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Informe comentado de 2 opiniones. Estatizar ¿es destruir? y YPF: Lo que el viento se llevó.

Domingo, abril 22, 2012
Asunto: Estatizar y destruir | Urgente24 Para: ARGENTINA NACION <argentina.nacion@gmail.com>
ESTATIZAR y DESTRUIR. por ALEJANDRO FARGOSI
CIUDAD DE BUENOS AIRES. Hay quienes alientan la estatización de los servicios públicos privatizados, a tono con la creación de varias empresas estatales durante estos muchos años de gobierno kirchnerista y a la no menos importante estatización virtual de las empresas privadas que dependen de la espada de Damocles del subsidio.
El “relato” subliminalmente pretende que “lo público” y las empresas públicas, son de todos, a diferencia de lo privado, que es de unos muy pocos. Y remarca la ficción de que “el Estado” es una entelequia benigna y protectora, cuando en realidad el Estado es solo el gobierno de turno, con sus mas y sus menos.
No teoricemos y recordemos la verdad de las “empresas públicas” en la Argentina, que sufrimos todos entre 1930 y 1990. Ni los conservadores, ni los radicales, ni los peronistas, ni los militares lograron convertir una empresa estatal en una empresa seria. Ninguno, en 60 años.
Valen algunos flashes: desde su expropiación a mediados de los ’40 Entel fue un progresivo desastre hasta el colmo de que instalar un teléfono tardaba 20 o 30 años, salvo los truchos, que por ¡u$s 5000! se conseguían en pocos meses. Los trenes, también estatizados en esa época, fueron perdiendo puntualidad, limpieza, comodidad, modernidad y ahora también han perdido la mas elemental seguridad de tener frenos.
La electricidad no se quedó atrás y todos los mayores de 50 años nos acordamos de los permanentes cortes de Segba. Que sólo se parangonaban con la endémica falta de gas en invierno, carencia que nos garantizaba Gas del Estado. Obras Sanitarias no modernizó su red de aguas y cloacas en décadas. Y los subtes, que fueron de los primeros del mundo… siguen con los mismos vagones, que debieran estar en un museo. La lista de ejemplos es tan larga como la nómina de empresas públicas con la que los sucesivos gobiernos de todos los sectores políticos, castigaron al ciudadano consumidor.
Con semejante experiencia acumulada cualquier discusión ideológica o teórica sería burlarse de la gente. Cuando el gobierno es el dueño de la empresa, no la dirige bien porque tiene mil condicionamientos políticos, gremiales y de incapacidad de gerenciamiento, amén de tentaciones multimillonarias para corromperse. Y ni siquiera la controla, porque los órganos controladores quedan sometidos en los hechos a las empresas controladas. Pasó siempre y va a seguir pasando.
La inoperancia y corrupción de las empresas estatales no ocurrió por accidente. La causa es estructural. Necesitamos un Estado mínimo pero fuerte. Es decir, que haga bien lo que solo él puede hacer -seguridad, justicia, salud, etc, y deje a sus 40.000.000 de habitantes la libertad de hacer el resto de las cosas, incluidos los servicios públicos. Y en esto, ese Estado debe ser un eficaz y firme regulador y controlador, como ocurre en el resto del mundo.
Hubo serios intentos de organismos de control con impacto presupuestario cero y equipos de gente capacitados, con remuneraciones y carreras equivalentes a las de las empresas que debían controlar. Pero pasó Cavallo y se llevó al Tesoro los fondos de esos entes de control y con los fondos se fueron salarios dignos, capacitación, posibilidad de carrera, blindaje anti-corrupción… y los entes de control pasaron a ser, como escribí hace 14 años, facultades de posgrado donde se entrenan los futuros empresarios que luego absorbe el sector privado. Absurdo.
Consolidemos a las empresas en manos privadas, con tarifas realistas y sometidas a entes de control fuertes, ágiles, eficientes. No es difícil. Claro que se acabarían algunas “cajas políticas”… y la posibilidad de meter en las empresas gubernamentales a los amigos del poderoso de turno.
La alternativa es seguir como venimos: cada vez menos energía, comunicaciones y servicios básicos. Y a veces, el horror de la tragedia con muertos y heridos. ¿Eso queremos?

FUENTE: http://www.urgente24.com/197896-estatizar-y-destruir

2ª Lectura crítica recomendada: INFORMADORPUBLICO.COM   Buenos Aires. Director: Carlos Tórtora; Editor: Guillermo Cherashny; Coordinador General: Carlos Manuel Acuña. YPF: Lo que el viento se llevó. Abril 22, 2012. By Carlos E. Viana.
“La propiedad del Estado no es la propiedad de todos, es la propiedad de nadie”. Mijail Gorbachov.

Juan Domingo Perón anunció en su mensaje del 17 de diciembre de 1947, que no se darían nuevas concesiones petroleras, por lo cual aumentó la participación de YPF, pero fracasó en su intento de obtener el autoabastecimiento. No obstante, no expropió las existentes, ante el temor que pudieran verse afectadas las inversiones. Sin embargo dado el peso de las exportaciones petroleras que debía soportar Argentina, por la ineficiencia de YPF y la falta de capitales estatales, el mismo Perón, en 1954, celebró un contrato con la Standard Oil de California, por el cual cedía la exploración y explotación, en una región que en total tenía la superficie de la Provincia de Tucumán. En dichas explotaciones, no tendría jurisdicción la justicia argentina. El movimiento del 16 de septiembre de 1955 que derribo la dictadura, dejo el mismo sin efecto.
Pocos años después, a pesar de haberse opuesto a dicho contrato en su famoso libro “Petróleo y Política”, el Presidente Arturo Frondizi privatizó la exploración y explotación de petróleo, dando concesiones a diversas compañías privadas. A partir de ese momento Argentina no solo eliminó su dependencia petrolera del extranjero, sino que comenzó a exportar.
El Presidente Arturo Illia, rompió con dichos contratos y debió pagar cuantiosas indemnizaciones por ello, salvo por supuesto a las empresas argentinas. Al promediar el gobierno de Raúl Alfonsín en 1987, YPF era la empresa industrial-comercial que daba más pérdidas en el mundo, de acuerdo a un ranking publicado por la Revista Fortune. El déficit se acercaba a los u$s 1.500 millones anuales de aquella época.
Cuando asumió el Presidente Menem se encontró con que las empresas estatales habían sido desde 1943 hasta aquel momento un reguero de perdidas que soportaba el pueblo argentino. Los ferrocarriles estatales daban un déficit de mas u$s 300 millones anuales de ese tiempo y como transportes de cargas no eran confiables, el vagón que estaba destinado a Buenos Aires, podía terminar en Salta, los transportes pasajeros eran malos y servían para que viajaran gratis los amigos del gobierno y de los sindicalistas, mientras, en su etapa de “oro”,la década de los 80, Aerolíneas Argentinas había dado un déficit de u$s 10.000 millones. En plena era de las comunicaciones, cuando reinaba el monopolio de la estatal ENTEL, no teníamos prácticamente teléfonos. Un departamento valía más si tenía teléfono y era casi imposible conseguir uno, pero más grave, era difícil comunicarse mediante él. De Buenos Aires a Córdoba solía haber demoras de más de 8 horas o simplemente era imposible comunicarse. Alvin Toffler se sorprendió cuando estando en Córdoba quiso comunicarse con Salta para avisar que no iría y no pudo comunicarse telefónicamente. Expresó que si en la era de las comunicaciones no se podía comunicar, Argentina no tenía futuro.
Con la privatización de YPF se consiguió de vuelta, no solo el autoabastecimiento de petróleo y gas, sino la exportación de los mismos. La privatización fue apoyada entusiastamente por el Gobernador de Santa Cruz Néstor Kirchner, quien envió las regalías petroleras que le tocaban a su provincia al exterior, desapareciendo tanto esos fondos estimados en 500 millones de dólares, como sus intereses. .
Cuando asumió Néstor Kirchner, la crisis energética de ese año lo llevo al hospital. Su ex chofer Eskenazi compró un 25% de YPF, lo que pago con un crédito del Credit Suisse-First Boston, que se cobraría con las ganancias que Esquenazi tuviera en dicha compañía petrolera. ¿Es la garantía los u$s 500 millones desaparecidos? Fue entonces que también compró el Grupo Petersen. ¿Con el aval del Credit Suisse-First Boston?
Durante los años de gobierno de los Kirchner, el estado tenía la obligación de controlar el funcionamiento de Repsol-YPF, que tenía el 33% de la explotación de petróleo nacional. Ahora dicen que no invirtieron y los acusan del desabastecimiento, que puede costarnos la importación por alrededor de u$s 15.000 millones anuales, en combustibles y gas. En consecuencia si recién ahora, después de 10 años denuncian la inoperancia de Repsol-YPF, los miembros del gobierno habrían incurrido, por lo menos, en el incumplimiento del deber de funcionario público en perjuicio de la Nación. Otro interrogante es porque se responsabiliza a Repsol-YPF y no a Esquenazi y al Grupo Petersen. ¿Y si es un tema de soberanía por que el gobierno le prorrogó la concesión del Cerro Dragón, en Santa Cruz a una compañía donde participa la British Petroleum, justo enfrente de Las Malvinas?
Lo cierto es que los gobiernos de los Kirchner optaron por importar petróleo, especialmente el de su amigo Chávez, que es caro y malo, en vez de alentar la producción nacional. Por su parte la nuevamente estatizada Aerolíneas Argentinas da millones de dólares de perdidas, dando por resultado que los pobres le subvencionan los vuelos a los ricos y los innumerables puestos, más de treinta pilotos por avión, y etc., a los amigos del gobierno. Esto nos habla del “éxito” de la gestión estatal kirchnerista.
Como hemos visto, la gestión estatal en Argentina siempre fracasó, salvo excepciones como la del Ferrocarril del Estado dirigida por Ingeniero Pablo Nogués en la década del treinta y la de YPF, que en la misma época tuvo el 30% de la producción, al triplicar la dejada por el gobierno de Yrigoyen, pero ambas empresas eran reguladoras del mercado en competencia con compañías privadas y no un monopolio estatal.
Los radicales, Proyecto Sur y otros más apoyan con variantes la estatización de YPF, Lilita Carrió hace que sus diputados se abstengan aunque también la quiere y los socialistas son partidarios entusiastas de la estatización, sin tener en cuenta el pésimo servicio y el déficit que arrojan las empresas estatizadas, que ellos dirigen en la Provincia de Santa Fe, la EPE (Empresa Provincial de Energía), Aguas Santafesinas, que es la mayor cortadora de calles de la Ciudad de Rosario y las empresas de transportes de pasajeros Semtur y Mixta y el Banco Municipal de Rosario. Para que hablar de la EPEC (Empresa Provincial de Energía de Córdoba) que por las denuncias de corrupción en la misma, fue asesinado el Senador Maders. Todos estos políticos dicen defender la soberanía nacional en sus fuentes estratégicas.
Estados Unidos la primer potencia del mundo, tiene petroleras privadas, Rusia el primer productor de petróleo del mundo tiene empresas privadas, Gran Bretaña tiene empresas privadas y lo mismo pasa con los Países Bajos, donde tiene su sede la primer petrolera del mundo la Royal Dutch Shell. Ellos no se olvidan que la soberanía es el autoabastecimiento, no la estatización. En conclusión el problema no es la soberanía sino que el gobierno apetece otra caja.
Para la clase política argentina, la experiencia de 70 años se la llevó el viento, pero en esto de que la estatización de YPF es una medida estratégica para defender la soberanía, en algo tienen razón, porque ahora que no tenemos fuerzas armadas, cualquier ejército invasor va a quedar paralizado por la falta de petróleo que nos espera.
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LO QUE NO DICE ESTE ARTÍCULO, comentario por Filatina.
ES OBVIO QUE NO QUEREMOS ACCIDENTES NI FALLAS DE SUMINISTROS: lo que sucede es que no es porque las empresas sean públicas o privadas que sucede el descontrol, sino por la falta de control, la complicidad de inspectores y funcionarios de altos cargos, y eso se mantiene siendo pública o no…
Tuvimos que echar del país  a la empresa llamada Aguas Argentinas (de capitales franceses, ingleses, norteamericanos, y un mínimo argentinos) por incumplimiento del contrarto de concesión en los 17 municipios donde se hacía cargo, al hacer redes livianas de suministro de agua corriente (NO POTABLE), para comenzar a facturar incrementando el área de clientela cautiva (a veces hacían propaganda pero habían puesto en una población una canilla colocada cada 7000 personas) , y NO HACER las redes de cloacas para lo que se precisaba mayor inversión, pese a que el CONTRATO especificaba un metro de agua de suministro un metro de caño de cloacas.
El ETOSS, fue el ente regulador específico de Aguas Argentinas, fue cómplice de sus incumplimientos durante más de 5 años. Fueron algunas ONGs. fortos hídricos y los vecinos autoconvocados, los que debieron proponer que se la echara, y hacer las presiones necesarias hasta lograrlo. Aun así, la cadena de complicidades, hizo que no hubiera hasta hoy una adecuada defensa en el tribunal internacional del CIADI, donde la empresa reclama un resarcimiento de 1850 millones de dólares, tras sumoderna gestión pirata lesciva de los intereses del país.
El ferrocarril fue inmune a 500 quejas de incumplimiento de contrato, falta de mantenimiento de redes de vías y vagones de convoyes, presentadas por el que suscribe, más de 100 adicionales en la CNRT Comisión Nacional Reguladora del Transporte. También hubo que intervenir en forme directa, porque las complicidades desde ese ente regulador eran alarmantes, y se debió rescindir el contrato con quienes gozaban del beneficio de llevarse la plata sin realizar las labores para las que se les había convocado.
Hubo que lidira para hacerlas entrar en razón más de un año con la UNURREN (Unidad Renegociadora de Contratos de Privatizadas) a cargo del Ministro De Vido. Para que nos atendiese, 5 mujeres tuvieron que encadenarse en Plaza de Mayo: no alcanzó con cortar el tránsito frente al ETOSS sobre la Av. Callao donde estaban sus oficinas, ni marchar los vecinos varias veces hasta la empresa incumplidora.
LO QUE IMPORTA NO ES SI la empresa ES PRIVADA o NACIONAL, sino que sea EFICIENTE y NO CORUPTIBLE. Pero para eso tampoco deben ser corruptas las autoridades nacionales, provinciales y municipaes, además de los amigos de las emporesas en el poder, todos en sus entes reguladores, ni los jueces, inspectores, fiscales, políticos, periodistas, intendentes, policías, senadores, diputados, ministros, secretarios, concejales… ¿es mucho pedir?
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