La Amazonia en peligro: Acciones geopolíticas de Estados Unidos en el pulmón verde del planeta.
MSc. Acela Caner Román “El Imperio norteamericano quiere tomar la Amazonia (…) tenemos que preservarla para el futuro de nuestras generaciones” Hugo Chávez Frías
Nacida dentro de la llamada Escuela Organicista, la geopolítica es una de las teorías deterministas dentro del campo de la geografía. En sus fundamentos, los geopolíticos consideran que las características geográficas de un territorio -situación, fronteras, clima, aguas, bosques, minerales y otros recursos naturales- determinan las formas posibles de su organización política, económica, social y militar.
La afirmación de que el “espacio es poder”, realizada por el geógrafo alemán Federico Ratzel (1844-1904), precisa la esencia de esas concepciones geopolíticas al definir que el espacio geográfico es determinante en el desarrollo y poderío político de cada estado.
En la categoría geopolítica: “espacio vital”, definida por Ratzel como “todo el territorio que un país necesita para lograr su desarrollo”, el general alemán Karl Haushofer (1869-1946), halló “la razón” que Hitler necesitaba para justificar la expansión territorial de Alemania en busca de su “incuestionable” derecho a ocupar el espacio vital que le correspondía por ser “un país joven, poderoso y habitado por una raza superior.”
Las pseudocientíficas razones que sirvieron al nazismo alemán para desencadenar la Segunda Guerra Mundial se revitalizan en la política actual del gobierno estadounidense. Hoy, los Estados Unidos de América utilizan similares concepciones geopolíticas para ampliar su poderío en busca de las riquezas contenidas en ese “espacio vital” que le permitan alcanzar sus aspiraciones hegemónicas en América Latina, especialmente en la región amazónica, y mantener la supremacía en el mundo unipolar que vivimos.
Durante la primera década del siglo XXI, América Latina tiende a convertirse en uno de los más grandes escenarios de crisis. El Plan Colombia, concebido por los Estados Unidos como estrategia militar para el control de los recursos naturales de América del Sur; el engaño “desarrollista” en Centroamérica que ha dado vida al Plan Puebla Panamá; el reguero regional de bases militares norteamericanas al sur del río Bravo; el afán para imponer el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA); la presencia de una base de operaciones en la Triple Frontera —que comparten Argentina, Paraguay y Brasil— y sus aspiraciones geopolíticas en la Amazonia son como piezas del rompecabezas que muestra los sueños hegemónicos y expansionistas del gobierno norteamericano en Latinoamérica. Las acciones dirigidas a adueñarse del poder pleno en el espacio geográfico latinoamericano alcanzan hoy niveles de máxima peligrosidad bajo el impulso del discurso guerrerista y prepotente de George W. Bush.
A mediados de septiembre del 2004, en el encuentro con los empresarios venezolanos y brasileños que asistieron a la II Feria Internacional de la Amazonia -evento efectuado paralelamente a la reunión de cancilleres de los países amazónicos celebrado en Manaos- Hugo Chávez Frías reflexionó acerca de cómo Sudamérica se estaba convirtiendo en un nuevo actor de la geopolítica internacional. Refiriéndose de modo especial a la Amazonia, el presidente venezolano, denunció que los imperios del mundo, fundamentalmente el norteamericano, “quieren infiltrarnos con bases científicas, con bases militares, con inteligencia satelital, para adueñarse de este inmenso pulmón y reservorio de riquezas de la biodiversidad que pertenece a nuestros pueblos.”
Estados Unidos de América y la Amazonia
Ciertamente, de modo muy especial, los Estados Unidos de América han mostrado un marcado interés por la Amazonia que ha ido acrecentándose hasta alcanzar niveles alarmantes en este último decenio. Sus aspiraciones geopolíticas sobre este territorio suramericano -cuya extensión superficial casi iguala a del continente europeo - están dirigidas a apropiarse totalmente del espacio geográfico que atesora las extraordinarias riquezas del llamado pulmón verde del planeta. El sueño imperialista de la declaración de una parte del territorio amazónico como región de soberanía especial, tomando como argumento el interés de la humanidad, puede ser uno de los elementos claves en el desencadenamiento de una crisis internacional. Estados Unidos de América prepara a la opinión pública nacional e internacional mientras da firmes pasos para alcanzar ese objetivo.
Uno de los ejemplos para ilustrar esta última afirmación lo encontramos en el mensaje que contiene el texto escolar Introducción a la Geografía, utilizado en el Junior High School. En esa obra didáctica, aparentemente inocente, David Norman, su autor, explica a los alumnos estadounidenses que su país ha tomado el control de la Amazonia para salvaguardar el agua y el oxígeno del planeta ya que esa región está rodeada de países bárbaros que van a destruirla.
En la página 76 de Introducción a la Geografía - graficada con un mapa de América del Sur donde aparece la representación de un gran territorio denominado PRINFA que ocupa áreas pertenecientes a Brasil, Venezuela, Colombia, Perú y otros países de la región amazónica puede leerse:
La PRIMERA RESERVA INTERNACIONAL de la FLORESTA AMAZÓNICA
Desde mediados de los años 80, la más importante floresta del mundo pasó a ser responsabilidad de los Estados Unidos y de las Naciones Unidas. Es llamada PRINFA y su fundación se debe al hecho de que la Amazonia está localizada en América del Sur, siendo una de las regiones más pobres del mundo y cercada por países irresponsables, crueles y autoritarios. Es parte de ocho países diferentes y extraños, los cuales en su mayoría, son reinos de la violencia, del tráfico de drogas, de la ignorancia, y de un pueblo sin inteligencia y primitivo.
La creación de la PRINFA fue apoyada por todas las naciones del G-23 y es realmente una misión especial para nuestro país y un presente para todo el mundo, visto que la posesión de estas tierras tan valiosas en las manos de pueblos y países tan primitivos condenarían los pulmones del mundo con la desaparición y la total destrucción en pocos años.
Podemos considerar que esta área tiene la mayor biodiversidad del planeta, con una gran cantidad de especies de todos los tipos de animales y vegetales. El valor de esta área es incalculable, pero el planeta puede estar seguro de que los Estados Unidos no permitirán que estos países Latinoamericanos exploten y destruyan esta verdadera propiedad de toda la humanidad.
PRINFA es como un parque internacional, con severas reglas para la explotación.
Introducción a la Geografía de David Norman es solo una muestra del modelo imperialista norteamericano. Los alumnos de 6° grado de las escuelas primarias de Estados Unidos, que estudien este contenido geográfico plagado de falsedades y manipulaciones, crecerán convencidos de que Estados Unidos es el gran defensor de la humanidad y del medioambiente en la inmensa cuenca drenada por el río Amazonas. Este contenido pone al descubierto la proyección educativa en los Estados Unidos que intenta transmitir a las nuevas generaciones el desprecio por el resto de los pueblos, por la normativa internacional de respeto a las fronteras y que proclama y legitima la injerencia y el dominio del mundo. Sin embargo, las aspiraciones geopolíticas sobre la Amazonia van más allá de las páginas de un texto geográfico, su esencia está en el poder que puede brindarle la ocupación plena de este espacio geográfico. Así, se engaña y se deforma la mente de los niños norteamericanos que serán los futuros soldados de las invasoras fuerzas armadas del imperio.
El tema de la Amazonia ha sido muy debatido en los altos centros de estudio de Estados Unidos. Hace tres años, en una universidad estadounidense, el doctor Cristovão Buarque, entonces rector de la Universidad de Brasilia, fue interrogado sobre qué pensaba acerca de la internacionalización de la Amazonia. Un estudiante introdujo la pregunta diciendo que esperaba la respuesta de un humanista y no la de un brasileño. Esta fue la respuesta del doctor Buarque:
“Realmente, como brasileño sólo hablaría en contra de la internacionalización de la Amazonia. Por más que nuestros gobiernos no cuiden debidamente ese patrimonio, él es nuestro. Como humanista, sintiendo el riesgo de la degradación ambiental que sufre la Amazonia, puedo imaginar su internacionalización, como también de todo lo demás que es de suma importancia para la humanidad.
Si la Amazonia, desde una ética humanista, debe ser internacionalizada, internacionalicemos también las reservas de petróleo del mundo entero. El petróleo es tan importante para el bienestar de la humanidad como la Amazonia para nuestro futuro. A pesar de eso, los dueños de las reservas creen tener el derecho de aumentar o disminuir la extracción de petróleo y subir o no su precio.
De la misma forma, el capital financiero de los países ricos debería ser internacionalizado. Si la Amazonia es una reserva para todos los seres humanos, no se debería quemar solamente por la voluntad de un dueño o de un país. Quemar la Amazonia es tan grave como el desempleo provocado por las decisiones arbitrarias de los especuladores globales. No podemos permitir que las reservas financieras sirvan para quemar países enteros en la voluptuosidad de la especulación. (…)
Si Estados Unidos quiere internacionalizar la Amazonia, para no correr el riesgo de dejarla en manos de los brasileños, internacionalicemos primero todos los arsenales nucleares de Estados Unidos. Basta pensar que ellos ya demostraron que son capaces de usar esas armas, provocando una destrucción miles de veces mayor que las lamentables quemas realizadas en los bosques de Brasil.
En sus discursos, los actuales candidatos a la presidencia de los Estados Unidos han defendido la idea de internacionalizar las reservas forestales del mundo a cambio de la deuda. Comencemos usando esa deuda para garantizar que cada niño del mundo tenga la posibilidad de comer y de ir a la escuela.
Internacionalicemos a los niños tratándolos a todos ellos sin importar el país donde nacieron, como patrimonio que merece los cuidados del mundo entero. Mucho más de lo que se merece la Amazonia. (…)
Como humanista, acepto defender la internacionalización del mundo. Pero, mientras el mundo me trate como brasileño, lucharé para que la Amazonia sea nuestra. ¡Solamente nuestra!
Importancia estratégica, riquezas y factores de tensión en la Amazonia
La Amazonia, con una extensión superficial de 7.2 millones de kilómetros cuadrados, es la gran región natural que se corresponde físicamente con la mayor cuenca hidrográfica del mundo: el espacio geográfico drenado por el río Amazonas. Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Guyana, Suriname y Guayana Francesa ocupan áreas de este territorio que representa la vigésima parte de la superficie terrestre. Más del 60% de la Amazonia pertenece a Brasil. Todos los estados de la región norte del gigante suramericano se localizan en la Amazonia -Pará, Amazonas, Acre, Amapá, Roraima y Rondania- mientras que son típicamente amazónicos la mayor parte de Mato Grosso, el estado de Tocantins, el norte de Goiás y el oeste de Maranhão.
La red hidrográfica de la Amazonia con sus más de siete mil ríos, posee el 20% de las reservas de agua dulce del planeta. La importancia estratégica de esta riqueza se acrecienta por día en la misma proporción que aumenta el deterioro medioambiental. El agua potable es ya un recurso escaso en la naturaleza causante de muchos conflictos actuales.
Según la opinión de numerosos analistas, en los próximos años la escasez de agua en el planeta será una de las causas principales de los conflictos político-militares. El Plan Colombia, con su Iniciativa Andina, y la presencia militar norteamericana para el monitoreo de la Triple Frontera, son avances claves para Estados Unidos en su pretensión de asegurar -en la Amazonia y en el Acuífero Guaraní-, un acceso expedito a esas grandes reservas del preciado liquido indispensable para el consumo directo, la agricultura y la generación de energía en un mundo donde cada vez es más caro el barril de petróleo.
Otra de las grandes riquezas del espacio amazónico, los bosques tropicales, están siendo gravemente amenazados por las aspiraciones geopolíticas de los Estados Unidos. Se calcula que en la Amazonia se concentra más de la tercera parte de las reservas mundiales de este indispensable recurso. La floresta amazónica con más de 60 mil especies arbóreas, algunas de las cuales alcanzan alturas que pueden llegar a los cien metros, es la región del mundo que más oxigeno produce, de ahí que haya sido bautizada como el pulmón verde de la Tierra. Los bosques de esta selva -ricos en maderas preciosas, caucho, y una gran variedad de plantas medicinales- actúan como un gran filtro que cumple las funciones de purificar la composición química de la atmósfera, regular térmicamente al planeta y mantener el equilibrio ambiental.
La cuenca amazónica y la zona andina clasifican entre las más ricas del orbe en lo concerniente a diversidad biológica, una de las más importantes fuentes de materia prima de la ingeniería genética y la biotecnología. La biodiversidad existente en la Amazonia es algo impresionante. Se considera que el patrimonio vegetal de la región supera los 16.5 mil millones de genes, siendo, por excelencia, el banco mundial de genes.
Sin embargo, este recurso cuyo aprovechamiento podría ser tan importante para los pueblos de la América del Sur es afectado por la biopiratería norteamericana y europea que les ha permitido apropiarse de importantes especies de plantas para usarlas como materia prima en sus laboratorios. Asimismo, estas misiones pseudocientíficas, valiéndose de la generosidad y buena fe de los indígenas, se han estado apropiando de conocimientos antiquísimos relacionados con las propiedades medicinales de muchas plantas que, posteriormente, han patentado como propios a pesar de las legislaciones que en varios países protegen la biodiversidad.
Entre los mayores peligros que enfrenta la Amazonia está también la aplicación del Plan Colombia. Echado a andar por el gobierno de Estados Unidos con el pretexto de la lucha contra los narcóticos y el fortalecimiento de la democracia, el Plan Colombia es en realidad una estrategia geopolítica que implica, entre otras cuestiones, la imposición de su presencia y el dominio de este vasto y rico espacio geográfico. Este plan ha dado inicio a nuevas etapas de apropiación de las riquezas y dominación neocolonial en América del Sur.
La llamada Iniciativa Regional Andina no es más que la segunda etapa de dicho plan en su intento por acelerarlo y extenderlo por países vecinos, como Ecuador y Perú, que ocupan buena parte del espacio geográfico correspondiente a la Amazonia; al tiempo que valiéndose de sus amplias fronteras con Venezuela, intentan subvertir el proceso de la revolución bolivariana encabezada por Hugo Chávez Frías. De no frenarse en su intento, el daño económico, social, político, cultural y ambiental del Plan Colombia puede alcanzar incalculables proporciones.
El canje de deuda externa por naturaleza, potenciado por Estados Unidos, es otro de los mecanismos de sometimiento de los países pobres que refuerza el Plan Colombia. Los acuerdos para la condonación de la deuda a cambio de la cesión de una considerable parte de la biodiversidad, propicia que las transnacionales, las organizaciones no gubernamentales asociadas al gobierno estadounidense e instituciones como el Banco Mundial e Interamericano y el Fondo Monetario Internacional puedan apropiarse de este invaluable recurso.
Esta iniciativa está muy vinculada al proyecto para un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), con la cual Estados Unidos prevé el dominio político y económico en América Latina y el Caribe. Y, para que no existan dudas de esa vinculación, baste recordar que W. Bush, en su discurso en la Cumbre de las Américas 2001, después de autoproclamarse protector de los recursos naturales del Hemisferio Occidental, afirmó estar “comprometido a utilizar la Ley de Conservación de Bosques Tropicales (TFCA) para ayudar a los países a dirigir sus pagos de la deuda hacia proyectos locales de protección de la biodiversidad y de los bosques tropicales”. El ALCA, sin duda alguna, es una opción inaceptable para los pueblos americanos porque intensificaría la mercantilización de la naturaleza, sometiendo a los ecosistemas y la biodiversidad a las leyes del mercado y a los intereses transnacionales.
Además de los recursos naturales a los que hemos hecho referencia, es conveniente destacar que en la Amazonia también existen importantes yacimientos minerales. Aquí se localiza la mayor reserva de uranio empobrecido del mundo y grandes yacimientos de hierro, niobio, petróleo, metales y gemas preciosas y semipreciosas. El niobio se encuentra entre los minerales más significativos por su escasez en la naturaleza. En estado puro, el niobio se emplea en aceleradores de partículas, pero su aplicación más importante es en la producción de súper ligas metálicas con aprovechamiento en la industria aeronáutica y en la industria naval.
Los planes geopolíticos para tener el poder de la rica biodiversidad y los importantes recursos naturales del espacio amazónico y, en general, América Latina, vienen delineados desde el gobierno de Ronald Reagan. En los Documentos de Santa Fe, aparecen claras referencias que anuncian las crueles e insolentes acciones de rapiña que vendrían después. Justo es señalar que la imposición de esas medidas para arrebatar riquezas y soberanía a los países de América Latina, han sido interés de otros gobiernos. Imposible olvidar que en su época de esplendor, Margaret Thatcher, entonces Primera Ministra de Gran Bretaña, declaró enfáticamente: “Si los países subdesarrollados no consiguen pagar sus deudas externas, que vendan sus riquezas, sus territorios y sus fábricas”.
Además del Plan Colombia, la Iniciativa Andina, el Canje de la Deuda por Biodiversidad, los acuerdos bilaterales de comercio que anteceden al ALCA, existen otros planes norteamericanos para reforzar el control de la región amazónica, entre ellos está su marcado interés por la ocupación de la base área brasileña de Alcántara, ubicada en el estado de Maranhão -una región rica en biodiversidad y recursos naturales— para convertirla en un área militar estadounidense en Brasil. Cuando, en el año 2000, el gobierno de Fernando Henrique Cardoso firmó el documento de cesión de la base de Alcántara a Estados Unidos, las protestas que se sucedieron en Brasil y el resto de América Latina muestran el conocimiento que tienen los pueblos sobre la importancia de mantener la soberanía brasileña en la región amazónica.
En defensa de la Amazonia y de América Latina
El interés por el desarrollo sostenible de la región amazónica, está presente en el Tratado de Cooperación Amazónica (TCA), firmado en Brasilia el 3 de julio de 1978, por Bolivia, Brasil, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Guyana y Suriname donde todas las naciones del área se comprometieron a favorecer el desarrollo socio-económico de la Amazonia, preservando el medio ambiente sin dejar de lado la enorme pobreza en que viven sus poblaciones. La Organización del Tratado de Cooperación Amazónica estipulaba reuniones ministeriales cada dos años que por sus resultados parecían celebrarse por rutina.
La reunión de los cancilleres de los ocho países miembros de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica, celebrada en Manaos en septiembre del 2004, muestra una revitalización del interés por el desarrollo de la Amazonia. La presencia y las palabras de los presidentes brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva y venezolano, Hugo Chávez Frías, ratifican la importancia de la integración regional que cobra nuevos bríos en estos momentos en que la Amazonia está amenazada por todas los planes geopolíticos que aplica el gobierno de Estados Unidos en la América del Sur.
El jefe de Estado brasileño llamó a una acción concertada de los gobernantes de la subregión para encontrar mecanismos que agilicen la puesta en marcha de los acuerdos, y resaltó la importancia de la Amazonia para el desarrollo del Mercado Común del Sur (MERCOSUR) ratificando la necesidad de “estimular el desarrollo social y económico de la Amazonia y promover la inserción internacional de sus productos, viabilizando el aumento de exportaciones”.
Por su parte, el presidente venezolano llamó a lograr una verdadera integración en el continente y a “avanzar con audacia para lograr plena independencia política, económica y cultural”. Chávez analizó la necesidad de asumir posiciones firmes y unitarias, imposibles de realizar en el marco de la inercia neoliberal y reiteró sus propuestas de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA); PETROSUR, para la integración en energía, TELESUR, para liberar a la América del Sur del poder de los medios de comunicación del mundo, el Banco del Sur y el Fondo Humanitario Internacional. De lograrse estos mecanismos de soberanía e integración regional, en Latinoamérica podría hacerse realidad el surgimiento de un nuevo factor político mundial que se oponga a las aspiraciones geopolíticas que alientan el proceder del gobierno de Estados Unidos.
Un estadounidense en las Naciones Unidas introdujo su pregunta, diciendo que esperaba la respuesta de un humanista y no de un brasileño.
Ésta fue la respuesta del Sr. Cristóvão Buarque:
‘Como brasileño, sólo hablaría en contra de la internacionalización de la Amazonia. Por más que nuestros gobiernos no cuiden debidamente ese patrimonio, él es nuestro.
Como humanista, sintiendo el riesgo de la degradación ambiental que sufre la Amazonia, puedo imaginar su internacionalización, como también de todo lo demás, que es de suma importancia para la humanidad.
Si la Amazonia, desde una ética humanista, debe ser internacionalizada, internacionalicemos también las reservas de petróleo del mundo entero.
El petróleo es tan importante para el bienestar de la humanidad como la Amazonia para nuestro futuro. A pesar de eso, los dueños de las reservas creen tener el derecho de aumentar o disminuir la extracción de petróleo y subir o no su precio.
De la misma forma, el capital financiero de los países ricos debería ser internacionalizado. Si la Amazonia es una reserva para todos los seres humanos, no se debería quemar solamente por la voluntad de un dueño o de un país. Quemar la Amazonia es tan grave como el desempleo provocado por las decisiones arbitrarias de los especuladores globales. No podemos permitir que las reservas financieras sirvan para quemar países enteros en la voluptuosidad de la especulación.
También, antes que la Amazonia, me gustaría ver la internacionalización de los grandes museos del mundo. El Louvre no debe pertenecer solo a Francia.
Cada museo del mundo es el guardián de las piezas más bellas producidas por el genio humano. No se puede dejar que ese patrimonio cultural, como es el patrimonio natural amazónico, sea manipulado y destruido por el sólo placer de un propietario o de un país.
No hace mucho tiempo, un millonario japonés decidió enterrar, junto con él, un cuadro de un gran maestro. Por el contrario, ese cuadro tendría que haber sido internacionalizado.
Durante este encuentro, las Naciones Unidas están realizando el Foro Del Milenio, pero algunos presidentes de países tuvieron dificultades para participar, debido a situaciones desagradables surgidas en la frontera de los EE.UU. Por eso, creo que Nueva York, como sede de las Naciones Unidas, debe ser internacionalizada. Por lo menos Manhatan debería pertenecer a toda la humanidad. De la misma forma que París, Venecia, Roma, Londres, Río de Janeiro, Brasilia… cada ciudad, con su belleza específica, su historia del mundo, debería pertenecer al mundo entero.
Si EEUU quiere internacionalizar la Amazonia, para no correr el riesgo de dejarla en manos de los brasileños,internacionalicemostodos los arsenales nucleares. Basta pensar que ellos ya demostraron que son capaces de usar esas armas, provocando una destrucción miles de veces mayor que las lamentables quemas realizadas en los bosques de Brasil.
En sus discursos, los actuales candidatos a la presidencia de los Estados Unidos han defendido la idea de internacionalizar las reservas forestales del mundo a cambio de la deuda.
Comencemos usando esa deuda para garantizar que cada niño del mundo tenga la posibilidad de comer y de ir a la escuela.
Internacionalicemos a los niños, tratándolos a todos ellos sin importar el país donde nacieron, como patrimonio que merecen los cuidados del mundo entero. Mucho más de lo que se merece la Amazonia. Cuando los dirigentes traten a los niños pobres del mundo como Patrimonio de la Humanidad, no permitirán que trabajen cuando deberían estudiar; que mueran cuando deberían vivir.
Como humanista, acepto defender la internacionalización del mundo; pero, mientras el mundo me trate como brasileño, lucharé para que la Amazonia, sea nuestra. ¡Solamente nuestra!’
OBSERVACIÓN: Este artículo fue publicado en el NEW YORK TIMES, WASHINGTON POST, USA TODAY y en los mayores diarios de EUROPA y JAPÓN. También en este Blog de FILATINA. Julio 2005.
http://www.acie.es/declaraciones-internacionalizacion-de-la-amazonia
Artículo de Filatina: http://argentina.indymedia.org/news/2010/06/738393.php