necesaria reindustrialización de la nación, distribuyendo la brutal concentración de la riqueza producida desde 1976 en adelante.

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1.- Reportaje en Ecuador a Robert Bellé, la investigación fue publicada en Toxicological Sciences Nº 82, 2004,

2.- Ver Federación Agraria Argentina, Informe Semanal N° 197, 29 de diciembre de 2005 e Informe presentado por los Ing. Agr. Alberto Gelín y Javier de Souza, en el 2º Encuentro ‘Suelos, Fundamentos… organizado por CTERA, ANSAFE y el PAS, en San Jenaro Norte Santa Fe 19-20-05-2006.

3.- Altieri Miguel (Profesor de Agroecología Universidad de California, Berkeley)  La tragedia social y ecológica de la producción de biocombustibles agrícolas en América. Marzo- 2007

4.- Frase con que el General San Martín se refería  nuestros compatriotas originarios.

5.- Conferencia del Dr. Miguel Altieri en Bs. As., el 21-3-07,

6.- Conferencia del Dr. J. Morello en Bs. As., el 21-3-07

7.- Página 12, 12-1-09

8.– Ver Sue Brandford, La cosecha amarga de la Argentina, publicado por New Scientist. 17-04-04.


*Un resumen de este trabajo fue publicado por Página 12, el  1 de febrero de 2009 en Cash

**Ingeniero Agrónomo genetista. Director del Instituto de Estudios y Formación de la CMP.

Referente de la Corriente Participativa Soberanía y Liberación.

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Libro explicativo con muchos datos sobre el problema de la soja:

La soja tiene su auge por la facilidad y bajo costo del cultivo mediante aplicaciones tecnológicas, y alto valor por su mayor contenido de proteínas.

La soja tiene su auge por la facilidad y bajo costo del cultivo mediante aplicaciones tecnológicas, y alto valor por su mayor contenido de proteínas.

El desmalezado total y la fumigación son inconvenientes para el ambiente.

El desmalezado total y la fumigación son inconvenientes para el ambiente.

http://www.igooh.com/notas/soja-nueva-forma-de-ocupacion-territorial/

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Se tiran efluentes cloacales sin tratar a ríos y lagos, y hasta la empresa con el área más grande del mundo AySA nos trata de hacer creer que está bien hacer pretratamiento, y alargar el caño emisario 5 Km para esconder la mugre cloacal más adentro.

Miércoles, octubre 8, 2008

Una mentira oficial:

     TRATAMIENTO DE EFLUENTES CLOACALES EN BERAZATEGUI.

El anunciado tratamiento que se publicitó como que se va a hacer para resolver el PROBLEMA ACUCIANTE DE CONTAMINACIÓN AMBIENTAL DEL RÍO DE LA PLATA es un fraude a la inteligencia humana.

Sólo se hará una planta de PreTrataMiento, que significa un mero rastrillaje de sólidos grandes con decantación parcial de arenas, mientras que lo más riesgoso, perjudicial y contaminante sigue transitando directamente al Río.

Así no se deja de contaminar. Así no se realiza un tratamiento. Así lo enunciado no es verdad. Se está engañando a la gente, mientras no se entera. Puede ser que los medios de comunicación no sepan y difundan lo que los funcionarios anuncian y que éstos repitan lo que las autoridades ambientales oficiales dicen, pero ellas sí saben que lo que se está implementando NO ES SOLUCIÓN.

Prolongar el caño emisario 5 Km más es un gasto innecesario: no se hace nada por evitar la contaminación. Se esconde la mugre más abajo de la alfombra. Se airea acelerando el proceso al oxigenar, pero la pluma será mucho mayor en cuanto se incorporen las otras dos cloacas máximas que están en construcción, así que se seguirá contaminando enormemente el área donde ya se vierte actualmente el efluente cloacal SIN TRATAR.

Los vertidos industriales no serán modificados. Las gestiones para evitar la contaminación industrial siguen siendo un fracaso. Se va a seguir gastando en estudiar la contaminación, se va a realizar un saneamiento (SaneaMienten) mientras no se han conseguido eliminar los vuelcos contaminantes que arrojan las empresas, y que se niegan a evitar. Se debe encarar una solución más definitiva. Esto no es siquiera una solución parcial, ni sirve para salir del paso. Es en nuestra opinión ambientalista, una gran mentira para la foto, y nos costará millones. Hemos hablado varias veces con las autoridades al respecto, y parecen decididas a seguir en sus trece. Tanto la abogada Sra Piccolotti encargada oficial de nuestro MEDIO Ambiente como AySA opinan que es decisión ya tomada, mientras que DeVido había dicho que todo lo que esté mal se va a corregir. Pero no se hace.

Arrojar el desperdicio cloacal al agua del Río de la Plata (estuario), aunque sea el más ancho del mundo, es un despropósito de tamañas proporciones. Se lo anula como bien patrimonial de potencial turístico incalculable. Se arrojan valores altos de contaminantes. Se liberan recursos importantes que se podrían utilizar para fabricar fetilizantes. Se liberan sin usar volúmenes importantes de gases de efecto invernadero que se producen con el vuelco, que podrían usarse como recurso energético creciente. Se lo arruina como reservorio de agua dulce, al contaminarlo se encarece el proceso de potabilización, disminuye la confiabilidad en el recurso, disminuye la seguridad de su utilización, se impide usarlo como sitio de lazer y como provisión de proteína confiable (enorme riqueza ictícola potencial, hasta piscicultura).

Se lo considera CUERPO RECEPTOR, mismo criterio que se tenía hace dos siglos, cuando la cantidad a arrojar ya comenzaba a significar, y a la vista está que se arruinaba. Así fue como se contaminó el Río de la Plata, tuvimos que dejar de bañarnos hasta en sus balnearios de importancia internacional, dejar de consumir sus peces, que podrían resolver la gastronomía local económica de millones de argentinos. Se contaminó el agua dulce de donde tomamos para beber millones de argentinos cada día. Todo el efluente cloacal de Capital Federal y Gran Buenos Aires se arrojará según programa y los proyectos actuales, al nuestro río, incrementando más aun la contaminación. La aguas que aporta el Río Paraná traen los terribles contaminantes agroquímicos y mineros desde aguas arriba. No se está en camino de impedirlo. Ni hay decisión política, ni voluntad de hacerlo. En ésto varitas mágicas NO FUNCIONAN. Verdaderos venenos que matan y enferman de las más graves enfermedades ambientales, como Cianuro, Arsénico, Mercurio y otros, se arrojan cada día al agua en cantidades inconmensurables por tratarse a los cuerpos de agua como CUERPO RECEPTOR, un criterio obsoleto permisivo y tramposo, que equivale a una autorización espuria para contaminarnos el agua que debe preservarse para beber.

Esto es falta de responsabilidad ambiental empresaria, municipal, provincial y nacional.

Los cursos de agua dulce superficiales y profundos (napas) deben ser preservados.

Deberían nombrarse como BIENES DE LA HUMANIDAD, porque si fueran nombrados como patrimonio de la humanidad se perdería la soberanía, como ocurre con las ruinas y otros sitios de interés turístico, donde después vienen capitales extranacionales a  imponer hoteles cinco estrellas en medio de las ruinas arqueológicas o los paisajes naturales, pretendiendo adueñarse del lugar más apto, que debe ser de todos.

Estamos muy contrariados porque todo ésto conlleva a negociados, de toda índole, como permitir que se contamine el agua que es de todos, de napas, ríos, lagos y arroyos, para luego vendernos esa agua tratada para bebida, embotellada o en bidones, que resulta costosísima, y que muchos ni siquiera pueden comprar.

Por eso denunciamos, públicamente (ya lo hicimos reiteradamente por cartas varias a todas las autoridades) que se siguen implementando con criterios que son de antes, sistemas OBSOLETOS, que los que resuelven ésto son gente capacitada en el SECTOR ACADÉMICO, de amplio curriculum, pero de desconocidos intereses. Se debe buscar otra solución. Hemos realizado aportes que no se tuvieron en cuenta. Decimos que debe buscarse una solución NO EN LA CHINA, sino aquí mismo, sin pagarle nada  a otros países por tecnologías extranjeras, sino resolviendo nuestro problema aquí mismo, encontrando en forma conjunta si quieren la solución a tamaño problema ambiental.

Basta de créditos del BM o del BID, que son para más deuda externa.

Desde FILATINA ofrecemos hacernos cargo al costo de estudiar, proyectar e implementar una solución o más que sirvan para implementar de inmediato, directamente para toda el área, o probando primero en un área parcial por las responsabilidades que las autoridades dicen que tienen, por lo de malo conocido mejor que bueno por conocer, PARA PROBAR que lo que decimos sirve.

No las aprobamos ni aceptamos que se implementen esas soluciones propuestas actualmente, por considerarlas por lo menos insuficientes, por considerar que son gran gasto que no resuelve, por considerar que el material con que se contaminará el río aun más, es de valor para otra cosa, como una importante producción de gas para consumo y excelentes fertilizantes para producción vegetal de no comestibles, mientras que arrojar ese efluente cloacal al río es derrochar patrimonio nacional valioso, creando artificialmente un enorme pasivo ambiental.

Pablo Luis Caballero

Perito Técnico Agropecuario

Instructor de Capacitación Profesional

Investigador Científico y Periodístico.

FILATINA

Fundación Integradora Latinoamericana Ambiental

 Celular: 011-153-007-0381

mail: filatina007@yahoo.com.ar

RESILIENCIA, una virtud innata que no se conocía y se puede cultivar.

Lunes, marzo 10, 2008

Información obtenida en Google sobre: RESILIENCIA.

“[…] y se la entiende como la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y ser transformado positivamente por ellas” (Edith Grotberg, 1998).

El nuevo concepto: en el marco de investigaciones de epidemiología social se observó que no todas las personas sometidas a situaciones de riesgo sufrían enfermedades o padecimientos de algún tipo, sino que, por el contrario, había quienes superaban la situación y hasta surgían fortalecidos de ella. A este fenómeno se lo denomina en la actualidad resiliencia.[1]

El trabajo que dio origen a este nuevo concepto fue el de E. E. Werner (1992), quien estudió la influencia de los factores de riesgo, los que se presentan cuando los procesos del modo de vida, de trabajo, de la vida de consumo cotidiano, de relaciones políticas, culturales y ecológicas, se caracterizan por una profunda inequidad y discriminación social, inequidad de género e inequidad etnocultural que generan formas de remuneración injustas con su consecuencia: la pobreza, una vida plagada de estresores, sobrecargas físicas, exposición a peligros (más que “factores de riesgo” deberíamos considerarlos procesos destructivos [Breilh, 2003] que caracterizan a determinados modos de funcionamiento social o de grupos humanos). Werner siguió durante más de treinta años, hasta su vida adulta, a más de 500 niños nacidos en medio de la pobreza en la isla de Kauai. Todos pasaron penurias, pero una tercera parte sufrió además experiencias de estrés y/o fue criado por familias disfuncionales por peleas, divorcio con ausencia del padre, alcoholismo o enfermedades mentales. Muchos presentaron patologías físicas, psicológicas y sociales, como desde el punto de vista de los factores de riesgo se esperaba. Pero ocurrió que muchos lograron un desarrollo sano y positivo: estos sujetos fueron definidos como resilientes.

Como siempre que hay un cambio científico importante, se formuló una nueva pregunta que funda un nuevo paradigma: ¿por qué no se enferman los que no se enferman?

Primero se pensó en cuestiones genéticas (“niños invulnerables” se los llamó), pero la misma investigadora miró en la dirección adecuada. Se anotó que todos los sujetos que resultaron resilientes tenían, por lo menos, una persona (familiar o no) que los aceptó en forma incondicional, independientemente de su temperamento, su aspecto físico o su inteligencia. Necesitaban contar con alguien y, al mismo tiempo, sentir que sus esfuerzos, su competencia y su autovaloración eran reconocidas y fomentadas, y lo tuvieron. Eso hizo la diferencia. Werner dice que todos los estudios realizados en el mundo acerca de los niños desgraciados, comprobaron que la influencia más positiva para ellos es una relación cariñosa y estrecha con un adulto significativo. O sea que la aparición o no de esta capacidad en los sujetos depende de la interacción de la persona y su entorno humano.

Pilares de la resiliencia: a partir de esta constatación se trató de buscar los factores que resultan protectores para los seres humanos, más allá de los efectos negativos de la adversidad, tratando de estimularlos una vez que fueran detectados. Así se describieron los siguientes:

Autoestima consistente. Es la base de los demás pilares y es el fruto del cuidado afectivo consecuente del niño o adolescente por un adulto significativo, “suficientemente” bueno y capaz de dar una respuesta sensible.

Introspección. Es el arte de preguntarse a sí mismo y darse una respuesta honesta. Depende de la solidez de la autoestima que se desarrolla a partir del reconocimiento del otro. De allí la posibilidad de cooptación de los jóvenes por grupos de adictos o delincuentes, con el fin de obtener ese reconocimiento.

Independencia. Se definió como el saber fijar límites entre uno mismo y el medio con problemas; la capacidad de mantener distancia emocional y física sin caer en el aislamiento. Depende del principio de realidad que permite juzgar una situación con prescindencia de los deseos del sujeto. Los casos de abusos ponen en juego esta capacidad.

Capacidad de relacionarse. Es decir, la habilidad para establecer lazos e intimidad con otras personas, para balancear la propia necesidad de afecto con la actitud de brindarse a otros. Una autoestima baja o exageradamente alta producen aislamiento: si es baja por autoexclusión vergonzante y si es demasiado alta puede generar rechazo por la soberbia que se supone.

Iniciativa. El gusto de exigirse y ponerse a prueba en tareas progresivamente más exigentes.

Humor. Encontrar lo cómico en la propia tragedia. Permite ahorrarse sentimientos negativos aunque sea transitoriamente y soportar situaciones adversas.

Creatividad. La capacidad de crear orden, belleza y finalidad a partir del caos y el desorden. Fruto de la capacidad de reflexión, se desarrolla a partir del juego en la infancia.

Moralidad. Entendida ésta como la consecuencia para extender el deseo personal de bienestar a todos los semejantes y la capacidad de comprometerse con valores. Es la base del buen trato hacia los otros.

Capacidad de pensamiento crítico. Es un pilar de segundo grado, fruto de las combinación de todos los otros y que permite analizar críticamente las causas y responsabilidades de la adversidad que se sufre, cuando es la sociedad en su conjunto la adversidad que se enfrenta. Y se propone modos de enfrentarlas y cambiarlas. A esto se llega a partir de criticar el concepto de adaptación positiva o falta de desajustes que en la literatura anglosajona se piensa como un rasgo de resiliencia del sujeto (Melillo, 2002).

Las fuentes interactivas de la resiliencia: de acuerdo con Edith Grotberg (1997), para hacer frente a las adversidades, superarlas y salir de ellas fortalecido o incluso transformado, los niños toman factores de resiliencia de cuatro fuentes que se visualizan en las expresiones verbales de los sujetos (niños, adolescentes o adultos) con características resilientes:

“Yo tengo” en mi entorno social.

“Yo soy” y “yo estoy”, hablan de las fortalezas intrapsíquicas y condiciones personales.

“Yo puedo”, concierne a las habilidades en las relaciones con los otros

Tengo: Personas alrededor en quienes confío y que me quieren incondicionalmente.

Personas que me ponen límites para que aprenda a evitar los peligros. Personas que me muestran por medio de su conducta la manera correcta de proceder.

Personas que quieren que aprenda a desenvolverme solo.

Personas que me ayudan cuando estoy enfermo o en peligro, o cuando necesito aprender.

Soy: Alguien por quien los otros sienten aprecio y cariño.

Feliz cuando hago algo bueno para los demás y les demuestro mi afecto.

Respetuoso de mí mismo y del prójimo.

Estoy: Dispuesto a responsabilizarme de mis actos.

Seguro de que todo saldrá bien.

Puedo: Hablar sobre cosas que me asustan o me inquietan.

Buscar la manera de resolver mis problemas.

Controlarme cuando tengo ganas de hacer algo peligroso o que no está bien.

Buscar el momento apropiado para hablar con alguien o actuar.

Encontrar a alguien que me ayude cuando lo necesito.

¿Cómo se desarrolla la resiliencia? Resiliencia y psicoanálisis: si decimos que un pilar de la resiliencia es la autoestima y sabemos que ésta se desarrolla a partir del amor y el reconocimiento del bebé por parte de su madre y su padre, es en ese vínculo que empieza a generarse un espacio constructor de resiliencia en el sujeto. Por supuesto que pueden ocurrir distintos procesos, más o menos favorables, que van trazando diferentes destinos.

Este primer pilar de la resiliencia está en la base del desarrollo de todos los otros: creatividad, independencia, introspección, iniciativa, capacidad de relacionarse, humor y moralidad.

Luego describimos una suerte de síntesis superior de todos ellos en la capacidad de pensamiento crítico, que representa algo así como un retorno del sujeto singular a la trama social en que vive, lo lleva a constituir grupos con una identidad determinada, que al comienzo puede ser de oposición para luego transformarse en hegemónica. Este proceso opera a través del sistema conductual de afiliación (afiliación a grupos) de Bowlby (Marrone, 2001).

Boris Cyrulnik (2001) ha realizado aportes sustantivos sobre las formas en que la adversidad hiere al sujeto, provocando el estrés que generará algún tipo de enfermedad y padecimiento. En el caso favorable, el sujeto producirá una reacción resiliente que le permite superar la adversidad. Su concepto de “oxímoron”, que describe la escisión del sujeto herido por el trauma, permite avanzar aún más en la comprensión del proceso de construcción de la resiliencia, a la que le otorga un estatuto que incluimos entre los mecanismos de desprendimiento psíquicos. Éstos, descriptos por Edward Bibring (1943), a diferencia de los mecanismos de defensa, apuntan a la realización de las posibilidades del sujeto en orden a superar los efectos del padecimiento. “El oxímoron revela el contraste de aquel que, al recibir un gran golpe, se adapta dividiéndose. La parte de la persona que ha recibido el golpe sufre y produce necrosis, mientras que otra parte mejor protegida, aún sana pero más secreta, reúne, con la energía de la desesperación, todo lo que puede seguir dando un poco de felicidad y sentido a la vida”(Cyrulnik, 2001).

Por eso, si bien hay autores que han traducido resiliencia como “elasticidad”, en nuestro actual concepto nada de eso se mantiene; la resiliencia no supone nunca un retorno ad integrum a un estado anterior a la ocurrencia del trauma o la situación de adversidad: ya nada es lo mismo.

La escisión del yo no se sutura, permanece en el sujeto compensada por los recursos yoicos que se enuncian como pilares de la resiliencia. Con algo de todo eso, más el soporte de otros humanos que otorgan un apoyo indispensable, la posibilidad de resiliencia se asegura y el sujeto continúa su vida. Podríamos decir que el concepto de oxímoron es del mismo orden que el concepto de Freud de la escisión del yo en el proceso defensivo.

Algunos psicoanalistas afirman que el concepto de resiliencia es o puede ser contradictorio con un modelo psicoanalítico de la vida psíquica. Claramente no es así cuando se considera el modelo freudiano de la segunda tópica o la tercera tópica que especifica Zuckerfeld (2002). En el caso de la segunda tópica, la consideración del yo como instancia que debe “pilotear” las relaciones del sujeto con sus deseos conscientes e inconscientes, los requerimientos de su conciencia moral (superyó) y de sus ideales (ideal del yo), y los del mundo externo, es decir la relación con su entorno, pone en evidencia los beneficios de estimular los pilares de la resiliencia, clara e íntimamente ligados a las capacidades del yo. En este modelo psicoanalítico, la fortaleza del yo facilita la tramitación por parte del sujeto de los requerimientos de las otras instancias: es a la vez resultado y causa del proceso de la cura psicoanalítica y del desarrollo de las capacidades resilientes. El trauma puede ser el punto de partida de una estructuración neurótica o psicótica, pero también un punto de llegada en cuanto a generar una fuerte y útil estructura defensiva.

La resiliencia se teje: no hay que buscarla sólo en la interioridad de la persona ni en su entorno, sino entre los dos, porque anuda constantemente un proceso íntimo con el entorno social. Esto elimina la noción de fuerza o debilidad del individuo; por eso en la literatura sobre resiliencia se dejó de hablar de niños invulnerables. Tiene contactos con la noción de apuntalamiento de la pulsión. Como dice Freud (1929) “[…] la libido sigue los caminos de las necesidades narcisistas y se adhiere a los objetos que aseguran su satisfacción”. La madre, que es la primera suministradora de satisfacción de las necesidades del niño, es el primer objeto de amor y también de protección frente a los peligros externos; modera la angustia, que es la reacción inicial frente a la adversidad traumática, en grado o medida aún mínima. Va constituyendo un sustrato de seguridad, lo que Bowlby y Ainsworth llaman una relación de apego seguro (Marrone, 2001), derivado de una base emocional equilibrada, posibilitada por un marco familiar y social estables. Son los padres o cuidadores sustitutos, como mediadores con el medio social, los que ayudan a su constitución a través de una acción neutralizadora de los estímulos amenazantes. Si bien esta condición inicial del sujeto sigue existiendo toda la vida, siempre será fundamental un otro humano para superar las adversidades mediante el desarrollo de las fortalezas que constituyen la resiliencia.

En síntesis, el proceso de apuntalamiento de la pulsión lleva al otro humano y evita el atrapamiento en el mortífero solipsismo narcisista. La autoestima, con la ayuda y la mirada de los demás, puede ser reorganizada y reelaborada por medio de nuevas representaciones, acciones, compromisos o relatos.

Recurrimos al poco usado concepto de mecanismos de desprendimiento del yo, introducido por E. Bibring (1943), que “no tienen por finalidad provocar la descarga (abreacción) ni hacer que la tensión deje de ser peligrosa (mecanismo de defensa). Sin negar que durante el proceso se producen fenómenos de abreacción en pequeñas dosis”, se trata de operaciones yoicas que apuntan a dispersar las tensiones dolorosas en otros complejos de pensamientos y emociones con efectos compensatorios; o bien que, como en el trabajo de duelo, generen el desprendimiento de la libido del objeto perdido para transferirla a otros. Un tercer modo es la familiarización con el peligro para poder superarlo en forma contrafóbica. Para el psicoanálisis serían mecanismos más propios de la cura que de la enfermedad; desde el punto de vista de la resiliencia constituyen la posibilidad de una continuidad de la vida en aceptables condiciones de salud mental.

Freud afirmaba que el largo camino del psicoanálisis se debía a lo difícil que puede ser cambiar las circunstancias del sujeto. Si esto fuera posible, se podría ahorrar tan prolongado esfuerzo. Pues bien, el desarrollo de la resiliencia requiere justamente un cambio en las circunstancias del sujeto si se le permite contar con el auxilio de un otro humano que genera y/o estimula las fortalezas de su yo, favoreciendo sus defensas y capacidad de sublimación. Si el mundo externo produjo una implosión traumática en el sujeto, el auxilio exterior de un otro puede restituir la capacidad de recuperar el curso de su existencia. La resiliencia representa el lado positivo de la salud mental.

Resiliencia y salud mental: es muy ilustrativo comparar los conceptos básicos de salud mental (tal como se expresan en la Ley de Salud Mental de la Ciudad de Buenos Aires) y los de resiliencia, que presentan en común sugestivas definiciones:

SALUD MENTAL: RESILIENCIA

Proceso determinado histórica y culturalmente en cada sociedad.

Se preserva y mejora por un proceso de construcción social.
Conjunto de procesos sociales e intrapsíquicos que posibilitan acceder al bienestar psicofísico a pesar de las adversidades.
Parte del reconocimiento de la persona en su integridad bio-psico-socio-cultural y de las mejores condiciones posibles para su desarrollo físico, intelectual y afectivo. Depende de cualidades positivas del proceso interactivo del sujeto con los otros humanos, responsable en cada historia singular de la construcción del sistema psíquico humano.

Estas coincidencias nos llevan a pensar que lo que se entiende como promoción de la resiliencia en el marco de una comunidad, al producir capacidad de resistir las adversidades y agresiones de un medio social sobre el equilibrio psicofísico de los componentes de una comunidad, niños, adolescentes y adultos, produce salud mental (Melillo, Soriano, Méndez y Pinto, 2004).

Resiliencias relacionales: familiar y grupal: Froma Walsh (1998) “[…] propone una concepción sistémica de la resiliencia, enmarcada en un contexto ecológico y evolutivo, y presenta el concepto de resiliencia familiar atendiendo a los procesos interactivos que fortalecen con el transcurso del tiempo tanto al individuo como a la familia […] La resiliencia relacional puede seguir muchos caminos, variando a fin de amoldarse a las diversas formas, recursos y limitaciones de las familias [y los grupos] y a los desafíos psicosociales que se les plantean”. En este sentido se pueden señalar: reconocer los problemas y limitaciones que hay que enfrentar; comunicar abierta y claramente acerca de ellos; registrar los recursos personales y colectivos existentes y organizar y reorganizar las estrategias y metodologías tantas veces como sea necesario, revisando y evaluando los logros y las pérdidas.

Para esto es necesario que, en las relaciones entre los componentes del grupo familiar, se produzcan las siguientes prácticas: actitudes demostrativas de apoyos emocionales (relaciones de confirmación y confianza en la competencia de los protagonistas); conversaciones en las que se compartan lógicas (por ejemplo, acuerdos sobre premios y castigos) y conversaciones donde se construyan significados compartidos acerca de la vida, o de acontecimientos perjudiciales, con coherencia narrativa y con un sentido dignificador para sus protagonistas.

En síntesis, los elementos básicos de la resiliencia familiar serían: cohesión, que no descarte la flexibilidad; comunicación franca entre los miembros de la familia; reafirmación de un sistema de creencias comunes, y resolución de problemas a partir de las anteriores premisas.

Resiliencia comunitaria: se trata de una concepción latinoamericana desarrollada teóricamente por E. Néstor Suárez Ojeda (2001), a partir de observar que cada desastre o calamidad que sufre una comunidad, que produce dolor y pérdida de vidas y recursos, muchas veces genera un efecto movilizador de las capacidades solidarias que permiten reparar los daños y seguir adelante. Eso permitió establecer los pilares de la resiliencia comunitaria: autoestima colectiva, que involucra la satisfacción por la pertenencia a la propia comunidad; identidad cultural, constituida por el proceso interactivo que a lo largo del desarrollo implica la incorporación de costumbres, valores, giros idiomáticos, danzas, canciones, etcétera, proporcionando la sensación de pertenencia; humor social, consistente en la capacidad de encontrar la comedia en la propia tragedia para poder superarla; honestidad estatal, como contrapartida de la corrupción que desgasta los vínculos sociales; solidaridad, fruto de un lazo social sólido que resume los otros pilares.

Resiliencia y educación: la cuestión de la educación se vuelve central en cuanto a la posibilidad de fomentar la resiliencia de los niños y los adolescentes, para que puedan enfrentar su crecimiento e inserción social del modo más favorable (Melillo, Rubbo y Morato, 2004).

Lamentablemente, en las escuelas (como ocurre también en salud) habitualmente se pone el mayor empeño en detectar los problemas, déficit, falencias, en fin, patología, en lugar de buscar y desarrollar virtudes y fortalezas. Por eso y para empezar, una actitud constructora de resiliencia en la escuela implica buscar todo indicio previo de resiliencia, rastreando las ocasiones en las que tanto docentes como alumnos sortearon, superaron, sobrellevaron o vencieron la adversidad que enfrentaban y con qué medios lo hicieron.

El Informe Delors de la UNESCO de 1996 especificó como elementos imprescindibles de una política educativa de calidad, la necesidad de que ésta abarque cuatro aspectos: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a convivir con los demás y aprender a ser. Los dos primeros aspectos son los que se enfatizan tradicionalmente y se trata de medir para justificar resultados. Los dos últimos son los que hacen a la integración social y a la construcción de ciudadanía. Para el desarrollo de los últimos (y también de los primeros) sirven los programas que promueven la resiliencia en las escuelas.

La construcción de la resiliencia en la escuela implica trabajar para introducir los siguientes seis factores constructores de resiliencia (Henderson y Milstein, 2003):

1. Brindar afecto y apoyo proporcionando respaldo y aliento incondicionales, como base y sostén del éxito académico. Siempre debe haber un “adulto significativo” en la escuela dispuesto a “dar la mano” que necesitan los alumnos para su desarrollo educativo y su contención afectiva.

2. Establecer y transmitir expectativas elevadas y realistas para que actúen como motivadores eficaces, adoptando la filosofía de que “todos los alumnos pueden tener éxito”.

3. Brindar oportunidades de participación significativa en la resolución de problemas, fijación de metas, planificación, toma de decisiones (esto vale para los docentes, los alumnos y, eventualmente, para los padres). Que el aprendizaje se vuelva más “práctico”, el currículo sea más “pertinente” y “atento al mundo real” y las decisiones se tomen entre todos los integrantes de la comunidad educativa. Deben poder aparecer las “fortalezas” o destrezas de cada uno.

4. Enriquecer los vínculos pro-sociales con un sentido de comunidad educativa. Buscar una conexión familia-escuela positiva.

5. Es necesario brindar capacitación al personal sobre estrategias y políticas de aula que trasciendan la idea de la disciplina como un fin en sí mismo. Hay que dar participación al personal, los alumnos y, en lo posible, a los padres, en la fijación de dichas políticas. Así se lograrán fijar normas y límites claros y consensuados.

6. Enseñar “habilidades para la vida”: cooperación, resolución de conflictos, destrezas comunicativas, habilidad para resolver problemas y tomar decisiones, etcétera. Esto sólo ocurre cuando el proceso de aprendizaje está fundado en la actividad conjunta y cooperativa de los estudiantes y los docentes.

Bibliografía

Bibring, E.: “The conception of the repetition compulsion”, Psycoanalitic Quaterly, vol. XII, nº 4, 1943, pág. 486.

Cyrulnik, B.: La maravilla del dolor, Barcelona, Granica, 2001, pág. 16 y sig.

Freud, S. (1929): El malestar en la cultura, O. C., Buenos Aires, Amorrortu, 1976.

— (1938): Buenos Aires, Amorrortu, 1976, pág. 203 y sig.

Grotberg. (1997): “La resiliencia en acción”, trabajo presentado en el Seminario Internacional sobre Aplicación del Concepto de Resiliencia en Proyectos Sociales, Universidad Nacional de Lanús, Fundación Van Leer, 1997.

Henderson, N. y Milstein, M: Resiliencia en la escuela, Buenos Aires, Paidós, 2003.

Marrone, M.: La teoría del apego, Madrid, Psimática, 2001, pág. 54.

Melillo. (2002): “Sobre la necesidad de especificar un nuevo pilar de la resiliencia”, en “Resiliencia y subjetividad – Los ciclos de la vida” (en prensa).

Melillo, A.; Soriano, R.; Méndez, A. y Pinto, P.: “Salud comunitaria, salud mental y resiliencia”, en “Resiliencia y subjetividad – Los ciclos de la vida” ( en prensa).

Melillo: “Proyecto de construcción de resiliencia en las escuelas medias”, presentado en la Secretaría de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, 2004.

Suárez Ojeda, N.: Resiliencia. Descubriendo las propias fortalezas, Buenos Aires, Paidós, 2001, pág. 72 y sig.

Walsh, F.: “El concepto de resiliencia familiar: crisis y desafío”, en Sistemas familiares, año 14, nº 1, marzo de 1998, pág. 11.

Werner, en WALSH, F.: “El concepto de resiliencia familiar: crisis y desafío”, en Sistemas familiares, año 14, nº 1, marzo de 1998, pág. 11

Zuckerfeld: “Psicoanálisis actual: tercera tópica, interdisciplina y contexto social”, presentado en el III Congreso Argentino de Psicoanálisis y II Jornada Interdisciplinaria, Córdoba, 1998.

— : “Psicoanálisis, vulnerabilidad somática y resiliencia”, en Internet, página en Resiliencia, 2002.

Libros sobre resiliencia en español:

Resiliencia. Descubriendo las propias fortalezas, Aldo Melillo y Néstor Suarez Ojeda (comps.), Buenos Aires, Paidós, 2001.

La maravilla del dolor. El sentido de la resiliencia, Boris Cyrulnik, Barcelona, Granica, 2001.

La felicidad es posible, Stefan Vanistendael y Jacques Lecomte, Barcelona, Gedisa, 2002.

La resiliencia: resistir y rehacerse, Michel Manciaux (comp.), Barcelona, Gedisa, 2003 .

Los patitos feos. La resiliencia: una infancia infeliz no determina la vida, Boris Cyrulnik, Barcelona, Gedisa, 2002.

El encantamiento del mundo, Boris Cyrulnik, Barcelona, Gedisa, 2002.

Resiliencia en la escuela, Nan Henderson y Mike Milstein, Buenos Aires, Paidós, 2003.

[1] Resilire, en buen latín, quiere decir “volver a entrar saltando” o “saltar hacia arriba”. Curiosamente, también tiene la acepción de “apartarse”, “desviarse”. Es interesante para no olvidar el horizonte de exclusión social que condiciona el tema.

Propuesta de estudio por la comisión: CAMBIO CLIMÁTICO Y CALENTAMIENTO GLOBAL DEL CONSEJO CONSULTIVO DE LA SOCIEDAD CIVIL DE LA CANCILLERÍA ARGENTINA.

Corrupción Nacional “Guantes Blancos” roba y amenaza a periodistas que descubrieron.

Jueves, enero 10, 2008

Agunos ponen y no todos reciben: sólo diputados y senadores corruptos, cómplices de algún que otro ex presidente  argentino.

En ‘Telenoche Investiga’ no lo vas a ver…

 

Estuve asignada, junto con otros tres productores, a la investigación de una denuncia sobre coimas que las empresas a las que les pesificaron sus deudas le pagaron a funcionarios del Gobierno.


Durante nuestro trabajo encontramos pruebas de que el 12 de enero de 2002, por gestiones del Ministro de la Producción, José Ignacio de Mendiguren, el Presidente Duhalde, junto con el Ministro Remes Lenicov y el Jefe de Gabinete Capitanich se reunieron en secreto con varios grandes empresarios.


Los empresarios reclamaron que se pesificaran todas las deudas, y no las menores a 100.
000 dólares (como era el proyecto original) 

 

El Presidente Duhalde -según contó uno de los presentes en esa reunión- dijo que eso sería posible si los empresarios (a los que se les licuaría una deuda de más de 60.000 millones de dólares en conjunto) hacían una contribución para la ‘caja’ política.

Esa colaboración debía ser de 500 millones de dólares, en esa divisa y en efectivo. Si no, no habría pesificación de deudas.


Los empresarios presentes se asombraron por lo escandaloso de la cifra, pero en su gran mayoría aceptaron pagar.

En nuestra investigación también determinamos el mecanismo por el cual los empresarios están consiguiendo los billetes de dólar para hacer los pagos.  En su gran mayoría, están trayendo las divisas del exterior, vendiéndolas en el mercado libre y luego comprando dólares en el Banco Central (que los vende a un precio menor al de plaza, para regular el mercado). De esta manera, se ahorran un buen dinero.


El problema es que, para vender esos dólares, el Central obligó a los bancos a entregar los depósitos de los ahorristas.

Según se supo, 200 millones fueron distribuidos entre diputados y  senadores, para que aprueben todas las normas que fueran necesarias para la pesificación; 75 fueron para Remes y su equipo; 75 para Mendiguren por sus gestiones; 25 para Capitanich; y 325 (el resto ) para Duhalde.

Uno de los empresarios que se negó a esta ‘contribución’ fue Gregorio Pérez Companc, al que en estos momentos lo está investigando la AFIP para extorsionarlo y obligarlo a permanecer callado sobre este episodio.

Cuando el equipo en el que trabajaba presentó sus conclusiones, el productor general de Telenoche Investiga, Roberto Mayo, nos felicitó por el rigor periodístico de la investigación, y nos prometió poner al aire el trabajo en la primera emisión del ciclo 2007.


Sin embargo, una semana después, a todos los integrantes del equipo de investigación nos informaron que nuestros contratos estaban rescindidos por ‘razones presupuestarias’.

Desde ese entonces, todos los integrantes del equipo recibimos llamados telefónicos en los cuales nos advertían que nos olvidáramos de todo.

Tenemos miedo y yo, personalmente, estoy pensando en irme del país.

 

Sin embargo, creo que ésto es algo que todos los argentinos deberían saber, para que algún día podamos tener un país más honesto.


Constanza Larguía
         D.N.I.: 24.228.011.


Publicado por periodistascontraelcrimen para RED MUNDIAL PERIODISTAS CONTRA EL CRIMEN ORGANIZADO Y LA CORRUPCION el 1/10/2008 07:37:00

Publicado por Prensa FILATINA.

“Para conocimiento de la comunidad.”

DEEP QUEST en recuerdo del Ingeniero Horacio José Baserga, un americano más, que falleció de cáncer.

Martes, diciembre 4, 2007

DEEP QUEST en recuerdo del Ingeniero Horacio José Baserga, un americano más, que falleció de cáncer.

♣   Pero este era mi tío.                Domingo, Diciembre 2, 2007.

Nacido en Buenos Aires, estudió como técnico en el Otto Krause e Ingeniería Aeronáutica en la Universidad Nacional de La Plata. Como tantos científicos y técnicos argentinos potencialmente frustrados en su país, emigró hacia quien los USA.

Quedó deslumbrado por las oportunidades que tenía a su disposición en ese país del norte de América. Se dio a conocer. Diversas empresas de renombre inicialmente lo disputaron.

Trabajó demostrando el intelecto argentino de que nuestros compatriotas hacen gala en cualquier lugar del mundo a donde van. Su preparación teórico práctica universitaria era magnífica. Combinada con el mejor colegio técnico de entonces.

Siempre nombraba a sus amigos argentinos, especialmente a Tito Laich. Hablaba de las frecuentes reuniones de amigos en LA BIELA. Recordaba añorando sus años jóvenes en su país, para él también muy querido.

En su etapa de mejor producción, desde la empresa donde trabajaba le permitían realizar los trabajos intelectuales creativos en su domicilio. Sus tareas eran estrictamente secretas, no podía hablar de ellas ni conmigo. No podía aceptar regalos, atenciones ni dinero, según estricto reglamento de la empresa. Se esmeraba mucho porque el sistema le exigía competencia y pese a su enorme capacidad demostrada, eso le provocaba persistente inseguridad laboral y estrés, del que se quejaba.

Ganaba muy bien, pero nunca pudo olvidar nuestro país, donde jamás hubiera podido hacer esa carrera. Por sus obligaciones hacía viajes con poca frecuencia, pero siempre estaba presente entre nosotros, hasta cuando nos enviaba algún regalo, para cada final de año, que no siempre podíamos retribuir.

Sus padres y yo estuvimos muy apenados de que se fuera a otro país, y luego fuimos resignados orgullosos de que triunfara en otras tierras, lejanas en todo sentido.

Era mi padrino. De chico yo le llamaba PARRO COCO. Practicaba esgrima cortando con el florete o su sable, las hojas de malvón de las macetas de la terraza, a lo que yo a los 3 años me oponía tenazmente.

Me deslumbraba su valentía y que me quisiera llevar a la terraza más alta de la casa de mis abuelos a verlo practicar. Hasta me prestaba un florete para practicar con él.

También me mostraba varios cuchillos que tenía, algunos de lanzar, su cachiporra cubierta de cuero, una puñera, y sus armas de fuego, con las que había transitado airoso en su primera juventud por la Argentina con las serias dificultades que tenemos aquí desde entonces, participando activamente liderando en organizaciones seudo políticas no gubernamentales.

Esas enseñanzas a tan temprana edad me sirvieron para intentar transitar difíciles caminos similares posteriormente, en un país para el que toda acción correctiva parece insuficiente.

Me enseñó a desarmar sus armas, armarlas sin mirar, cargarlas y cambiarles las balas. También a JAMÁS tocarlas sin su presencia o consentimiento previo, cosa que así enseñé de chicos a mis hijos con las mías, con las naturales dudas de mi señora pero lo aprendieron muy bien.

Me llevaba a dar vueltas en sus motos, deslumbrándome.

A veces me mostraba los motores o me llevaba en sus fabulosos convertibles: el blanco, el rojo y no me acuerdo qué otros autos con los que hacía negocios al comprarlos, arreglarlos y venderlos, y que parecían siempre flamantes, en los que se iba a” conquistar por la ciudad”: Recoleta, Palermo…

También me inculcó a ser lo que bien creo que él era: una buena persona.

No creía en las iglesias, a veces desconfiaba de las personas hasta que demostrasen su valor, no compraba lo que los políticos de todos los tiempos nos querían siempre vender.

Era muy inteligente. Tenía gran colección de libros de todas clases, desde los de estrategias de la segunda guerra mundial, hasta de reconocidos autores internacionales de filosofía.

Había estudiado y aprendido mucho de casi todo. Yo lo imité.

A veces parecía un sabelotodo, y a muchas personas eso de que pudiera opinar de tantos temas, hablando con autoridad y explicando detalles, le molestaba. Era crítico severo. Tenía pocos, pero muy buenos amigos, de esos que darían todo por uno en caso de necesidad.

Todo lo que tenía de grande lo había construido con su esfuerzo y dedicación. Ayudó mucho a su único hijo. En la primera etapa sus padres lo ayudaron en su formación, especialmente insistiendo hasta el cansancio para que terminara sus estudios y se recibiera, ya grande.

Hablaba un correctísimo inglés, muy bueno como técnico, pero con pronunciación a la argentina, como hicieron desde siempre aquí tantos tanos que jamás adoptaron totalmente el español.

Fue Ingeniero de elite en diversas áreas secretas de una gran empresa y ocasional representante de negocios de la Loockheed en Inglaterra. Defendió varios inventos de la compañía, y para venderlos debió adoptar la ciudadanía norteamericana, pero sintió que jamás traicionaba a su país: impuso su condición y jamás renunció a la ciudadanía argentina.

Uno de los inventos importantes era suyo: estábamos muy orgullosos. Era una parte esencial del submarino de investigaciones DEEP QUEST que en la época alcanzó las máximas profundidades del océano, gracias a su invento resistente usando la forma de esfera (burbuja).

Opinó que yo perdía el tiempo trabajando como voluntario en las diversas actividades no remuneradas que emprendí y en ciertas cruzadas solidarias, pero igual me quería, se acordaba bien de mí y yo de él con frecuencia, respeto y admiración.

Cuando decidió radicarse en EEUU se mudaba y quiso dejarme su Lugger de recuerdo, lo que para mí era un reconocimiento inmenso y seguramente inmerecido. Pero luego Beba le hizo comprender que era mejor reservarla para su hijo. Tenía razón. La intención es lo que siempre guardé como más valioso. E hice todo por haberlo merecido.

Siempre estaba con una pipa en la boca, estuviera prendida o no. Le encantaba el buen tabaco sólo para pipa y el bien vivir. Iba con frecuencia a los restaurantes más caros, donde comía lo mejor y dejaba suculentas propinas. Cuando venía a Buenos Aires yo no siempre lo acompañaba porque después no podía retribuir: sin ser dispendioso, con lo que él dejaba de propina yo comía toda la semana. Y eso que en la época yo tenía aquí “buenos ingresos”.

Su capacidad se vislumbraba desde joven: era un excelente esgrimista, tirador, piloto de aviones y corredor muy entendido en automovilismo. Por un mínimo ruido sabía con precisión qué le pasaba a cualquier auto, y daba indicaciones a los mecánicos para que lo arreglasen. Siempre se manejó con buenas marcas en su hermosísima casa de las colinas de California con garage para 2 autos: Ferrari o Porche. Los ciervos que allá andan sueltos, pastaban plácidamente en su jardín.

Como buen fotógrafo admitía la calidad de mis fotos sacadas con una Nikon, pero se complacía en pelearme: siempre decía que no se comparaban a las que él sacaba con su Leica. Tal vez yo lo deba reconocer ahora, finalmente. Había construido durante sus años de estudio en el secundario en Buenos Aires con sus propias manos y cálculos, un avión de traslado individual, tipo Pipper, en el aeródromo en Don Torcuato. Demás está explicar las insuperables dificultades para mantenerlo mientras estaba en el extranjero. Ojala esté hoy bien cuidado en un museo argentino que lo realce.

Cuando joven su padre le debió insistir mucho para que terminara sus estudios, mientras él se debatía entre su avión, los negocios y las minas de la noche porteña, entre las que tenía especial ascendiente, hasta que una excelente Beba Eiriz le puso el anillo, definitivamente. Y se recibió.

Su madre era mi abuela Ángela Corte, a la que llamamos Mita. Maestra de las de antes, muy exigente, fue una persona excelsa. Su padre Juan Miguel Baserga, al que llamamos Abibi, era un buen bancario, muy cumplidor. Con sus ahorros lograron sucesivamente, tener excelentes propiedades como una casita en la calle San Lorenzo; otra de dos pisos en la calle Olavaria 3261, en Mar del Plata, Playa Grande, entre Güemes y el Barrio Los Troncos, entre San Lorenzo y Roca, a 10 cuadras del mar, donde yo pasé felices años de mi niñez en vacaciones, pero que él disfrutaba sólo de vez en cuando en sus viajes. Siempre se acordaba de su casa materna de Miró 507, esquina Achábal, en el barrio de Caballito, con su jardín con una tortuga que comía bananas entre las plantas y una hermosa casa quinta estilo colonial con cancha de tenis que tuvieron de fin de semana en la calle Mariano Alegre, a dos cuadras de la estación Monte Grande.

Su hijo es el calco, una excelente persona, trabajador intelectual, ingeniero. Este sobrino y sus s. nietos siempre lo recordaremos con todo el cariño y un muy merecido respeto.

Un abrazo a Claudio, Tasio y Brandon. Recuerdos a Lisa. A todos mis sobrinos. No sé cuándo los volveré a ver.

Pablo Luis Caballero.

IN MEMORIAM. (2-12-2007) http://www.filatina.wordpress.com

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