IMPRESCINDIBLE CONSTRUCCIÓN NO SE REALIZA EN SALTA.

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Salvador Mazza es una ciudad salteña ubicada al norte de la provincia, en la frontera con Bolivia a 40 kilómetros al norte de Tartagal.

 

El 60 % de sus habitantes son indígenas y la mayoría vive en comunidades de 40 a 60 familias. Un total de 3000 personas de origen tupi guaraníes pueblan la zona desde hace más de 50 años ubicándose en  la franja de tierra que corre entre el cerro y la Quebrada Internacional. Viven de lo que produce la tierra o de changas, en condiciones deplorables, padecen temperaturas extremas  y todo tipo de carencias.

 

Durante la mayor de la parte del año la gran Quebrada, que por tramos alcanza los 30 metros de profundidad, solo trae un hilo de agua contaminada por los efluentes cloacales que vierte una planta ubicada en la ciudad de Yacuiba,  Bolivia, a 3 kilómetros de la frontera. Para muchas familias es la única fuente de agua para consumo e higiene..

 

La falta de educación y recursos produce una notable emigración de la población masculina dejando a las mujeres  con sus hijos chicos y nietos confinados,  sin ingresos ni apoyo de ninguna clase.

Los precarios ranchos se atiborran de niños, 5 o más por madre. Faltan centros de asistencia médica, sobra pobreza y hambre dejando a su paso un altísimo porcentaje de discapacidad aproximadamente un niño por cada 2 familias.

 

Hasta aquí el panorama es escalofriante: enfermedades, desnutrición y muerte temprana. Sin embargo todo esto, aunque resulte difícil creerlo, viene agravándose cada verano, cuando los  habitantes de Salvador Mazza aguardan aterrorizados las precipitaciones.

 

Todos lo vimos en el verano del 2006 y en el del 2007. Ríos de lodo y violencia llevándose puentes, casa, árboles, escuelas, barrancos…el agua que baja de los cerros cubre los  lechos secos, inundando y destruyendo todo lo que encuentra a su paso. Año tras año el mal se agrava,  las sucesivas crecidas e inundaciones fueron erosionando, desestabilizando y socavando las barrancas y la Quebrada Internacional se convierte en un torrente más y más asolador. Los especialistas coinciden en que el aumento de las lluvias y tormentas está estrechamente vinculado con los desmontes autorizados irresponsablemente por el gobierno de la Provincia.

Con cada crecida las familias son evacuadas y reubicadas temporariamente en escuelas, hospitales  y clubes de la ciudad, otras se asientan precariamente al costado de la vía, a otros se los lleva el torrente…

 

Al volver a sus tierras encuentran desolación, derrumbes, pérdidas graves o totales. En varios sectores, las crecidas fueron  llevándose las pocas hectáreas ubicadas entre el cerro y la quebrada  dejando a los habitantes cada vez más acorralados contra el cerro.

 

A principios de este año la crecida se llevó varias escuelas y casas dejando semidestruidas otras tantas. Pueblos enteros que ya venían sin agua potable y sin energía eléctrica, también perdieron el puente que los comunicaba  con el centro de la ciudad, agravándose el hacinamiento y las enfermedades.

Los niños y los viejos viven en peligro permanente. Las escuelas destruidas no se sustituyeron ni repararon. El abandono del proceso educativo es corriente

 

La crecida del 2003, ya muy grave, dio origen a la sanción de la Ley 25.840, sancionada ese año. Declaró el estado de Emergencia a causa de las inundaciones y estableció que  el Poder Ejecutivo nacional, garantizaría la ejecución de la obra pública prevista para ser ejecutada en el todo el Departamento de General San Martín  (art. 5)

A esa altura estaba absolutamente claro que había que construir la protección. El Gobierno provincial, el intendente, la subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación (recordemos que es una quebrada internacional), y el Congreso coincidieron en que había que construir LOS GAVIONES,  ”paquetes de piedras”  sujetas con alambre que, apilados, construyen la muralla que encauza al río. Es necesario hacerlo en ambas márgenes. Un procedimiento seguro, accesible y económico, que permite soportar los factores de dilatación que son preponderantes en la zona.

Bolivia, pobre y repleta de conflictos,  ya construyó en su territorio estas obras de defensa para  proteger sus barrancas y orillas.

 

¿Y la Argentina?

Nada.

Recíprocas pasada de facturas entre los responsables que conducen a eso: NADA

 

Es urgente y necesario advertir que AHORA LAS COSAS ESTÁN MUCHO PEOR. Efectivamente, la construcción de la protección sobre la margen boliviana resistirá el torrente que derramará sin más, su furia sobre Salvador Mazza. Toda el agua, toda la fuerza, todo el caudal, sobre una sola orilla: la nuestra

 

Después, seguramente volverá a ser titulares en los diarios el próximo “DESASTRE NATURAL”,  en tanto todos sabemos que “naturalmente”, el  mayor desastre  son las políticas irresponsables, las vestiduras que se rasgan tarde, los discursos vacíos, la mentira y el absoluto desinterés por la gente.

 

Hay menos de 60 días para efectuar las obras.

Todavía estamos a tiempo

Dejen de mirar para otro lado

¡Basta de dilaciones!

 

Agradecemos su difusión.

Andrea Burucua   (15)-4-191-9614

Luciana Fabris      (15)-6-702-9412

Despacho  6310-7123

mmaffei@diputados.gov.ar 

www.martamaffei.com.ar

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