He colocado dos fotos tomadas ayer en la casa de un amigo, producto de la casualidad y la belleza que es natural y circunstancial, por el efecto de la luz del sol tapado por las nubes y los rayos que se observan recortados, más que de mi condición de fotógrafo. A lo mejor a alguien le gusta mirarlas. Estos efectos no son del todo frecuentes, pero lo que es más seguro, es que cuando suceden, uno no está mirando justo para ese lado.

Un día cualquiera, nubes en el cielo, tarde cayendo, lejana amenaza de llover.

A cada minuto una imagen diferente, dentro del estilo, que nos quedamos mirando, sin poder casi fotografiar. Cuando lo hicimos, lo mejor había pasado.
Los recuerdos se componen de pequeños instantes que se suceden, durante toda la vida. La mayoría los olvidamos por error de la memoria, o por sobreinscripción del rígido, otros no vale la pena reocrdar. Pero hay unos cuantos que uno nunca se olvida, y en mi caso tienen que ver con la luz del sol, el amanecer como en Mercedes, en la costa del Río de la Plata frente al Club de Pescadores, o en Mar del Plata, el atardecer en el Pacífico, en Arequipa. Instantes de felicidad que regala la naturaleza si es que uno está mirando, prestando atención. Quise compartirlo con ustedes. Cordialmente, Pablo.
Jueves, octubre 8, 2009 a las 6:36 pm |
[...] Imagen tomada de: segundos de inesperada felicidad ambiental [...]
Lunes, octubre 12, 2009 a las 11:12 pm |
Hola! Yo soy el humilde autor de esta fotografía del cielo trasluciendo los rayos del sol al atardecer de un día sin nubes de lluvia, pero si de adorno. Me encantó. Agradezco que mencionaran la fuente al publicarla en el Blog de Tony Way, muchos toman sin tener esa correcta consideración. Me gustó ver que la usaron bien, en un blog que a mi juicio merece, y que respetaron el título, que es la mención de esos segundos en que uno siente que puede tocar el cielo, como si estuviera soñando, cuando se permiten cosas que se hacen imposibles luego, en lo que llamamos realidad. La sensación de omnipotencia al sentir que se puede eternizar con el click de la cámara, un instante de ese transcurrir en que comienza a crearse esta belleza y hasta que desaparece como una onda de agua que se mezcla con el océano al que por naturaleza pertenece. Me hizo sentir que habían interpretado el sentimiento que experimenté al descubrirlo, allí arriba, eso tan cerca mío, tan bello como inalcanzable, tan cerca de todos, y aun así invisible para muchos, como la maravilla cotidiana de cualquier amanecer. Deseo expresar voluntariamente para tranquilidad mutua, que pueden usarla sin necesidad de contemplar el pago de derechos de autor, al que renunciamos al menos por ahora con mi expresa autorización, hasta que les sea comunicado otra cosa, lo que espero y no creo que suceda. Quede formal constancia. Cordialmente, Pablo Luis Caballero. filatina1@gmail.com http://www.filatina.wordpress.com