Caso 1: Señor Director: “Los señores Miguel Rayón y Juan Francisco Dulcí opinaron de diferente manera sobre un tema muy difícil de tratar y más aún de legislar: la «muerte digna». Con 48 años en el ejercicio de la medicina, he podido reflexionar sobre el tema que nos convoca y he arribado a la conclusión de que nadie tiene derecho sobre la vida de los demás, aun en condiciones extremas. “Nos tocó de cerca tener un hijo 14 meses en coma, desahuciado a raíz de un accidente automovilístico, con diagnostico de vida vegetativa para el resto de su existencia. Un día despertó espontáneamente y pronunció la palabra «mamá».” “¿Qué sería de él si le hubiésemos acortado la vida para evitarle los posibles sufrimientos que su situación deparaba?” “Su recuperación física costó mucho tiempo y dolor. Hoy ejerce su profesión de contador público dando clases en la UBA.” Dr. Emilio Monzó Médico dicomonzoemilio@hotmail.com
Caso 2. El de la PENA DE MUERTE, aplicada a casos de extrema gravedad, reincidencias, violadores o asesinos seriales.
Comentario: SIEMPRE hay posibilidades de error, y aunque no somos quién para cometerlos, menos aun para hacer que sea irremediable.