Las antenas de telefonía celular de nuestras compañías ambiental y socialmente irresponsables y de nuestras autoridades permisivas siguen contaminando gente en el país.

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MARTES, 20 DE AGOSTO DE 2013

Reubicar las antenas: el regalo que aún esperan los niños.

 

A solo 25 días de la finalización del contrato de alquiler del predio municipal en el cual se encuentra instalada la torre y antena de telefonía celular de alta potencia de la empresa AMX Claro, aún no se vislumbra acción alguna que indique el comienzo de los trabajos dereubicación prometidos por las autoridades ejecutivas y ambientales del Distrito de Tornquist.
 Esta torre, junto a otra perteneciente a la empresa Telefónica de Argentina que alberga a las antenas de Movistar y Personal, rodean al Jardín de Infantes N° 903 y se ubican a 50 metros de la Escuela Primaria N° 6, ocasionando en los niños un proceso de irradiación crónica de 10 años en el peor  de los casos, compuesto por los 4 años del ciclo inicial y los 6 años posteriores en el ciclo educativo primario.
 
La OMS dice cuidado. Las radiaciones no ionizantes (RNI) producidas por las comunicaciones de telefonía celular han sido clasificadas en el año 2011 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) dentro del grupo 2B, POSIBLEMENTE CANCERÍGENAS PARA HUMANOS. A esto se suma que numerosos estudios científicos independientes dan prueba de la peligrosidad de este tipo de radiación, relacionándola con tumores cerebrales, de mamas, leucemia, trastornos nerviosos de la atención, de la conducta, etc.
La población en general está desprotegida ante las radiaciones no ionizantes, especialmente por la presión de la industria de las comunicaciones móviles promovidas por empresas multinacionales que requieren de legislaciones laxas que no sean obstáculo para su expansión comercial.
 
Para atrás. En la provincia de Buenos Aires es el OPDS el organismo encargado de velar por la salud de la población ante esta problemática. Su normativa en cuestiones de seguridad ante las RNI ainvolucionado  a través de los años, pasando de la Resolución 900/05 que PROHIBÍA en su artículo 22 “…la radicación de instalaciones generadoras de campos electromagnéticos en el rango de frecuencias mayor a 300 KHZ en un radio menor o igual a 100 metros de los siguientes lugares: …jardines de infantes, escuelas, colegios, universidades, geriátricos,…” a la actual Resolución 144/07 que quitó, entre otras cosas, toda restricción de distancia: “Artículo 15. Las nuevas instalaciones generadoras de campos electromagnéticos en el rango de frecuencias mayor a 300 KHz que se ubiquen en un radio menor de 100 m de, hospitales, centros de salud, geriátricos, jardines de infantes, escuelas, colegios, DEBERÁN PRESENTAR UN ESTUDIO que demuestre la necesidad de adopción de la localización propuesta y su justificación por la no disponibilidad de sitios alternativos, necesidad de cobertura de servicio, conjuntamente con la evaluación de alternativas posibles. La viabilidad de las propuestas serán evaluadas por la Secretaria de Política Ambiental.”
 
¿Y en Tornquist qué pasa? A pesar de los reclamos locales, de la resolución N° 64/12 del Defensor del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires y de los avances en la materia en otros distritos vecinos (Bahía BlancaMonte HermosoCnel. Rosales), aún no se observa en las autoridades ejecutivas de nuestro distrito de Tornquist el compromiso genuino para que de una vez por todas se genere la acción necesaria que logre la reubicación de las antenas lejos de los niños de nuestra comunidad. Por el contrario, en los últimos tiempos se observaron medidas que transitan en sentido opuesto, como ser el cajoneo de la propuesta deordenanza que intentaba regularizar esta situación y también la contratación de una empresa privada que, mediante mediciones, presentaciones y charlas de innegable calidad pedagógica intentó, sin lograrlo, convencer de la inocuidad de las RNI, dejando al descubierto un claro conflicto de intereses y una situación de intenso desorden y descontrol a nivel gubernamental, ya que actualmente y desde hace muchos años, las empresas de comunicaciones móviles han hecho lo que quisieron en todo nuestro territorio nacional. En dichas charlas y actividades prevalecieron los halagos hacia el actual accionar de las empresas de telefonía y de las investigaciones afines, mientras que se disminuyó el peso de trabajos realizados por científicos independientes como los del Ing. Néstor Matta y el Dr. Raúl Montenegro, que alertan sobre el peligro de este tipo de radiaciones para la salud de las personas.
La frutilla de este postre se presenció días atrás cuando empleados municipales pertenecientes el Depto. de Bromatología en la Delegación de Sierra de la Ventana vieron trasladada su oficina -que durante años funcionó en Av. San Martín y Av. Roca-  al edificio propiedad de Telefónica Argentina (al lado del Jardín de Infantes N° 903), ubicado en el núcleo mismo de la problemática, ya que confluyen allí las radiaciones de las antenas de Claro, Movistar y Personal.
 
Los niños no son pequeños adultos.
A pesar de que las empresas privadas vinculadas a las multinacionales de telefonía celular y los organismos gubernamentales que deberían cuidarnos se empeñan en explicar que los valores de radiación medidos están dentro de los rangos permitidos, omiten expresar a la comunidad que los valores de límites máximos son obtenidos en ambientes de laboratorios, generalmente pertenecientes a las empresas mismas, alejados de la realidad y de la diversidad que presenta la naturaleza, metiendo “dentro de la misma bolsa del ser humano” a niños, mujeres jóvenes y adultas, embarazadas o no, embriones, ancianos, bebes, adolescentes, infantes, personas sanas y enfermas, recién nacidos, etc.; ignorando las múltiples vulnerabilidades que cada una de estas situaciones representa, especialmente durante los períodos de la gestación, la infancia y adolescencia.
 
  ¿Cómo seguimos? Recordando nuevamente a nuestras autoridades ejecutivas y ambientales que deben actuar ya, sustentando las acciones a tomar bajo el concepto del Principio Precautorio:
 
Cuando haya peligro de daño grave o irreversible la ausencia de información o certeza científica no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces, en función de los costos, para impedir la degradación de la salud de las personas y del medio ambiente.
 
Es prioridad reubicar las antenas de telefonía celular de alta potencia lejos de las personas y especialmente los niños. Cualquier argumento técnico operativo contrario a este proceso no justifica el peligro al que están expuestos debido a la irradiación crónica que reciben durante el período de la niñez y que puede traer aparejado afecciones a largo plazo.
 ONG Ambiente Comarca.
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