Muy tarde hemos descubierto que hay gente cuya actitud sólo podría explicarse si se admitiese que está enferma, de manera que le pueda parecer admisible ocuparse de la trata de personas, uno de los peores abusos existentes, equivalente al secuestro más la tortura, la violación reiterada, la esclavitud permanente, la desaparición del entorno de la familia y el asesinato civil.