El Gobernador Gioja faltó a la cita: en su lugar fue su hermano senador de la nación, a cargo de la comisión de minería: las mentiras de las corporaciones mineras evidenciadas..

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Las tensiones llegaron al máximo, el debate, los cruces, se extendieron todo lo que el canal necesitó al pulso del rating. El periodista Silvestre estaba atento a las indicaciones de la producción, y proponía una tanda o la extensión del tiempo de la confrontación. Había que moderar, estirar, atenuar, excitar, así es el debate televisivo, y Pino Solanas enrojecía de verdades y Gioja repetía, ensuciando, una vez más: “¡Es mentira!”
Solanas volvía a un escenario conocido. El mismo canal, un formato similar, su gente acompañándolo frente y detrás de la pantalla. Hace casi 6 meses, allí, habia puesto el sello de la victoria electoral del 28-j. Si las formas eran similares, el debate era más sustancioso, aunque más dificil de hacerlo carne en los televidentes. No es lo mismo discutir líneas políticas que temas concretos, de geografías desconocidas para muchos y donde golpean más las palabras bien ordenadas y las chicanas. Lo sabía Solanas, no era el mejor escenario en esta ocasión, pero el debate había que darlo. El terreno era fangoso, Gioja lo embarraría aún más, pero las mentiras cayeron.
Primeros ataques
Ya eran las 21.50 y cada uno estaba en sus lugares: Pino, Gioja, los periodistas, productores y tribuneros. Como en junio, el debate tenía un temario y orden pautados de antemano. Se debatiría sobre tres temas: explotación y contaminación, recursos naturales y modelo impositivo. En cada momento, cada expositor tendría 2 minutos libres, 5 de diálogo y 1 de cierre.
Comenzó Gioja, con un reconocimiento inesperado: se presentó como un hombre sencillo, que no representaba a los intereses de las corporaciones mineras y elogió a Solanas por su trayectoria militante, por su importancia para el mundo peronista y por su labor cinematográfica: aunque fuera de la chicharra, lanzó el primer ataque: “Lástima la última película, Oro Impuro, que fue parcial e interesada”.
Entonces le tocó a Pino, quien lamentó la ausencia del gobernador Gioja y no demoró en titular: “Ustedes impulsan un verdadero modelo devastador de los recursos no renovables, estratégicos, de la Nación, con una monstruosa contaminación que van a demorar años y años en reparar” y aclaró que su posición no es antiminera, sino que está “contra la megaminería de alta destrucción”.
Desde entonces, el debate no andaría jamás por los carriles de un diálogo: breves exposiciones interrumpidas, acusaciones, gestos exagerados, risas y nervios. A las palabras “señor” le siguieron de inmediato las de “no es verdad”, “farsante”, “mentira”, hasta que Pino Solanas se cansó de tanta chicana y acusó: “¡Usted y su hermano son dos traidores a la patria, hicieron de las provincias rehenes de las corporaciones.”
Mentiras caídas
Mientras los decibeles del debate subían, algunas ideas quedaban claras. Los argumentos resultaron a simple vista más fuertes del lado de Solanas, en tanto, el principal intento de Gioja por ensuciar a su contrincante confundió a la audiencia: el senador aseguró que Solanas había votado en el 95, como diputado, el Código Minero que tanto critica, y mostró los papeles del dictámen de comisión con la firma de Solanas. De inmediato se produjo un clima turbio. Solanas explicó que el había firmado dictamen para una claúsula sobre protección del medio ambiente y que luego en el recinto votó negativo. Gioja insistió una y otra vez, hasta que Solanas lo retó: “No hay votación nominal, muestre el papel de la votación si dice que es así.” Gioja se puso nervioso, buscó y buscó, y volvió a mostrar el dictamen de comisión y preguntó: “¡¿Cómo va a votar diferente en comisión y en el recinto?! Solanas respondió con fuerza: “¡Porque ustedes cambian siempre los proyectos en los pasillos!”
Otras de las mentiras de las corporaciones cayeron cuando se refirieron a la contaminación. Cuando Gioja se autodefinió como “defensor del agua y la vida”, Solanas describió la contaminación y enfermedades que ocasiona la explotación de la megaminería y aseguró que “los Gioja están tomando por tontos a los legisladores y asambleístas de siete provincias, que prohibieron en sus Legislaturas la mineria a cielo abierto” y afirmó que la situación llega al punto de que la Barrick Gold trabaja sin seguros de cierre de mina, violando el artículo 22 de la Ley de Protección Ambiental, a lo que el senador sanjuanino debió admitir: “Eso es cierto, pero lo estamos consiguiendo”. Y Solanas retrucó: “Nadie quiere asegurar la explotación minera porque el estrago es monumental.”
El debate corría y entretanto, Gioja aceptaba algunos cargos en su contra. Así, se aceptó “que se utiliza una solución cianurada que no contamina” y al mencionar Solanas los diques de cola que quedan con el agua contaminada, le preguntó: “¿Adonde van los desechos senador?” Gioja respondió: “Los desechos quedan, pero queda en circuito cerrado, porque tiene una membrana por debajo”. Solanas cerró: “Las membranas que cubren estos piletones corren riesgo por los recurrentes sismos de la zona” y Gioja reiteró: “¡No es verdad!”
Asimismo, cuando Solanas aseguró que no tendría tiempo para relatar uno por uno los numerosos casos de contaminación, Gioja lo retó a que cite uno solo y entonces el diputado asestó otro duro golpe, al citar el caso que lleva adelante el fiscal federal de Tucumán, Gustavo Gómez, quien procesó al vicepresidente de La Alumbrera por contaminación.
Quedaba tiempo para más retrocesos del discurso de Gioja, que ya lanzaba enojado un ¡”Mentiroso, caramba!”. Fue cuando Gioja admitió que habría que modificar el modelo impositivo y explicó que habría que poner regalías móviles. Entonces Solanas comentaba el “devastador modelo de concesiones”, hasta que vinieron los últimos argumentos certeros. Primero, Solanas aseguró que los Gioja tienen una empresa que vende insumos a la Barrick Gold. Gioja respondió que “es mentira” y el diputado aseguró: “Pregúntele al secretario de Minería de la Nación, Mayoral”. “Ah bueno, que Mayoral haga lo que quiera”, retrocedió Gioja, no pudiéndo ocultar que Mayoral es su socio político.
Finalmente, Solanas concluyó: “Esto es Potosí moderno, a tal punto que el año pasado la presidente argentina vetó la Ley de Protección de los Glaciares que había sido votada por unanimidad. El senador César Gioja promovió la modificación de los artículos 2,3, 6 y 15, casualmente la que prohibía al pie de los glaciares realizar la explotación minera.”
De Pejotistas y Peronistas
El debate tuvo un condimento especial. Gioja se refirió a la convención constituyente del 94 y acusó a Solanas de haber estado en la Convención cuando se provincializaron los recursos. Solanas fue convencional, pero votó en contra de la provincialización y no juró la Constitución. Gioja intentó confundir la situación, pero Solanas le recordó que los Gioja, como muchos pejotistas, votaron las privatizaciones de Menem, de YPF y Gas del Estado y les recordó que lejos están de cumplir con el artículo 40 de la Constitución del 49, que establece la propiedad inalienable e imprescriptible para la Nación, de los recursos del subsuelo.

Fuente: http://www.proyectosurneuquen.com.ar/debate_pino_gioja_1

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