Publicado por FILATINA en memoria de Julio López, quien no es un desaparecido más. OTROS LÓPEZ, CON HISTORIAS DE ARGENTINA, ACTITUDES “POLÍTICAS” QUE DEBÍAN HABER SIDO SUPERADAS DOS SIGLOS ATRÁS.

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 Duhalde, el origen (Precuela del golpismo institucional)

Por Débora Mabaires.

Para los desprevenidos que piensan que Eduardo Duhalde llegó a vicepresidente de Menem, luego de una carrera política decente, voy avisándoles que están más que equivocados.

La carrera politica de Duhalde se inicia poco tiempo después de recibirse de abogado, cuando siendo militante de la Democracia Cristiana, ve la jugosa veta  del sindicalismo en manos del peronismo y decide cruzar  la valla.  Es decir, un tránsfuga en el verdadero y más completo  sentido de la palabra.

En 1973,  empezó a militar en el Sindicato de Empleados Municipales y, meses más tarde, se afilió al Partido Justicialista de Lomas de Zamora.

En cuestión de meses consigue ganarse la confianza de los principales dirigentes de la 62 Organizaciones, fue nombrado secretario de organización del Sindicato de Municipales de Lomas de Zamora y  logra el segundo lugar como concejal de su ciudad natal.

En las elecciones, con la fórmula presidencial Cámpora-Solano Lima  el partido justicialista gana  en Lomas  y  Ricardo A. Ortiz es nombrado intendente. Pablo Turner 1º concejal, Eduardo Duhalde 2º concejal.

Ortiz, como jefe comunal, estuvo poco tiempo. Sólo cinco meses, acusado de corrupción por el concejo deliberante se lo desplazó del cargo.

En octubre de 1973, Pablo Turner, que además de ser primer concejal era presidente del concejo deliberante, asumió como nuevo intendente municipal.

Durante su gestión, crea la Universidad de Lomas de Zamora, con el “Operativo Chacho Peñaloza” se realizaron mejoras en la infraestructura urbana en la zona de Provincias Unidaslos arreglos del viejo Camino Negro en el “Operativo Camino Blanco”, con el tendido de luminarias en toda la traza, y el tendido de la red de agua potable hacia Villa Albertina, visibilizado en el tanque de la plaza de Santa Marta, con el cual se habilitó el servicio para más de 5 mil personas.

En la intendencia, las cosas no eran fáciles para Turner.  La JP tomó el control de Obras Públicas, Salud y Gobierno, la derecha del movimiento mantuvo bajo su poder a la secretaría de Hacienda. Aunque les  sobraban los proyectos, sin presupuesto no podían hacer nada. No obstante la gestión Turner terminó con un superávit de 500 millones de pesos.

El fin llegó con una denuncia por presunta malversación de fondos en la compra de 4 mil ladrillos donados a una sociedad de fomento y la concesión de la recolección de residuos en la que Turner aparecía como responsable. Finalmente, en mayo de 1974 Turner fue destituido de su cargo

Ahora, ¿ por qué alguien que hace semejante cantidad de obras públicas exitosamente, queda pegado por haber donado 4000 ladrillos a una sociedad de fomento?

La respuesta la puede dar el hijo de Pablo Turner, quien volvió a la Argentina hace poco y contó que un grupo armado, secuestró a punta de pistolas  a su madre y sus hermanos mientras su padre estaba en la intendencia.  Se realiza la sesión donde , él defiende su postura y alguien le avisa que tienen secuestrada a su familia. Permanecieron secuestrados en un sótano no identificado durante 8 horas.  Pablo Turner firmó su renuncia.  Su familia fue liberada.

Así , llega  Duhalde, el segundo concejal ,  a intendente de Lomas de Zamora, con treinta y dos años de edad, el 8 de agosto de 1974, pocas semanas después de la muerte de Juan Domingo Perón.

Casi desde su afiliación al PJ, Duhalde comenzó a reunirse asiduamente no solo con miembros de las 62, sino con reconocidos dirigentes de la Triple A como Felipe Romeo, Director de El Caudillo,y con elementos de la ultra derecha dirigida en la Provincia de Buenos Aires por el Gobernador Victorio Calabró, de la UOM.

En vísperas de su asunción, Duhalde declaraba a la revista “El caudillo” “existe una masa minoritaria contagiada por el infantilismo revolucionario, bien a las claras el General Perón ha puesto fuera del Movimiento a quienes se automarginaron del proceso”.

En la misma edición de “El caudillo” (Nº 29, del 31 de mayo de 1974), a Pablo Turner se lo menciona como “perfecto burócrata marxista”, y se lo acusa de haber convertido a Lomas en “un aguantadero de cuanto guerrillero y delincuente se hallase prófugo”.

Remata el articulo de este pasquín de la Triple A afirmando que “Eduardo Duhalde tiene la oportunidad de revertir el proceso de anarquía, corrupción y marxistizacion, imponiendo a su gestión una política peronista. Los peronistas y el pueblo todo de Lomas de Zamora, mantienen una esperanzada expectativa.”

Nótese, que el manejo de la prensa era , fue y sigue siendo fundamental para los planes de este ex bañero.

Mientras se amenazaba a los dirigentes de la JP, Pablo Turner mantuvo su militancia en un principio hasta que temiendo por la vida de su familia , el 24 de marzo del 76,  vuelve al Chaco de donde era oriundo. Apenas 5 días más tarde , la policía provincial chaqueña, la bonaerense y un grupo de la Triple A fueron a buscarlo , aunque no lo encontraron. El  se presenta ante las autoridades y les dice que está en Campo Bermejo.  Allí lo detienen y lo pasan a disposición del PEN (desaparecido) durante un mes y medio. Su cadáver aparece, en mayo del 76,  en una zanja en Avellaneda, prov. de  Bs As. con signos de tortura. Fue enterrado en una fosa común, donde aún permanece.

Su hijo Oscar Turner volvió a la Argentina en busca de justicia. Así sea.

Algunos historiadores indican a la “Masacre de Pasco” como el origen del accionar de la  Triple A.

El 21 de marzo de 1975, Duhalde recibe nuevamente la colaboración de la Triple A.

Ese día ocho autos modelo Ford Falcon y Torino más un colectivo, y algunos otros vehículos de apoyo que ayudaban a cortar el trafico en las intersecciones (algunos testigos hablan de hasta 16 vehículos), tripulados por una patota de mas de 40 miembros de la Triple A, irrumpió a la fuerza casa por casa y secuestró a ocho hombres y una mujer, todos militantes de la JP alineada en la entonces ala izquierda del peronismo.

La Policía de la Provincia había recibido órdenes estrictas de dejar “zona liberadas” las zonas donde vivían los secuestrados.

Y en algunas calles , no al azar, cuadrillas municipales habían colocado carteles de desvío con el fin de que nada entorpezca el paso de la patota.

La operación de búsqueda y secuestro tomo alrededor de tres horas en las cuales la caravana de vehículos circuló con absoluta libertad por las calles de Lomas de Zamora, Temperley y zonas circundantes, con los hombres de civil mostrando sus armas automáticas y escopetas Itaka a través de las ventanillas de los vehículos.

Los secuestrados eran el concejal lomense Héctor Lencina, presidente del bloque de la Juventud Peronista en el legislativo municipal y principal dirigente opositor del intendente Eduardo Duhalde, Aníbal Benítez, Héctor Flores, los hermanos Alfredo y Eduardo Díaz -14 y 16 años, respectivamente-, Germán Gómez, Rubén Bagninia, Omar Caferatta, y Gladys Martínez. (ver nota completa en http://www.auno.org.ar/leer.php/3766)

Las víctimas, fueron llevados hasta un baldío en  Santiago del Estero y Sánchez,  en la localidad de José Mármol.  Allí fueron fusilados  y dinamitados sus cuerpos.

Pasaron más de 15 horas, hasta que fueron retirados los restos que colgaban de los alambres, los cables y las ramas. Los vecinos atemorizados ni miraban las piernas o brazos que encontraban en la vereda.

El único beneficiario de estas muertes, fue Eduardo Duhalde, que queda gobernando Lomas de Zamora sin oposición en el concejo deliberante.

Muchos militantes de la JP, se escondieron,  algunos fueron sacados del país por alguna congregación religiosa de la zona.

¿Cómo llega este vendedor de marihuana de Llavallol, otrora llamado “Papá Porro”  a tener tanto poder?

Inmediatamente después de asumir como intendente de Lomas de Zamora, el Dr. Eduardo Duhalde nombró como sus principales colaboradores a docenas de miembros de la ultra derecha del sindicalismo, las 62 y la burocracia sindical incluyendo a Rogelio Policarpo como Secretario de Gobierno, Felipe Lociccero, en Bienestar Social, Alberto Larcamon en Obras y Servicios Públicos y Carlos Rosente en Economía y Hacienda.

Miembros de la Juventud Sindical Peronista (JSP) y de la Triple A, así como de la CNU (Concentración Nacional Universitaria), parte estudiantil de la organización terrorista de estado, también obtuvieron cargos en la administración municipal.

Alberto Durán  juez de la ultra derecha, conectado en los 70 con el terrorismo de estado, que sirvió luego a la dictadura militar fue promovido de juez en Lomas de Zamora, a juez federal durante el breve lapso en que Eduardo Duhalde fue presidente.

Durán era también protector y amigo de los peores elementos de la Barra Brava de Gimnasia y Esgrima, infestada de ex miembros de la Triple A, incluyendo Marcelo Gustavo Amuchastegui, el “Loco Fierro”, según el periodista Gustavo Veiga. El Loco Fierro murió en su ley en un tiroteo con la policía de Rosario durante un robo en los 90.

Siendo presidente a cargo, por ausencia de Carlos Menem, Duhalde  dictó una amnistía de numerosos miembros de la Triple A que se hallaban encarcelados.

Uno de los liberados por Duhalde fue Luis Oscar Mao, pariente de Carlos Mao, entonces secretario privado de Duhalde (Página 12, 20/6/08)

A instancias de Eduardo Duhalde, Menem también incluyo en lista de amnistiados a Juan Domingo López, funcionario de carrera que ocupó el área de Tránsito de Lomas de Zamora desde 1998.

López es el mismo que integró la Triple A desde 1973 y que fue procesado y condenado por los secuestros y asesinatos del obrero naval Enrique Valverde en Boulogne y del presidente del Concejo Deliberante de Chacabuco, Miguel Máximo Gil.

A fines de marzo del 2008, fiel a su historia, intentó asesinar a balazos al inspector municipal Carlos Leyes y a al delegado sindical municipal José Nadal. Las víctimas denunciaron que la policía y la fiscalía protegieron nuevamente a López. (Crítica, 12/4/08).

<“El 17 de marzo de 2008 , la Cámara Federal  declaró delitos de “lesa humanidad” los crímenes cometidos por la Triple A. Ya no hay excusas. Pero mientras en los tribunales haya jueces nombrados por los asesinos, difícilmente encontremos justicia.”>

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7 comentarios to “Publicado por FILATINA en memoria de Julio López, quien no es un desaparecido más. OTROS LÓPEZ, CON HISTORIAS DE ARGENTINA, ACTITUDES “POLÍTICAS” QUE DEBÍAN HABER SIDO SUPERADAS DOS SIGLOS ATRÁS.”

  1. FILATINA Says:

    Reblogueó esto en Basta de Trata de personas, esclavitud sexual o laboral.y comentado:

    Hay que saber estas cosas para eliminar candidatos de la lista de votación, y todos sus secuaces. Porqué pasa lo que pasa.

  2. FILATINA Says:

    MASACRE DE PASCO

    Nueve nombres, una misma historia.

    La estrecha relación con la presidenta María Estela Martínez de Perón le permitió al entonces ministro de Bienestar Social José López Rega disponer de parte del aparato estatal para crear la Alianza Anticomunista Argentina (AAA o Triple A) y perseguir a la militancia del ala izquierda del peronismo. La violencia que partió desde ese grupo parapolicial durante el gobierno democrático de “Isabelita” había actuado en Lomas de Zamora, pero desató toda su ferocidad la noche del 21 de marzo de 1975.

    Ese día, según los testigos, 16 “lanchas” (autos) con cuatro hombres cada una llevó a cabo el operativo que recorrió Temperley Este para buscar al concejal de la Juventud Peronista (JP), Héctor Lencina, y a varios más, entre los cuales estuvieron Héctor Flores, Aníbal Benítez, Germán Gómez, Eduardo y Alfredo Díaz, Omar Cafferata, Gladis Martínez y Rubén Bagnina.

    Héctor Flores era el referente del barrio “Los Pinos” y se acercó a la JP —representada institucionalmente por los entonces concejales Héctor Lencina, César Dolinsky y Hugo Sandoval— cuando se organizó la toma de un complejo de viviendas en ese barrio.
    Pero la relación no duró demasiado. Irma Santacruz, entonces vicepresidente del Concejo Deliberante (que había obtenido su banca por la JP, de la que luego se alejaría) lo tentó para ser su secretario. Flores aceptó y esto lo ubicó más cerca de ella y del sector que respondía a Eduardo Alberto Duhalde, que ejerció la intendencia luego de que fuera destituido Pablo Turner, militante de la JP. Santacruz dijo alguna vez que cuando la Triple A se llevó a Flores de su casa, en realidad la habían ido a buscar a ella… De todos modos, su secretario estaba tildado en las listas negras; algunos testigos hablan de peleas y discusiones directas entre él y los dirigentes del sector más ortodoxo del peronismo.

    Aníbal Benítez, cafetero del Concejo Deliberante. Ese era el trabajo que los concejales de la JP le habían conseguido para que no siguiera desempleado. Benítez conocía a Héctor Lencina del barrio, del trabajo que como militante de la JP realizaba. Había participado de las tomas de los hospitales Estévez, Español, Gutiérrez (hoy Alende) y Gandulfo, colocando interventores que regularizan la atención de los pacientes de una manera acorde al presupuesto que parecía quedar siempre entre los directivos. La noche de la masacre estaba en la casa de Lencina, quizá compartían un cafecito mientras veían un partido de Independiente. Y tal vez Gloria, la mujer de Aníbal, estaba cerca de ellos atenta a su bebé de cinco días y a Alejandro, el hijo de Héctor.

    Héctor Lencina fue uno de los más valiosos cuadros políticos de Lomas de Zamora. No bien asumió como concejal en mayo de 1973, conformó el bloque de la JP luego de renunciar a la presidencia del Frejuli, el espacio que aglutinó a todo el justicialismo. Esta fractura enfrentó en las tablas a dos sectores del peronismo; Lencina era el referente de la JP y Eduardo Alberto Duhalde pasó a serlo del ala más ortodoxa. El día de la masacre, Lencina estaba en la casa que alquilaba y cuya entrada tenía un pasillo lindero al bar de don Pascual. La “Orga” (Montoneros) le había advertido “levantar” (desocupar) esa casa. Esa noche, en el bar, los clientes estaban boca abajo en el piso, tal como lo habían ordenado los matones de la caravana de la AAA. Héctor pudo haberse resistido y morir en combate; Aníbal no era un cuadro militar. Sin embargo, el motivo por el que se entregaron fue la presencia de sus hijos. Lencina y Benítez fueron subidos a los autos. A Alejandro lo rescató su madre, que había estado dando vueltas por el barrio ante la advertencia de lo que sucedía; los dos fueron llevados a Morón. Gloria y su bebe fueron llevados por Hugo Sandoval, mientras Dolinsky cumplía la tarea de reconocer los cuerpos de sus compañeros.

    Germán Gómez y los hermanos Alfredo y Eduardo Díaz. Gómez, mayor en edad, estaba más comprometido con la agrupación, y como cuadro político en formación representó Santa Rosa en las reuniones que el Consejo de Juventud lomense de la JP realizaba en distintas zonas con dos representantes por barrio. Los hermanos Díaz tenían edad para estar en la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), pero debido a sus empleos colaboraban con la JP desde el barrio; y aquí fue donde conocieron a Lencina. Daban una mano en la salita de primeros auxilios que ellos mismo habían construido al lado de la casa del concejal; compartían asado, falda y corazón con un poco de vino y guitarras junto a Héctor, Sandoval y Dolinsky. La comida y la música eran el recreo luego de reparar un cruce de calle, extender una red de agua o arreglar una vereda; entre la (dama)“Juana” de vino, la pala y la música surgían las consignas. Las compras de los materiales de obra se realizaban, la mayoría de las veces, con fondos de la comuna. Los trabajos se hacían luego de que los concejales de la Juventud consultaran a los vecinos sobre los déficit del barrio. Otras veces, los materiales eran aportados por los adherentes a la JP, como Germán Gómez, que daba una mano luego de volver de su trabajo en el puerto. Los hermanos Díaz se encargaban de organizar torneos de fútbol que permitían juntar el dinero para más obras; ambos vieron cómo “reventaban” la casa de Lencina y corrieron a advertirle a Gómez, pero fue tarde porque la Triple A ya había ido por él.

    Omar Cafferata, Gladis Martínez, Rubén Bagnani. Los tres eran “compañeros de la JP”, así los reconocían en el barrio San José, donde tenían una casa sobre la calle Salta, aunque su trabajo territorial no fuera allí. Omar y Gladis estaban casados y llegaron a Temperley escapando de los servicios de inteligencia. Junto con Rubén, habían “levantado” casa tras casa desde la Capital Federal. Sus secuestros fueron la última parada antes de que los 16 autos se detuvieran en el baldío de Sánchez y Santiago del Estero, en José Mármol, e hiciera explotar sus cuerpos y los de sus otros seis compañeros.

    AUNO-20-03-09 locales@auno.org.ar
    – See more at: http://www.auno.org.ar/article/nueve-nombres-una-misma-historia/#sthash.4lSPM5y6.dpuf

  3. FILATINA Says:

    El anterior artículo se encuentra en: http://www.auno.org.ar/article/nueve-nombres-una-misma-historia/

  4. FILATINA Says:

    A DIEZ AÑOS DE LA MASACRE DE AVELLANEDA
    Vanina Kosteki: “La impunidad está vigente”
    – See more at: http://www.auno.org.ar/article/vanina-kosteki-la-impunidad-esta-vigente/#sthash.2DpoSrYf.dpuf

    Durante una entrevista con AUNO, la hermana de Maximiliano, uno de los militantes asesinados hace diez años, criticó a los sectores kirchneristas que hicieron un acto en el microestadio de Racing, pidió que a los condenados Fanchitti y Acosta se les dicte una sentencia firme y exigió que se reabra la causa por las responsabilidades políticas de los crímenes.
    Vanina Kosteki, la hermana de Maximiliano
    Por Julieta Romero
    Lomas de Zamora, junio 26 (AUNO) .- A diez años del asesinato de su hermano, Maximiliano, Vanina Kosteki, nuevamente fue una de las principales organizadoras del acto político cultural por la “Masacre de Avellaneda”. Como desde el primer aniversario, en 2003, sostuvo: “Nosotros buscamos justicia y de la única manera que nos podemos hacer escuchar es acá, en la calle”.
    -Se cumplieron diez años de los asesinatos de Darío y Maxi, ¿qué es lo que se te cruza por la memoria?
    -La impunidad. Porque a pesar de que tenemos un país democrático, popular y los derechos humanos siguen estando vigentes, el juez Ariel Lijo cerró la causa contra los funcionarios (que encabezaban el gobierno de aquel entonces), la mandó a archivo. El Tribunal Criminal N° 7 de Lomas de Zamora dispuso el traslado de (Alfredo) Fanchiotti y el cabo (Alejandro) Acosta (los asesinos materiales) a una cárcel de régimen abierto. A diez años, hay 14 “compas” asesinados, dos desaparecidos como Luciano Arruga y Julio López; los pocos que pudimos condenar siguen estando impunes porque andan libremente sin cumplir la condena que merecen. Tuvimos el juicio en el 2006 y el mismo tribunal lo condenó.
    -¿Qué crees que piensan o sienten los responsables?
    -No les pasa nada por la cabeza son re huecos, solamente gobiernan para los ricos y se olvidan del pueblo. Con el doble discurso de derechos humanos intentan hacer un acto para recordar a Maxi y Dario cuando ellos tendrían que estar condenados. Los Kirchner y La Cámpora hacen un acto que no deberían hacer porque (Aníbal) Fernández, (Carlos) Soria, (Felipe) Solá, (Carlos) Ruckauf y (Eduardo) Duhalde son todos responsables políticos del asesinato de mi hermano. Ellos estuvieron adentro y afuera del Gobierno, pero la gente que lucha y los que buscamos justicia estamos en la calle, donde estarían hoy Maxi y Darío. La lucha la hacemos acá y no hay otro lugar.
    ¿Cómo fue la jornada de vigilia?
    -Todos los años arrancamos el 25 a la noche. Hacemos una jornada cultural, ya que Maxi era artista plástico, y queremos plasmar en la estación de Avellaneda quiénes eran y mostrarle al resto de la gente que no vamos al choque con nadie, no queremos confrontar. Lo que buscamos es justicia y nuestros compañeros que perdieron la vida merecen tener a sus asesinos presos. No se soluciona nada haciendo un acto que trata de tapar y encubrir lo que hicieron.
    Varias son las organizaciones que apoyaron…
    -Están presentes las organizaciones que formaron ese 26 (de junio de 2002), como la Aníbal Verón, el MNT (Movimiento Nacional Territorial), el PO (Partido Obrero), el Polo Obrero. Y los que han colgado la bandera y vendieron la sangre de los compañeros mañana irán a hacer un acto con La Cámpora. Lo que siento como familiar queda en un segundo plano, a mi lo que me interesa es que la causa de los responsables políticos, Fanchiotti y Acosta tenga sentencia firme porque la causa pasó a la Cámara de Casación. Nosotros buscamos justicia y de la única manera en que nos podemos hacer escuchar es acá, en la calle.
    -¿Cuál te parece que es la mejor manera de recordados?
    -No hay memoria mientras haya impunidad, y nosotros no podemos hacer ningún acto para homenajear algo que es impune y está vigente. Lo que hacemos es una movilización de lucha y reclamos y que tengamos justicia, sobre todas las cosas. Pero no sé si eso va a ocurrir mientras tengamos el gobierno que tenemos, que brinda impunidad. Tal vez un día que nos escuchen y tengamos jueces idóneos para estar en un tribunal y juzgar y condenar, tal vez tengamos justicia. La única forma de luchar es en las calles. Pero si no estamos todos unidos y se deja vender la pérdida de un familiar, no vamos a tener justicia nunca. La lucha se hace cada día, acá, en nuestros hijos, a los que les queremos dar un futuro mejor.
    JR-AFD
    AUNO-26-06-12
    – See more at: http://www.auno.org.ar/article/vanina-kosteki-la-impunidad-esta-vigente/#sthash.2DpoSrYf.dpuf

  5. FILATINA Says:

    A DIEZ AÑOS DE LA MASACRE DE AVELLANEDA – 26/06
    “Las mismas banderas, la misma lucha”
    – See more at: http://www.auno.org.ar/article/las-mismas-banderas-la-misma-lucha/#sthash.Z1SZ12Ce.dpuf

    El acto central por los diez años de la “Masacre de Avellaneda” reunió a familiares, amigos, compañeros y agrupaciones sociales vinculadas a Maximiliano Kosteki y Darío Santillán. Una jornada que fue la síntesis de reclamos, pedidos de memoria, justicia y castigo a los responsables políticos de los crímenes.
    Concentración en el Puente Pueyrredón
    Por Daniela Rovina
    Lomas de Zamora, junio 27 (AUNO).- Nunca tan encendidos después de una larga noche en vela. La ansiedad de los ánimos contenidos desde la jornada anterior puso en marcha la movilización hasta el Puente Pueyrredón cerca del mediodía, una hora más tarde de lo previsto. Columnas enteras cargando banderas caminaron sobre el paso que une a la provincia con la ciudad de Buenos Aires, diez años después de la “Masacre de Avellaneda”.
    Los distintos brazos que suben al puente se vieron poblados de un mar de agrupaciones, organizaciones y movimientos sociales en apoyo a distintas consignas que tapizaban las letras que gritaban al aire: lucha, memoria y justicia. Arriba los esperaba un escenario que cortaba horizontalmente a este lugar al que los arrastraba la historia y la impunidad.
    “¡Darío y Maxi presentes!” Un solo grito bastó para calmar la efervescencia de las columnas. Desde el escenario, amigos, familiares y compañeros de Santillán y Kosteki tomaron la palabra en medio de un silencio únicamente interrumpido por canciones que acompasaban y sostenían las declaraciones de los oradores del acto.
    “Las mismas banderas, la misma lucha que hace diez años atrás”, micrófono en mano, Vanina Kosteki denunciaba la reiteración y la falta de respuesta a esos reclamos que en 2002 empujaron a su hermano hasta Avellaneda. “Ellos nos quieren en la calle luchando”, recordaba a la multitud que la rodeaba de sombra entre banderas.
    En repudio a los intentos del Gobierno nacional por sumar al repertorio de consignas oficiales la causa de Maxi y Darío, Vanina sostuvo: “No le damos lugar a nadie para que use la lucha de los compañeros. Tampoco les voy a permitir que cierren la causa. Eso le prometí a Maxi el día que se murió”.
    Junto a ella, Alberto y Leonardo Santillán, padre y hermano de Darío esperaban su momento para hablar. El primero fue Leonardo que, sin preámbulos, sintetizó “Darío y Maxi se multiplican. Que no sean sólo una consiga, un recuerdo”.
    Lo de Alberto fue incesante agradecimiento a la juventud que lo custodió desde la estación de Avellaneda hasta el escenario: “Veo los ojos de mi hijo en ellos. La juventud comprometida en la lucha cumple con los sueños de Darío”.
    La inesperada simultaneidad con la cadena nacional que realizó la presidenta Cristina Fernández en la que envió su solidaridad a los “familiares del puente” irritó las palabras de Alberto. “Esa solidaridad de mierda que nos mandaste. ¿Por qué no te acordaste antes? No vamos a permitir que nos usen”, insistió.
    Aborto, megaminería, desprecarización laboral, salario digno, impuesto a las ganancias, ley antiterrorista. Temas que se colaban entre los discursos, conjugados con una sensación de impunidad por la noticia del traslado de Alfredo Fanchiotti, uno de los autores materiales de la masacre condenado a cadena perpetua en 2006, a una cárcel de régimen abierto.
    El recuerdo de Mariano Ferreyra, Jorge Julio López, Luciano Arruga y tantos otros asesinados en protestas sociales y desaparecidos en democracia inundaba la memoria de los presentes. Y una alusión permanente a Romina Tejerina (en libertad condicional tras haber cumplido dos tercios de su condena) cuya madre se hizo presente a través de una carta en apoyo, pero también en agradecimiento por el acompañamiento a la causa de su hija.
    Casi circular, el cierre de la jornada fue la repetición del comienzo. El mismo grito sostenido por canciones que rompían con la acústica cotidiana del puente. Una lucha de consignas con música que acompañaba la desconcentración tras dos días de vigilia.
    DR-AFD
    AUNO-27-06-12
    – See more at: http://www.auno.org.ar/article/las-mismas-banderas-la-misma-lucha/#sthash.Z1SZ12Ce.dpuf

  6. FILATINA Says:

    Y NO SE OLVIDEN DE CABEZAS, JOSÉ LUIS, el periodista muerto un 25 de enero en proximidades de Pinamar por haber publicado verdades que lograron eliminar uno de los focos de corrupción inherentes al mismo personaje. Ver: cabezas + filatina

  7. FILATINA Says:

    En caso de duda no mates… no mates… siempre se puede hacer algo mejor. Publicado by FILATINA.

    En poco menos de una hora, lo que empezó como un piquete se transformó en una cacería que acataba la orden del ministro Juan José Álvarez: “Los intentos de aislar totalmente la Capital serán considerados una acción bélica”. Un repaso por una jornada de lucha que no termina.

    Darío Santillán durante una entrevista en Monte Chingolo
    Lomas de Zamora, junio 23 (AUNO).- Miércoles 26 de junio de 2002. “Hoy habrá piquetes y marchas de protesta”, titulaba La Nación; “Día de protesta y aprietes”, elegía Página/12; Clarín optó por “Vuelven los piquetes a los puentes”. “Si quieren marchar, que crucen los puentes de acceso a la Capital, pero no vamos a permitir que los corten con piquetes, aislando la ciudad”, afirmaron el día anterior desde la Secretaría de Seguridad nacional, a cargo de Juan José Álvarez. Palos habría, seguro. Y también más.

    Pertenecientes a cuatro agrupaciones distintas (Coordinadora Aníbal Verón, Movimiento de Trabajadores Desocupados, Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados, y el Bloque Piquetero Nacional), los manifestantes eran sólo una parte de los piquetes que se desarrollarían en puntos distantes como Mar del Plata, Santa Fe, Córdoba, Corrientes, Chaco, Tucumán, Mendoza y Neuquén. Las demandas eran por el pago de los planes de empleo, ya que algunos estaban no cobraban desde hacía meses; aumento de los subsidios de 150 a 300 pesos; implementación de un plan alimentario bajo gestión de los propios desocupados; insumos para las escuelas y los centros de salud barriales; desprocesamiento de los piqueteros enjuiciados, así como el fin de la represión; y, a último momento, ante la amenaza de desalojo de la fábrica Zanón, ocupada y puesta a producir por los trabajadores, se incorporó la declaración de solidaridad.

    Para cumplir con las órdenes de Álvarez, quien una semana antes ya había advertido que “los intentos de aislar totalmente la Capital serán considerados una acción bélica”, unos 400 efectivos de distintas fuerzas de seguridad (Gendarmería, Prefectura, Policía Federal y Bonaerense) fueron destinados al Puente Pueyrredón, a donde arribarían los cuatro movimientos piqueteros separados en dos columnas.

    La principal masa de desocupados llegó primero y vieron un cordón de policías sobre Mitre, en Avellaneda, calle por la cual llegaría la columna restante, lo que dividió a los piqueteros en dos grupos. Esa pequeña formación de policías estaba a cargo del por entonces comisario Alfredo Fanchiotti, quien más tarde se haría tristemente célebre como fusilador de la estación de Avellaneda, y tenía por objetivo provocar a los manifestantes para poder “defenderse”, elucubración que hicieron post-masacre los movimientos de desocupados en el libro “Dario y Maxi, dignidad piquetera: los autores intelectuales y los responsables políticos que no investigó la Justicia”.

    Pasadas las 12, la violencia se desató: gases lacrimógenos y balas de goma y plomo de un lado; palos y piedras del otro. Las avenidas Mitre e Yrigoyen se llenaron de corridas, gritos, llantos y sangre. Luego de unos 40 minutos de resistencia, que fue cediendo en espacio pero no en potencia, Maximiliano Kosteki caía en la vereda del supermercado Carrefour. “Me dio la yuta, me quema, llevame”, pidió el joven artista. Los primeros que se acercaron atinaron a trasladarlo a la estación, donde, suponían, no entrarían los furibundos policías.

    Una vez en la estación, dejaron a Kosteki en el hall y pidieron ayuda. Los primeros en acercarse fueron Claudia y Leonardo, novia y hermano de Santillán, respectivamente. Vieron el respirar agitado y estremecedor del joven de 23 años. A pesar de que Darío Santillán ya se había alejado de ese lugar, volvió, por razones que todos suponen: ayudar.

    “Me quedo yo, salgan”, gritó Darío a los que estaban alrededor del agonizante Kosteki. El grupo dirigido por Fanchiotti llegó a la estación y lo increpó para que abandonara el lugar y a su compañero. La respuesta, valiente y llena de temor, fue un simple gesto: la mano en alto, mostrando su gran palma a los policías, para que frenaran la cacería. Recién cuando la escopeta del cabo Alejandro Acosta estuvo cerca de su cara, Santillán se puso de pie y corrió apenas cinco metros hasta sentir el calor hiriente y la penetración de los perdigones por su espalda.

    El cuerpo de Darío, también malherido y agonizante y con rostro barbudo al igual que el de Kosteki, sufrió el ensañamiento del cabo Lorenzo Colman y el principal Carlos Quevedo, para luego recibir el zamarreo de Fanchiotti.

    Arrastrado por los policías, Darío fue puesto en una posición casi de crucifixión, con los pies para arriba, de manera que la sangre fluyera rápidamente y saliera por las heridas internas y externas que los perdigones habían causado.

    La presencia de los fotógrafos Pepe Mateos y Sergio Kowalewski permitió que la brutalidad con la que se masacró a esos jóvenes no quedara escondida en una supuesta “interna piquetero”, idea inicial del plan del gobierno de Duhalde.

    Más tarde, Fanchiotti contó su relato. Frases como “la gente que estaba adentro de la estación nos reclamaba” o “se sentían disparos de armas de fuego hacia uno de los trenes que pasaban”, entre otras, fueron las primeras falacias del por entonces comisario.

    Pero, la peor de sus mentiras fue esconder su crimen y, en esa farsa, afirmar que había ayudado y confraternizado con Santillán. “Yo veo uno de los piqueteros, que resulta después que termina siendo este muchacho Santillán. Le pregunto qué le había pasado, le saco una bufanda que tenía y me dice que le habían tirado un tiro en la espalda. Le digo: ‘¿Te podés incorporar? Yo te voy a llevar al hospital. Intentálo, intentálo’. Lo quise levantar yo solo y no pude, era bastante pesado. Entonces recurrí al auxilio de otros policías. Lo paramos entre cuatro y lo mandamos al hospital Fiorito.”

    Ambos jóvenes, con aquel presente de militancia y resistencia, llegaron al Fiorito sin vida, con las heridas de armas de fuego todavía caliente en sus cuerpos y pasaron a la historia como mártires.

    Tres años después, la Justicia condenó a Fanchiotti a prisión perpetua por “doble homicidio agravado”, al igual que su chofer, el cabo Acosta; recibieron cuatro años por “encubrimiento agravado” el por entonces jefe de la Departamental de Lomas de Zamora, Félix Vega, y los ex policías Mario de la Fuente, Carlos Quevedo, Gastón Sierra y Celestino Robledo. El ex cabo Colman fue sentenciado a dos años de prisión por el mismo delito que los anteriores efectivos nombrados. Todos ellos quedaron inhabilitados para ejercer cargos públicos, según la disposición del Tribunal Oral Nº 7 de Lomas de Zamora.

    Diez años después de los asesinatos, el lugar donde fueron masacrados los piqueteros podría pasar a llamarse “Estación Darío y Maxi”, y lleva, desde aquellos días, la marca de haber entrado en la historia triste del país, un país en el que décadas de democracia se derrumbaron en horas, en el que la represión ganó las calles y la militancia perdió dos vidas pero se reprodujo en muchas más, y en donde la Justicia podría dejar en libertad a los autores materiales de los asesinatos.

    PT-AFD-EV AUNO-23-06-12 – See more at: http://www.auno.org.ar/article/cronologia-de-dos-asesinatos/#sthash.qCIWYWDu.dpuf

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