DÍA DEL DOCUMENTALISTA: INSISTIR CON LA REALIDAD EN LA ERA DEL ARTIFICIO.

de

 

En el año 2002, propusimos el 27 de mayo como el Día del Documentalista, en memoria de Raymundo Gleyzer, en un multitudinario encuentro en la casa de la Madres de Plaza de Mayo-LF. En el año 2007, agregamos a la conmemoración a Rodolfo Wlash, en un acto callejero en San Juan y Entre Ríos, donde colocamos una placa a su memoria. En este 2012, a diez años de aquella primera iniciativa y a diez años de la masacre de Avellaneda, dedicamos nuestro día a la memoria de Darío Santillán, Maximiliano Kosteki, Claudio Lepratti y de todos los compañeros y compañeras asesinados por luchar.  

 

Sabemos que los documentalistas somos unos pocos, entre los millones de oprimidos. Pero también que tenemos una misión que cumplir. Una misión nada prescindible. ¿Conocen las pinturas de la Cueva de las Manos? Ese, me parece, es el mejor ejemplo de cuál debe ser nuestra función. Más allá de quienes seamos cada uno, todos y cada uno tenemos que dejar las huellas entrelazadas de nuestras manos en fondo de la caverna oscura. Entonces, esas serán las huellas de todos, no sólo las de cada uno, no sólo las de los documentalistas, sino las de todos. Pero para eso, al igual que los pintores del río Pinturas, podemos ser cada uno un par de manos que dejen sus huellas propias e irrepetibles pero, por sobre todo, tenemos que ser un conjunto de manos que dejen un tejido entrelazado de huellas que hablen por todos, no solo por nosotros, sino por todos.

¨¿Saben qué? -les decíamos a los compañeros y compañeras de los movimientos sociales con los que construimos allá por el 2002 y 2003 los legendarios Talleres documentales de base en los barrios del conurbano- Yo sólo puedo hablar por mí, pero junto con ustedes, puedo hablar por todos¨.

Así, el trabajo documental pasa a transformarse en el trabajo de todos y cada uno, atravesado por una autoría a la vez individual y colectiva. Un entretejido donde cada hebra existe por sí, pero entre todas hacen la manta que nos abriga del invierno y la bandera con que marchamos en las calles.

Se acabaron, entonces, las pretensiones de estrellato, porque la única estrella pasa a ser la intrincada huella colectiva que construimos entre todos. Se acabaron también las disputas de cartel o marquesina. Nadie buscará dejar su huella más arriba que las de los otros, sino más entrelazada. Y se acabaron los mercenarios y los funcionarios: no se puede dejar huellas con las manos enguantadas.

¨Pídanme que me despelleje las manos tratando de dejar mi huella junto con sus huellas, pero no me pidan que me ponga guantes¨.

Movimiento de Documentalistas, 27 de mayo de 2012.


About these ads

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 158 seguidores

%d bloggers like this: