Basta de trata. Basta de inacción. Basta de complicidades. Basta de impunidad. Señores, basta de consumir.

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Basta de trata. Basta de inacción. Basta de complicidades. Basta de impunidad. Señores, basta de consumir. Jueves, Marzo 11, 2010 por FILATINA

Estoy investigando la Trata de Personas desde hace unos 3 años, sin haber podido hasta la fecha resolver el problema, pero encontrándome de frente con verdades de Perogrullo, por lo remanidas. Pero que había que corroborar.

Se engaña a las chicas, cada vez más jóvenes, capturándolas bajo engaños, o por la fuerza, luego obligándolas bajo amenaza, gritos, violencia, golpizas y drogándolas, a ejercer la prostitución para ingreso pecuniario de terceras personas.

Las ofrecen conocidos y conocidas de su entorno, a veces pensando que es por su bien o que en realidad sería una oportunidad de un trabajo “en serio”: mozas, ayudantes, nada.

Se les dice que van a obtener trabajo, de mucamas, en bares, restaurantes, de camareras, azafatas, como modelos, en videonovelas, y toda clase de promesas falsas que sólo sirven para engañarlas y sacarlas del ámbito que les es familiar.

Una vez que descubren el engaño, bajo amenazas directas a ellas y de perjudicar a sus familiares, bajo violencias de golpes, malos tratos, violaciones, drogándolas para hacerles perder su voluntad y tenerlas bajo dependencia, son obligadas a ejercer la prostitución en beneficio de terceros.

Hay diferencia entre trata y prostitución. Esta última es por decisión propia, aunque generalmente obligada por las circunstancias, su entorno, la pobreza.

En plena Capital Federal de la nación, inclusive en el microcentro y a la vista de todos, muchachos por cualquier parte entregan tarjetas con teléfonos y direcciones donde se ofrecen los servicios ilegales de prostitución de terceras personas, algunas forzadas por amenazas de la esclavitud laboral para soportar los abusos de otros…

En los clasificados de los principales diarios del país se ofrecen servicios sexuales a cambio de plata, en sitios que cumplen con la definición de prostíbulos que están prohibidos y sin embargo funcionan, con autorización  no oficial pero con conocimiento de policías y funcionarios, inspectores y hasta los de la mayor jerarquía, jueces y fiscales, senadores y diputados, y del Poder ejecutivo también.

En muchos casos se alquilan sus cuerpos a tarifa fijada por sus captores, llamados gigoló, cafisho, regente o “dueño”, explotándolas sexualmente muchas veces por día, hasta el hastío y agotamiento físico y mental, dejándolas en un estado de indefensión, aceptación de la cosa, y entrega total. Muchas ya están adiestradas, drogadas y asustadas bajo amenaza a sus familiares, para que si las liberan, nieguen todo rotundamente, no acusen a sus captores, y aseguren con insistencia que lo hacen por propia voluntad.

Están en un muy alto grado de vulnerabilidad, de indefensión y de rendición. No se autodefienden. Deben ser rescatadas: mucha gente ya lo sabe y está trabajando en ello, sin recursos, con grandes esfuerzos, con precaria preparación, sin la fuerza que debería esgrimir el estado nacional, provincial y cada municipio y delegación municipal, por su cuenta o mancomunada y organizadamente, para lidiar contra este flagelo mafioso, por la cadena de complicidades tan amplia que los abarca a casi todos, por acción u omisión.

Muchos funcionarios cobran sueldos que estarían mejor aplicados para acabar con este lacerante delito, y algunos hasta gastan parte en consumir lo que se ofrece.

Otros usan su poder para hacer uso gratis, aprovechándose de su impunidad aparente y consumando las cadenas de complicidades con esencia en la esfera oficial.

Hay permisividad en esa parte de la sociedad para la comisión de este delito, pero quienes más son permisivos son los policías, los jueces, los funcionarios de alto rango y en general los hombres.

Algunas mujeres inclusive jóvenes que están en la edad y zona de riesgo, que han demostrado su ignorancia al respecto y muchos de ambos sexos cuando se les pregunta sobre la trata aseguran que es la profesión más antigua del mundo, confundiendo con la también aberrante prostitución, cuyo sólo nombre alarma.

La policía es como muchas de las autoridades administrativas más encumbradas de la Ciudad de Buenos Aires, cómplice por omisión o acción, a sabiendas o por su prescindente aparente ignorancia del problema, de este delito aberrante que se suscita día a día, como es la desaparición de personas en sitios del interior, del conurbano y de otros países, para ser objeto de abusos sexuales en largas jornadas laborales de esclavitud, soportando a diario las descargas emocionales de docenas de tipos desconocidos.

Hemos reunido y presentado con nota, junto a 230 ONGs, 680 direcciones de prostíbulos sólo en la ciudad de Buenos Aires, que son ilegales, donde se practica asiduamente la oferta de sexo por plata de varias mujeres jóvenes, entre las que se esconden las capturadas por las redes de la trata de personas, a lo que algunos siguen llamando trata de blancas, que incorpora inclusive niñas desde los 12 años, con documentos falsos o sin documentar.

La inacción desde la fecha de presentación a fines de noviembre 2009, es igual a la que había antes de esa presentación, y la organización oficial que debería implicarse no sólo en la investigación sino en la solución del problema, aparentemente sigue inoperante, pese a contar con recursos, que no utiliza eficientemente, como está a la vista por los resultados no obtenidos.

Le solicito que ponga a trabajar en este tema a gente eficiente y decidida a terminar con este flagelo, con el poder y la preparación que pueda permitirles lograr éxito en tan difícil tarea, que no se rinda, ni se corrompa, ni se entregue a la complicidad o la inacción que a veces asegura el sueldo.

El actual Gobierno de la Ciudad, se ha mostrado absurdamente indiferente a este problema como a tantos otros, que requerirían de la sensibilidad que carece.

Las burlas del “Sr” Macri frente a reclamos del Sr Pino Solanas, y de la Sra Carrió, frente a las pantallas de TV, muestran la lacerante indiferencia cómplice de la que debería ser la autoridad en la CABA.

Estoy a su disposición, con información bastante actualizada, que habría que completar mediante la prosecución de investigaciones, para ofrecerla a efectos de comenzar actividades de inmediato que aseguren la libertad de las mujeres ahora prisioneras de la necesidad u obligación de prostituirse, para poder al fin liberarlas de los que las mantienen esclavizadas para beneficio de terceros.

Sin otro particular, con urgencia, le saluda muy atentamente, Pablo Luis Caballero.

www.bastadetrata.wordpress.com

Una respuesta para “Basta de trata. Basta de inacción. Basta de complicidades. Basta de impunidad. Señores, basta de consumir.”

  1. Basta de Trata de personas, esclavitud sexual o laboral. Dice:

    [...] Marzo 2010 por FILATINA Basta de trata. Basta de inacción. Basta de complicidades. Basta de impunidad. Señores, basta de … Jueves, Marzo 11, 2010 por [...]

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