BON SAI, esos hermosos arbolitos enanos.

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¿Qui Sai?

Los árboles miniatura BON SAI son hoy un privilegio de la cultura, pero no son privativos de los japoneses, la técnica ya se ha difundido en todo el mundo. Se hacen también en Argentina, pero una cosa es hacerlo con fin comercial y otra con el cariño con que trabajan con ellos, los cultores de estas rarezas. A veces son muy valiosas, porque requieren especial sensibilidad, gran constancia persistente y algún conocimiento de arboricultura, jardinería, estética “vegetal” y técnicas de poda. Los cuidan y conservan bien, respetándolos, sabiendo que a veces tienen más de 1000 años. ¿Cómo puede ser? No es solamente porque los vienen pasando como herencia o legado de generación en generación, como se heredan elefantes y tortugas, sino que al tomarlos de la naturaleza, ya lo hicieron como especímenes añejos.

Los BON SAI, también son NATURALES.

Suelen encontrarse en acantilados rocosos, en laderas empinadas de montañas rocosas, o en hendiduras no profundas de suelos duros, generalmente están mal regados por la inclemencia del lugar, pero en espacios con cieta humead, viven en espacio limitado con escasa tierra, donde crecen desde una semilla que ha caído por casualidad. Se desarrolla con mucha dificultad, así el vegetal en raras condiciones de esforzado crecimiento, que condiciona su forma, envejece sin desarrollar tamaño, en una suerte de enanismo obligado, por causas ambientales: falta de posibilidades de desarrollo de la raíz, nutrición balanceada pero escasa. Repitiendo estas condiciones en forma artificial, cortando las raices periódicamante, en situación de escasa irrigación, sin drenaje, se logran los BON SAI en condiciones no naturales. Hay especies más apropiadas por razones de mantener cierto equilibrio y estéticas.

El método es similar a como lograban los chinos que no crecieran los pies a sus mujeres, tal vez para que no se les escaparan, poniéndoles zapatos duros sin aumentar la numeración del calzado aunque aumentara la necesidad requerida por el natural crecimiento del pie con la edad de la mujer. Decían que era fino, pero era un atropello nacido de un accidente cultural. Diferente era el caso de los caballitos “enanos” de Falabella, o el caso de los zapallos gigantes, donde hubo artificial manejo medicinal, manejo genético (elección del genotipo) y selección de ejemplares con las condiciones (fenotipo) buscadas, no solamente generar las condiciones ambientales adversas o proclives al escaso desarrollo y obtención del efecto deseado.

Al lado del lugar donde todos pisotean, en la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la UBA, crece lozano un bonsai ¿natural? Lo pueden observar en la foto, pasa desapercibido a todos, es mejor así, sin decir dónde está, así dura. 

Se produjo por exceso de poda, sobreviviendo con energia, sobreponiéndose a las sucesivas adversidades discontinuas, ya que en ese sitio molesta a quienes cursan, y periódicamente le dan una flor de paliza (poda exagerada), cuando crece al ocupar sobrepasando, espacios muy limitados. Así el desarrollo radicular en este caso es mayúsculo, de crecimiento intermitente, el tronco que se desarrolló se hizo también poderoso, mantiene unas proporciones inusuales y es una planta tan común, un yuyo con el que a nadie se le ocurriría hacer un BON SAI.

Por Pablo Luis Caballero, Perito Técnico Agropecuario.


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Una respuesta to “BON SAI, esos hermosos arbolitos enanos.”

  1. Darío Yustozzi Says:

    Metete los bonsai en el orto viejo sucio y degenerado!!!!!!!

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