Archive for 22/10/14

REUNIÓN ANUAL: ESCUELA DE MUJERES.

Miércoles, octubre 22, 2014

El vigésimo noveno Encuentro Nacional de las Mujeres que se desarrollo en la provincia de Salta.

A la apertura del evento concurrieron alrededor de 40.000 mujeres, que se dividieron en 58 comisiones para debatir sobre los distintos aspectos que afectan a la mujer en a sociedad actual.

Talleres sobre empresas y fábricas recuperadas, desocupación, organizaciones sindicales, feminización de la pobreza, mujeres como sostén de la familia, solidaridad e integración latinoamericana, salud, medio ambiente, acceso a la tierra, trata de personas con fines de esclavitud sexual, vivienda y servicios, trabajadoras rurales y campesinas, cooperativas fueron algunos de lo temas que se trataron en la reunión efectuada en la provincia norteña.

La secretaria de Género e Igualdad de Oportunidades de la CTA nacional, Alejandra Angriman, destacó que muchas organizaciones “están peleando” en sus lugares de trabajo.

Sobre la necesidad de autonomía económica por parte de la trabajadoras, afirmó que “es difícil pelear contra la violencia, contra la precarización, si las mujeres seguimos cobrando salarios menores, si las compañeras no dan la disputa por mejores condiciones de trabajo”.

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En caso de duda no mates… no mates… siempre se puede hacer algo mejor.

Miércoles, octubre 22, 2014

En poco menos de una hora, lo que empezó como un piquete se transformó en una cacería que acataba la orden del ministro Juan José Álvarez: “Los intentos de aislar totalmente la Capital serán considerados una acción bélica”. Un repaso por una jornada de lucha que no termina.

Lomas de Zamora, junio 23 (AUNO).- Miércoles 26 de junio de 2002. “Hoy habrá piquetes y marchas de protesta”, titulaba La Nación; “Día de protesta y aprietes”, elegía Página/12; Clarín optó por “Vuelven los piquetes a los puentes”. “Si quieren marchar, que crucen los puentes de acceso a la Capital, pero no vamos a permitir que los corten con piquetes, aislando la ciudad”, afirmaron el día anterior desde la Secretaría de Seguridad nacional, a cargo de Juan José Álvarez. Palos habría, seguro. Y también más.

Pertenecientes a cuatro agrupaciones distintas (Coordinadora Aníbal Verón, Movimiento de Trabajadores Desocupados, Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados, y el Bloque Piquetero Nacional), los manifestantes eran sólo una parte de los piquetes que se desarrollarían en puntos distantes como Mar del Plata, Santa Fe, Córdoba, Corrientes, Chaco, Tucumán, Mendoza y Neuquén. Las demandas eran por el pago de los planes de empleo, ya que algunos estaban no cobraban desde hacía meses; aumento de los subsidios de 150 a 300 pesos; implementación de un plan alimentario bajo gestión de los propios desocupados; insumos para las escuelas y los centros de salud barriales; desprocesamiento de los piqueteros enjuiciados, así como el fin de la represión; y, a último momento, ante la amenaza de desalojo de la fábrica Zanón, ocupada y puesta a producir por los trabajadores, se incorporó la declaración de solidaridad.

Para cumplir con las órdenes de Álvarez, quien una semana antes ya había advertido que “los intentos de aislar totalmente la Capital serán considerados una acción bélica”, unos 400 efectivos de distintas fuerzas de seguridad (Gendarmería, Prefectura, Policía Federal y Bonaerense) fueron destinados al Puente Pueyrredón, a donde arribarían los cuatro movimientos piqueteros separados en dos columnas.

La principal masa de desocupados llegó primero y vieron un cordón de policías sobre Mitre, en Avellaneda, calle por la cual llegaría la columna restante, lo que dividió a los piqueteros en dos grupos. Esa pequeña formación de policías estaba a cargo del por entonces comisario Alfredo Fanchiotti, quien más tarde se haría tristemente célebre como fusilador de la estación de Avellaneda, y tenía por objetivo provocar a los manifestantes para poder “defenderse”, elucubración que hicieron post-masacre los movimientos de desocupados en el libro “Dario y Maxi, dignidad piquetera: los autores intelectuales y los responsables políticos que no investigó la Justicia”.

Pasadas las 12, la violencia se desató: gases lacrimógenos y balas de goma y plomo de un lado; palos y piedras del otro. Las avenidas Mitre e Yrigoyen se llenaron de corridas, gritos, llantos y sangre. Luego de unos 40 minutos de resistencia, que fue cediendo en espacio pero no en potencia, Maximiliano Kosteki caía en la vereda del supermercado Carrefour. “Me dio la yuta, me quema, llevame”, pidió el joven artista. Los primeros que se acercaron atinaron a trasladarlo a la estación, donde, suponían, no entrarían los furibundos policías.

Una vez en la estación, dejaron a Kosteki en el hall y pidieron ayuda. Los primeros en acercarse fueron Claudia y Leonardo, novia y hermano de Santillán, respectivamente. Vieron el respirar agitado y estremecedor del joven de 23 años. A pesar de que Darío Santillán ya se había alejado de ese lugar, volvió, por razones que todos suponen: ayudar.

“Me quedo yo, salgan”, gritó Darío a los que estaban alrededor del agonizante Kosteki. El grupo dirigido por Fanchiotti llegó a la estación y lo increpó para que abandonara el lugar y a su compañero. La respuesta, valiente y llena de temor, fue un simple gesto: la mano en alto, mostrando su gran palma a los policías, para que frenaran la cacería. Recién cuando la escopeta del cabo Alejandro Acosta estuvo cerca de su cara, Santillán se puso de pie y corrió apenas cinco metros hasta sentir el calor hiriente y la penetración de los perdigones por su espalda.

El cuerpo de Darío, también malherido y agonizante y con rostro barbudo al igual que el de Kosteki, sufrió el ensañamiento del cabo Lorenzo Colman y el principal Carlos Quevedo, para luego recibir el zamarreo de Fanchiotti.

Arrastrado por los policías, Darío fue puesto en una posición casi de crucifixión, con los pies para arriba, de manera que la sangre fluyera rápidamente y saliera por las heridas internas y externas que los perdigones habían causado.

La presencia de los fotógrafos Pepe Mateos y Sergio Kowalewski permitió que la brutalidad con la que se masacró a esos jóvenes no quedara escondida en una supuesta “interna piquetero”, idea inicial del plan del gobierno de Duhalde.

Más tarde, Fanchiotti contó su relato. Frases como “la gente que estaba adentro de la estación nos reclamaba” o “se sentían disparos de armas de fuego hacia uno de los trenes que pasaban”, entre otras, fueron las primeras falacias del por entonces comisario.

Pero, la peor de sus mentiras fue esconder su crimen y, en esa farsa, afirmar que había ayudado y confraternizado con Santillán. “Yo veo uno de los piqueteros, que resulta después que termina siendo este muchacho Santillán. Le pregunto qué le había pasado, le saco una bufanda que tenía y me dice que le habían tirado un tiro en la espalda. Le digo: ‘¿Te podés incorporar? Yo te voy a llevar al hospital. Intentálo, intentálo’. Lo quise levantar yo solo y no pude, era bastante pesado. Entonces recurrí al auxilio de otros policías. Lo paramos entre cuatro y lo mandamos al hospital Fiorito.”

Ambos jóvenes, con aquel presente de militancia y resistencia, llegaron al Fiorito sin vida, con las heridas de armas de fuego todavía caliente en sus cuerpos y pasaron a la historia como mártires.

Tres años después, la Justicia condenó a Fanchiotti a prisión perpetua por “doble homicidio agravado”, al igual que su chofer, el cabo Acosta; recibieron cuatro años por “encubrimiento agravado” el por entonces jefe de la Departamental de Lomas de Zamora, Félix Vega, y los ex policías Mario de la Fuente, Carlos Quevedo, Gastón Sierra y Celestino Robledo. El ex cabo Colman fue sentenciado a dos años de prisión por el mismo delito que los anteriores efectivos nombrados. Todos ellos quedaron inhabilitados para ejercer cargos públicos, según la disposición del Tribunal Oral Nº 7 de Lomas de Zamora.

Diez años después de los asesinatos, el lugar donde fueron masacrados los piqueteros podría pasar a llamarse “Estación Darío y Maxi”, y lleva, desde aquellos días, la marca de haber entrado en la historia triste del país, un país en el que décadas de democracia se derrumbaron en horas, en el que la represión ganó las calles y la militancia perdió dos vidas pero se reprodujo en muchas más, y en donde la Justicia podría dejar en libertad a los autores materiales de los asesinatos.

PT-AFD-EV AUNO-23-06-12 – See more at: http://www.auno.org.ar/article/cronologia-de-dos-asesinatos/#sthash.qCIWYWDu.dpuf

MALVINAS, ARGENTINAS. Un año más. Y van…

Miércoles, octubre 22, 2014

Se cumplen 180 años de la apropiación de las Islas Malvinas por parte de Inglaterra. Fue el 3 de enero de 1833. La controvertida conducta de Vernet, que fue mandado por el gobierno unitario de entonces como comandante del archipiélago, habría facilitado la ocupación.

Por Horacio Raúl Campos

Lomas de Zamora, ene 02 (AUNO) – El 10 de junio de 1829 el Gobierno de Buenos Aires designa por decreto a Luis María Vernet comandante político y militar en Malvinas.

En ese año gobernaba en forma interina el unitario Martín Rodríguez como fruto del golpe de Estado que había dado junto al general Juan ‘Espada sin cabeza’ Lavalle contra Manuel Dorrego, quien fue fusilado.

El mito de la historia le atribuye a Vernet, que había nacido en el norte de Alemania en una familia de origen francés y fallecido en San Isidro en1871, haber sido el primer gobernador de las Islas Malvinas. En realidad, el nombre oficial del cargo era ‘Comandante político y militar’.

Después de la Revolución de Mayo los españoles que ocupaban las islas las abandonan en 1811 y es posible que a raíz de la Guerra por la Independencia recién se haya resuelto designar a un comisionado en 1820. El cargo recayó en el marino David Jewett, un corsario norteamericano radicado en Buenos Aires.

Además de la lógica predisposición política a tomar posesión de un territorio que pertenecía y pertenece a la Argentina, la decisión de nombrar comisionados o comandantes militares se debía también a razones geopolíticas y económicas porque en el decreto de designación de Vernet firmado también por el secretario de Gobierno, Salvador María del Carril, (ideólogo del golpe contra Dorrego) dice en el artículo tercero: “El Comandante político y militar hará observar por la población de dichas islas, las leyes de la República y cuidará en sus costas de la ejecución de los reglamentos sobre pesca de anfibios”.

“Hechos inmediatos emprendidos por Vernet demostraron que su elección no se ajustaba a las necesidades y objetivos propuestos por el Gobierno. No estuvo a la altura de las circunstancias. No era un colonizador, ni un político ni un militar, tampoco comprendió la acción colonialista de norteamericanos e ingleses”, escribe J. R. Lallemant (1983).

Destaca ese historiador que el primer error de Vernet está relacionado con la lengua. Es el primero que a las Islas Malvinas las denomina ‘Falkland’. Luego hará lo que harán muchos gobiernos argentinos. Hace una estimación geológica de las tierras y las divide en categorías y subcategorías para adjudicárselas totalmente a extranjeros: norteamericanos, ingleses, alemanes, escoceses y holandeses.

“Entre esas adjudicaciones comete un error mayor: una la otorga a William Langdon, oficial de la marina británica, quien de inmediato dio comunicación al ministerio británico respectivo, ya que se trataba de un agente del servicio activo de inteligencia y capitán del buque Thomas Laurie”, advierte ese mismo historiador.

Grandes ganancias

Las andanzas de Vernet continuaron porque en una carta que le manda el 21 de junio de 1829 al cónsul general inglés en Buenos Aires, Woodbine Parish, le propone una sociedad para la explotación de las Malvinas: “Yo creo que si Vd. Entrara en el negocio obtendría grandes ganancias lo mismo que yo. Le ofrezco una parte de mis empresas en las Islas Falkland, que no sea mayor que la mitad ni menor de la cuarta parte”. Un entreguista.

Luego le da más muestras de su acrecentada genuflexión para que al británico no le quedasen dudas: “Vd. puede hacer más que nadie por su prosperidad, puesto que no tiene más que puntualizar a su gobierno las ventajas que obtendrían sus barcos de guerra que dan la vuelta al Cabo de Hornos con tocar en las islas en vez de hacerlo en los puertos de Brasil”, escribe Ricardo Caillet-Bois (1952).

No estoy seguro de que Vernet no comprendía el accionar colonialistas de las potencias o que su conducta se debía a “errores”, como dice Lallemant. Y en otra carta del 29 de junio de 1831 citada por este escritor le dice Vernet a Langdon: “Le he concedido con placer un sector de tierra a perpetuidad de diez millas cuadradas, una cuarta parte del beneficio derivado de todas las enajenaciones de tierras realizadas después de ese período y una tercera parte del producido de todas las ventas de tierras hechas con anterioridad al 1 de enero de 1833”. ¡Era una forma de insertarnos en el mundo!

Vernet no tenía embarcaciones armadas para perseguir a los depredadores y parece ser que ante esa carencia esperaba en el puerto a los infractores. Pero arregla con los infractores para que sigan pescando mientras durase el juicio que le había iniciado a uno de ellos en Buenos Aires y de paso comparte beneficios. Una conducta muy conocida.

¡Cómo no se iban a perder las Malvinas! El gobierno unitario de facto tuvo una gran responsabilidad en haber mandado a una persona de esas características porque sembró la semilla que dio lugar a la usurpación británica de 1833.

David Jewett

Jewett había nacido en North Parish, Nueva Inglaterra, el 17 de junio de 1772, escribe el argentino José Antonio da Fonseca Figueira, en David Jewett, una biografía para la historia de las Malvinas (1985). Todos los historiadores coinciden en que este comisionado fue el primero que izó la Bandera Argentina en las Islas, en noviembre de 1820.

Había llegado a Buenos Aires el 22 de junio de 1815 a bordo de un bergantín de su propiedad de 440 toneladas de desplazamiento, 180 hombre de tripulación y 20 cañones, entre otro armamento del navío.

Fue designado comisionado de Malvinas en el contexto del año ’20. Un tiempo llamado por la historiografía oficial en forma deficiente como de la ‘anarquía’. En realidad, es cuando comienzan las guerras entre unitarios y federales, cuando los caudillos del litoral llegan a Buenos Aires, cuando los porteños llaman desesperadamente a Rosas para que ponga ‘orden’ con sus Colorados del Monte y San Martín prepara su misión a Perú.

Ese mismo ex marino y escritor escribe que Jewett partió en la nave del Estado ‘Heroína’ hacia fines de marzo de 1820 a Malvinas y en el trayecto hubo motines y enfermos de escorbuto, que llegó a Puerto Soledad el 27 de octubre de ese año y que el 6 de noviembre siguiente hizo un acto con parada militar e izamiento de la Bandera Argentina en presencia de ciudadanos norteamericanos y británicos, todos balleneros y loberos que estaban allí con sus respectivas embarcaciones. El hecho tuvo repercusión mediática local, en Europa y Estados Unidos.

“La corona británica, que recién reconocería nuestra independencia en 1825, y que aún hoy esgrime pretensiones de soberanía sobre ese territorio, sobre el que pesa una ocupación de facto desde el 3 de enero de 1833, no formuló reclamos ante nuestros gobernantes ni objeto el acto posesorio registrado en Puerto Soledad, ni registró reclamaciones a los representantes diplomáticos destacados en Gran Bretaña”, advierte Da Fonseca Figueira.

Jewett, en tanto, termina su misión allí en 1821 y extrañamente luego sirve a la marina de Brasil y luego combate contra la Argentina.

*Nota publicada con el título “La controvertida intervención de Vernet”, en la Revista El Cruce, número 20, año 4, marzo 2012, páginas 40-41. La publicación es editada por la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora y ese número estuvo dedicado a Malvinas.
AUNO 02-01-13

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Publicado por FILATINA en memoria de Julio López, quien no es un desaparecido más. OTROS LÓPEZ, CON HISTORIAS DE ARGENTINA, ACTITUDES “POLÍTICAS” QUE DEBÍAN HABER SIDO SUPERADAS DOS SIGLOS ATRÁS.

Miércoles, octubre 22, 2014

 Duhalde, el origen (Precuela del golpismo institucional)

Por Débora Mabaires.

Para los desprevenidos que piensan que Eduardo Duhalde llegó a vicepresidente de Menem, luego de una carrera política decente, voy avisándoles que están más que equivocados.

La carrera politica de Duhalde se inicia poco tiempo después de recibirse de abogado, cuando siendo militante de la Democracia Cristiana, ve la jugosa veta  del sindicalismo en manos del peronismo y decide cruzar  la valla.  Es decir, un tránsfuga en el verdadero y más completo  sentido de la palabra.

En 1973,  empezó a militar en el Sindicato de Empleados Municipales y, meses más tarde, se afilió al Partido Justicialista de Lomas de Zamora.

En cuestión de meses consigue ganarse la confianza de los principales dirigentes de la 62 Organizaciones, fue nombrado secretario de organización del Sindicato de Municipales de Lomas de Zamora y  logra el segundo lugar como concejal de su ciudad natal.

En las elecciones, con la fórmula presidencial Cámpora-Solano Lima  el partido justicialista gana  en Lomas  y  Ricardo A. Ortiz es nombrado intendente. Pablo Turner 1º concejal, Eduardo Duhalde 2º concejal.

Ortiz, como jefe comunal, estuvo poco tiempo. Sólo cinco meses, acusado de corrupción por el concejo deliberante se lo desplazó del cargo.

En octubre de 1973, Pablo Turner, que además de ser primer concejal era presidente del concejo deliberante, asumió como nuevo intendente municipal.

Durante su gestión, crea la Universidad de Lomas de Zamora, con el “Operativo Chacho Peñaloza” se realizaron mejoras en la infraestructura urbana en la zona de Provincias Unidaslos arreglos del viejo Camino Negro en el “Operativo Camino Blanco”, con el tendido de luminarias en toda la traza, y el tendido de la red de agua potable hacia Villa Albertina, visibilizado en el tanque de la plaza de Santa Marta, con el cual se habilitó el servicio para más de 5 mil personas.

En la intendencia, las cosas no eran fáciles para Turner.  La JP tomó el control de Obras Públicas, Salud y Gobierno, la derecha del movimiento mantuvo bajo su poder a la secretaría de Hacienda. Aunque les  sobraban los proyectos, sin presupuesto no podían hacer nada. No obstante la gestión Turner terminó con un superávit de 500 millones de pesos.

El fin llegó con una denuncia por presunta malversación de fondos en la compra de 4 mil ladrillos donados a una sociedad de fomento y la concesión de la recolección de residuos en la que Turner aparecía como responsable. Finalmente, en mayo de 1974 Turner fue destituido de su cargo

Ahora, ¿ por qué alguien que hace semejante cantidad de obras públicas exitosamente, queda pegado por haber donado 4000 ladrillos a una sociedad de fomento?

La respuesta la puede dar el hijo de Pablo Turner, quien volvió a la Argentina hace poco y contó que un grupo armado, secuestró a punta de pistolas  a su madre y sus hermanos mientras su padre estaba en la intendencia.  Se realiza la sesión donde , él defiende su postura y alguien le avisa que tienen secuestrada a su familia. Permanecieron secuestrados en un sótano no identificado durante 8 horas.  Pablo Turner firmó su renuncia.  Su familia fue liberada.

Así , llega  Duhalde, el segundo concejal ,  a intendente de Lomas de Zamora, con treinta y dos años de edad, el 8 de agosto de 1974, pocas semanas después de la muerte de Juan Domingo Perón.

Casi desde su afiliación al PJ, Duhalde comenzó a reunirse asiduamente no solo con miembros de las 62, sino con reconocidos dirigentes de la Triple A como Felipe Romeo, Director de El Caudillo,y con elementos de la ultra derecha dirigida en la Provincia de Buenos Aires por el Gobernador Victorio Calabró, de la UOM.

En vísperas de su asunción, Duhalde declaraba a la revista “El caudillo” “existe una masa minoritaria contagiada por el infantilismo revolucionario, bien a las claras el General Perón ha puesto fuera del Movimiento a quienes se automarginaron del proceso”.

En la misma edición de “El caudillo” (Nº 29, del 31 de mayo de 1974), a Pablo Turner se lo menciona como “perfecto burócrata marxista”, y se lo acusa de haber convertido a Lomas en “un aguantadero de cuanto guerrillero y delincuente se hallase prófugo”.

Remata el articulo de este pasquín de la Triple A afirmando que “Eduardo Duhalde tiene la oportunidad de revertir el proceso de anarquía, corrupción y marxistizacion, imponiendo a su gestión una política peronista. Los peronistas y el pueblo todo de Lomas de Zamora, mantienen una esperanzada expectativa.”

Nótese, que el manejo de la prensa era , fue y sigue siendo fundamental para los planes de este ex bañero.

Mientras se amenazaba a los dirigentes de la JP, Pablo Turner mantuvo su militancia en un principio hasta que temiendo por la vida de su familia , el 24 de marzo del 76,  vuelve al Chaco de donde era oriundo. Apenas 5 días más tarde , la policía provincial chaqueña, la bonaerense y un grupo de la Triple A fueron a buscarlo , aunque no lo encontraron. El  se presenta ante las autoridades y les dice que está en Campo Bermejo.  Allí lo detienen y lo pasan a disposición del PEN (desaparecido) durante un mes y medio. Su cadáver aparece, en mayo del 76,  en una zanja en Avellaneda, prov. de  Bs As. con signos de tortura. Fue enterrado en una fosa común, donde aún permanece.

Su hijo Oscar Turner volvió a la Argentina en busca de justicia. Así sea.

Algunos historiadores indican a la “Masacre de Pasco” como el origen del accionar de la  Triple A.

El 21 de marzo de 1975, Duhalde recibe nuevamente la colaboración de la Triple A.

Ese día ocho autos modelo Ford Falcon y Torino más un colectivo, y algunos otros vehículos de apoyo que ayudaban a cortar el trafico en las intersecciones (algunos testigos hablan de hasta 16 vehículos), tripulados por una patota de mas de 40 miembros de la Triple A, irrumpió a la fuerza casa por casa y secuestró a ocho hombres y una mujer, todos militantes de la JP alineada en la entonces ala izquierda del peronismo.

La Policía de la Provincia había recibido órdenes estrictas de dejar “zona liberadas” las zonas donde vivían los secuestrados.

Y en algunas calles , no al azar, cuadrillas municipales habían colocado carteles de desvío con el fin de que nada entorpezca el paso de la patota.

La operación de búsqueda y secuestro tomo alrededor de tres horas en las cuales la caravana de vehículos circuló con absoluta libertad por las calles de Lomas de Zamora, Temperley y zonas circundantes, con los hombres de civil mostrando sus armas automáticas y escopetas Itaka a través de las ventanillas de los vehículos.

Los secuestrados eran el concejal lomense Héctor Lencina, presidente del bloque de la Juventud Peronista en el legislativo municipal y principal dirigente opositor del intendente Eduardo Duhalde, Aníbal Benítez, Héctor Flores, los hermanos Alfredo y Eduardo Díaz -14 y 16 años, respectivamente-, Germán Gómez, Rubén Bagninia, Omar Caferatta, y Gladys Martínez. (ver nota completa en http://www.auno.org.ar/leer.php/3766)

Las víctimas, fueron llevados hasta un baldío en  Santiago del Estero y Sánchez,  en la localidad de José Mármol.  Allí fueron fusilados  y dinamitados sus cuerpos.

Pasaron más de 15 horas, hasta que fueron retirados los restos que colgaban de los alambres, los cables y las ramas. Los vecinos atemorizados ni miraban las piernas o brazos que encontraban en la vereda.

El único beneficiario de estas muertes, fue Eduardo Duhalde, que queda gobernando Lomas de Zamora sin oposición en el concejo deliberante.

Muchos militantes de la JP, se escondieron,  algunos fueron sacados del país por alguna congregación religiosa de la zona.

¿Cómo llega este vendedor de marihuana de Llavallol, otrora llamado “Papá Porro”  a tener tanto poder?

Inmediatamente después de asumir como intendente de Lomas de Zamora, el Dr. Eduardo Duhalde nombró como sus principales colaboradores a docenas de miembros de la ultra derecha del sindicalismo, las 62 y la burocracia sindical incluyendo a Rogelio Policarpo como Secretario de Gobierno, Felipe Lociccero, en Bienestar Social, Alberto Larcamon en Obras y Servicios Públicos y Carlos Rosente en Economía y Hacienda.

Miembros de la Juventud Sindical Peronista (JSP) y de la Triple A, así como de la CNU (Concentración Nacional Universitaria), parte estudiantil de la organización terrorista de estado, también obtuvieron cargos en la administración municipal.

Alberto Durán  juez de la ultra derecha, conectado en los 70 con el terrorismo de estado, que sirvió luego a la dictadura militar fue promovido de juez en Lomas de Zamora, a juez federal durante el breve lapso en que Eduardo Duhalde fue presidente.

Durán era también protector y amigo de los peores elementos de la Barra Brava de Gimnasia y Esgrima, infestada de ex miembros de la Triple A, incluyendo Marcelo Gustavo Amuchastegui, el “Loco Fierro”, según el periodista Gustavo Veiga. El Loco Fierro murió en su ley en un tiroteo con la policía de Rosario durante un robo en los 90.

Siendo presidente a cargo, por ausencia de Carlos Menem, Duhalde  dictó una amnistía de numerosos miembros de la Triple A que se hallaban encarcelados.

Uno de los liberados por Duhalde fue Luis Oscar Mao, pariente de Carlos Mao, entonces secretario privado de Duhalde (Página 12, 20/6/08)

A instancias de Eduardo Duhalde, Menem también incluyo en lista de amnistiados a Juan Domingo López, funcionario de carrera que ocupó el área de Tránsito de Lomas de Zamora desde 1998.

López es el mismo que integró la Triple A desde 1973 y que fue procesado y condenado por los secuestros y asesinatos del obrero naval Enrique Valverde en Boulogne y del presidente del Concejo Deliberante de Chacabuco, Miguel Máximo Gil.

A fines de marzo del 2008, fiel a su historia, intentó asesinar a balazos al inspector municipal Carlos Leyes y a al delegado sindical municipal José Nadal. Las víctimas denunciaron que la policía y la fiscalía protegieron nuevamente a López. (Crítica, 12/4/08).

<“El 17 de marzo de 2008 , la Cámara Federal  declaró delitos de “lesa humanidad” los crímenes cometidos por la Triple A. Ya no hay excusas. Pero mientras en los tribunales haya jueces nombrados por los asesinos, difícilmente encontremos justicia.”>