¿Civilización o barbarie? 350.000 familias por año pierden de tener la información desde libros ya impresos de educación ambiental.

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Visto y considerando: “la patria” hoy, lo demanda.
 
Durante más de dos años he estado realizando presentaciones, peticionando, explicando, yendo a conferencias y cursos tratando de difundir entre la concurrencia esto que me molesta tanto por tratarse de un tema de importancia crucial para el interés del desarrollo positivo del país, pero es evitado por intereses mezquinos y foráneos. 
He visitado para informar ampliamente y hasta “molestado” a políticos y funcionarios con reiteración de presentaciones y solicitudes, para que se entreguen de una vez los 350.000 libros de Educación Ambiental ya impresos que se retienen, hace 5 años, ilegítima e ilegalmente, desde la Secretaría de Ambiente y Recursos Sustentables (SAyRS) de la Nación, por razones políticas. Ya lo dije a los Secretarios de Ambiente y lo saben. Ya hay causa en las defensorías del pueblo. Ya lo dije públicamente en la Comisión de Ambiente de las Cámaras de Senadores y Diputados de la Nación.
Es que “por orden” emanada “de arriba” se impide entregarlos (gratis) a todos los profesores de las escuelas públicas primarias, secundarias y terciarias de todo el país, para lo que están destinados.
Es una fortuna (ya invertida) que se gastó en imprimir esos libros a 4 colores, con el esfuerzo descomunal de sus múltiples autores, expertos, científicos, ambientalistas, educadores ambientales especialistas egresados de las mejores universidades, con profusión de fotos, gráficos, explicaciones técnicas didácticas y muchísima información formativa ambiental necesaria en todas las latitudes del país. 
Es información imprescindible para poder preservar nuestros recursos naturales, el patrimonio turístico, el paisaje, los hábitats, los recursos palustres, ictícolas, arborícolas rupestres y urbanos, bosques nativos, espacios naturales y urbanos, glaciares, humedales, ríos, arroyos, lagos, praderas, montañas y lagunas. 
Y todo lo que aun tiene vida en ellos, incluyendo los habitantes humanos, sus producciones agropecuarias y las productores. Para preservar la salud en la naturaleza, el campo, y las ciudades.
La fortuna dilapidada aquí no es solamente el no uso de todos esos libros por su costo, sino por el tiempo demorado en imposibilitar que desde la ciudadanía puedan usarse en beneficio de la defensa de nuestro ambiente, en todo el país. 
Cientos de miles de niños y adolescentes podrían estar hoy mejor capacitados, formados para defender el ambiente en todas las latitudes de Argentina, en estos 5 años que hace que se retienen los libros, desde que estuvieron impresos.
Una orden de no distribuirlos de esta naturaleza, es típica de otras eras, las de la obediencia indebida, y debe ser punida como ejemplo de lo que no hay que hacer. 
(Incumplimiento del deber del funcionario público, conculcar derechos fundamentales, el derecho a la información, malversación de fondos públicos, etc.).
Es una decisión política incorrecta: en el mal sentido. Llegó como pedido u orden desde el Gobierno de San Juan, porque un párrafo del libro alerta sobre la contaminación ambiental que produce la megaminería.
Mientras la megaminería nos sigue contaminando: el agua, el aire, la tierra y los glaciares. Eso está a la vista, ya que se produjeron muchos derrames indeseables, pese a las advertencias de vecinos, expertos e interesados en la cuestión ambiental.
Y no se puede verificar lo contrario, ya que no permiten el libre acceso para ver ni investigar.
Esto es un delito o varios. Además que la megaminería como está explotada conforma una gran operación delictiva organizada. Por eso envío esta información nuevamente. Debe transformarse esto en una o más denuncias penales formales. Judicializarlo. Urgente.
Se está tergiversando el objetivo de ser de la instrucción. Se impide capacitar a nuestros alumnos, y desde ellos a los ciudadanos de las generaciones futuras.
La capacitación es un derecho humano y aquí se está conculcando. ¿O no hay derecho a la información?
Se impide así a miles de niños, niñas y adolescentes y sus familiares, aprender sobre acuciantes temas ambientales, para su propia protección.
 
Se trata de recursos ya gastados que aún no llegan al objetivo que es su consumo; es una forma de derroche del dinero público (malversación de fondos o caudales públicos).
No hay derecho que porque a un gobernador le pueda afectar sus intereses mezquinos de bolsillo, el país y sus coprovincianos estén sumidos en riesgos ambientales, en la ignorancia impulsada desde el gobierno y las autoridades adrede hasta el hastío, por no recibir la ciudadanía, la más adecuada información ambiental.
A pesar de haberse realizado el gasto enorme que insumía, que parecía inalcanzable, pero que finalmente se pudo hacer, por colaborar gente altruista con verdadera conciencia ambiental, trabajando en forma mancomunada y desinteresada.
Solicito a todos los receptores de esta información, que no sólo la difundan a sus amistades y conocidos, sino que se hagan eco y hagan con esmero todo lo que puedan para lograr que se distribuyan estos libros en pos de la educación ambiental adecuada de los jóvenes argentinos.
No se trata de una cuestión partidaria, se trata del patriotismo para encarar la solución, aun en contra de los intereses espurios o mafiosos de quienes explotan legalmente la megaminería con la legislación actual, permisiva y de entrega de nuestros recursos naturales a cambio de prebendas, beneficios ocultos de bolsillos particulares, y sólo unos sueldos para quienes ayudan a despojarnos dejando el vacío de riquezas y el pasivo ambiental.
Como se espera (de cualquiera de los dos) que el que suba al gobierno, hará más de lo mismo, se debe intentar urgente la vía judicial.
Porque no encontré eco en todos mis intentos, porque estoy harto de decir y explicar, pero no voy a aflojar en el intento, porque el patriota investigador de temas megamineros Javier Rodríguez Pardo que ya falleció me dio el ejemplo, y por tanto que en el país entero se está perdiendo con esta actitud, vuelvo a insistir otra vez en este tema, y me despido saludando a todos muy cordialmente,
 
Pablo Luis Caballero
 
FILATINA
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2 comentarios to “¿Civilización o barbarie? 350.000 familias por año pierden de tener la información desde libros ya impresos de educación ambiental.”

  1. FILATINA Says:

    Reblogueó esto en AMBIENTE EN ARMONÍAy comentado:

    En Argentina hay libros prohibidos que por razones políticas no se pueden leer. Son de Educación Ambiental y lo prohíben las megamineras, ilegítima e ilegalmente, a través de las autoridades corruptas instituidas legalmente.

  2. Noticias Medio ambiente, ArcGis, Impacto Ambiental, Ornitologia Says:

    Muy interesante el articulo, felicidades

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