El ferrocarril PRIVATIZADO quedó en manos de personas que hacían VACIAMIENTO DE EMPRESA, SAQUEO y DESFALCO, que al parecer aun no se investigó. El sector del ferrocarril que quedaba era EL MÁS RENTABLE, y sin embargo comenzó a recibir subsidios como los que antes de la reducción del 90 % recibía el ferrocarril entero.
Eliminar en vastas zonas el servicio de cargas y pasajeros transformó enorme cantidad de ciudades en “FANTASMAS”, con perjuicio gigantesco para sus pobladores que tuvieron que migrar y dejar sin ese trabajo a quienes les proveían. Los beneficiados de esta reducción fueron los camionesros que incrementaron las cantidades de sus viajes y sus precios, su sindicato, y las empresas que fabrican y venden micros y camiones. Además de las que cobran peajes.
Cuando cambió de manos la concesión del Ex Ferrocarril ROCA, el estado y algunos empleados tomaron riendas. Comenzó a haber algunos arreglos de mantenimiento de vías y convoyes, los vagones dejaron de zangolotearse tanto. Se tercerizaron los servicios de reparación. Hay que estudiar (investigar) ahora quiénes los realizan.
Aun los parasoles de aluminio de TODAS las ventanas de TODOS los vagones, que no podían ser robadas por ladrones comunes, sino desde los talleres de la misma empresa, NUNCA APARECIERON, ni se nos dio cuenta alguna de ello, pese a nuestras reiteradas denuncias y solicitudes de información.
Tampoco se habló de las muchísimas ventanas cuyos marcos se habían robado, sustituyéndolas mucho más tarde por ventanas que no eran de aluminio, de pésima calidad.
Comenzaron por las protestas y riesgo pero ya no siguen lentamente sustituyendo los vidrios del techo de Constitución, ahora sin renovar la pintura ni hacer el mantenimiento adecuado de los marcos soporte.
Pero a mi entender lo más grave es que los trabajadores de los baños que están abiertos, en las estaciones, excepto el de Remedios de Escalada, no cobran sueldos, desde hace unos ocho años, a veces más, por considerárseles “VOLUNTARIOS” que vienen a limpiar los baños, mediante un acuerdo firmado con cada jefe de estación, como si fuera un contrato para ejercer tareas de limpieza, conservación y custodia de los baños y pedir limosnas a los pasajeros que los usan.
No cobran sueldos, ni aguinaldos, ni tienen obra social, ni les depositan previsión social alguna.
No tiene capacitación para la tarea que deben emprender, que es de riesgo sanitario para los pasajeros usuarios del baño, y riesgo para su salud, por tratarse de tareas con materiales contaminados y de riesgo.
Limpian escupitajos sanguinolentos, inodoros con cientos de orinas y defecaciones, pisos, etc. y no se les suministra instrucción adecuada o capacitación alguna, ni guardapolvos, ni barbijos, ni guantes, ni cofias, ni botas o zapatillas especiales, ni botiquín, ni extinguidores, ni tampoco elementos básicos de higiene personal, como jabones, toallas, papel higiénico, desinfectantes, pero tampoco elementos básicos necesarios para limpieza de los baños: trapos de piso y de limpieza, desodorantes, detergentes, jabones, toallas, escobas, escobillas, cepillo, baldes, secadores, limpiavidrios, alcohol, jabón…
Lo hemos denunciado 300 veces al ferrocarril, que responde con evasivas, también decenas de veces a la CNRT que no responde, pero también al Ministerio de Trabajo de la Nación, Secretaría de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires, Ministerio de Economía, Ministerio del Interior, Ministerio de Desarrollo Social, Presidencia de la Nación Argentina, Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Ministerio de Planificación, y en el Congreso Iberoamericano de Educación Ambiental.