Vida de perros.

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  • Mi perro, Draco Prometeo Caballero, me adoptó a primera vista, y yo a él también. En un importante centro canino Municipal (Alte. Brown), entré caminando entre 150 otros perros bonitos que me ladraban saltando para llamar la atención, o de bronca porque se habían perdido o habían sido abandonados por sus dueños. Estaban todos muy bien alimentados y atendidos, “como por sus dueños”, con varias encargadas voluntarias de lujo, que de a poco fui conociendo. Allí encontré a uno, el más grande, todo negro, pero con pecho marroncito y blanco, de orejitas dobladas, el que había ido a buscar por el aviso que decía: Rothwailer busca dueño que lo sepa cuidar. No decía bravo, por eso me lo advirtió la cuidadora: que había querido morder a alguien cuando lo iban a vacunar. A nadie le gusta que lo vacunen, si no entiende para qué… Tiene dos años, me dijo, mientras él, sin ladrarme, movía atento y alegre su colita muy cortada. No se acerque demasiado me dijo, le puede morder… pero yo ya estaba acariciando su cabeza, mientras él trataba de abrazarme. Le pedí que lo sacara y me prestara una cadena, para sacarlo a pasear. Fuimos a dar unas vueltas por el vecindario, como midiéndonos mutuamente. Así me dí cuenta de que éramos el uno para el otro. Los perros sueltos que encontramos se acercaban pero a más de 10 m se detenían, a veces ladrando. Yo le enseñé a no prestarles atención. No podemos ir por el mundo dando lecciones de urbanismo a todos los perros que se nos crucen, le dije , y me entendió. Me miró, y en su idioma me sonrió agradecido por la primera lección que juntos habíamos aprendido. Me seguía, más que tirar todo el tiempo como hacía Tango hasta que le enseñé, mi Roth anterior, el que había muerto de cáncer una semana antes. Draco había sido abandonado por su dueño/a, atado a un poste de teléfono. Sin agua, sin comida, estaba bien, nadie se animaba a acercarse, lo rescataron al tercer día, como resucitándolo a la vida nuevamente. Lo regresé a su guarida, pero prometí a los encargados del nosocomio municipal, que volvería a buscarlo al día siguiente. Corrí un gran riesgo para mí, porque alguien más podría haber visto el anuncio e ir a buscarlo.
     Para colmo al día siguiente no pude ir, pero fui al otro. Estaba, como la primera vez. esperándome. Nos abrazamos sin meditarlo. Saltaba de contento, como sabiendo que iba a salir a pasear otra vez, ésta, definitivamente. Y nos fuimos. Me advirtieron que tuviera cuidado, que no me fuera a confiar, que son perros bravos. Mientras ambos sonreíamos, para los adentros, con educación, sabiéndonos bravos. Ese día caminamos más, más de cinco Km hasta mi casa, digo su casa, entre perros de todos los tamaños, algunos más grandes que nosotros, pero a todos los miró con la indiferencia aprendida, y nadie se animó a acercarse de más. Cuando llegamos lo solté, de su fuerte cadena prestada. Y recorrió todo el jardín: fue tomando posesión hasta de cada rinconcito, que quedó como meado por los perros. Otra vez nos abrazamos, ahora suelto, como cada tres cuadras en el largo trayecto a casa. Mi ojo de experto criador de toda la vida de un perro por vez, me indica que no tiene más que un año, sigue creciendo todavía. Es cachorrón, me pide upa, y por supuesto le hago. Es muy bravo (con los otros). No sé porqué me adoptó a mí, pero sé porqué lo adopté yo a él: es porque me adoptó a mi.  Come mucho, dividido en dos comidas diarias. Es muy ágil, ya que salta cayendo sin dificultad sobre el tronco caído del eucaliptus gigantesco que está como adorno en la Plaza Brown, del centro de Adrogué.
    Preferimos hacer los paseos nocturnos, por razones de seguridad, para no estar en la mordida. A esa hora hasta los perros están durmiendo. A diferencia de Tango, de quien me acuerdo con cariño como de Barly, Facón, Percy, Sombra, Michel, Nina, Boby, Aruca, Bronco, y Daisy.
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2 comentarios to “Vida de perros.”

  1. FILATINA Says:

    Se supo el nombre verdadero de Draco porque estaba escrito en su collar de lujo de grueso cuero, que cambié enseguida por uno que no le gaste el pelo del cuello. El hombre vive unos 70 años, más que el perro del que se esperan 14 años de vida de perros… .

  2. FILATINA Says:

    NO AL MALTRATO ANIMAL:
    Una mujer quejándose con su amiga por lo que le pasa, le dice que quiere divorciarse de su marido:
    -Y por qué te divorciarías?
    -Porque mi marido me trata como si fuera un perro!
    -Qué bestia! Te pega y maltrata?
    -No… Quiere que le sea fiel!
    *********************
    ¿Alguien más supone que tratar como a un perro es pegarle y maltratar?

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