En Argentina durante siglos un importante sector de la población, justamente la que se proclamaba dominante, imitó tontamente todo lo que se hacía en Europa, hasta los modelos de los edificios, los medicamentos, las costumbres, el idioma, dando la espalda a la rica sapiencia local, de donde salían las informaciones imprescindibles para la fabricación de los medicamentos, los conocimientos y semillas para la producción de cereales, tubérculos y oleajinosas. Otra corriente poblacional prefería hacer todo imitando a Inglaterra, generando dependencia hasta en la moda de los gauchos que tenían todos sus atuendos importados de allá. Hubo corrientes pro Norte Americanas, importando todo desde USA. Por ejemplo en la época de Rosas hasta los billetes de nuestra moneda tenían la leyenda “impresos en USA”. Otras épocas hubo en que determinadas personas se aproximaron mucho a Israel. En otros casos, como los de las comunidades chinos, japoneses, galeses, gallegos, italianos, y otras comunidades, es sabido.
Durante la batalla por la recuperación de Malvinas, Argentina no tuvo más armas, porque las fábricas que nutrían nuestras fuerzas armadas se alinearon con el enemigo: ni siquiera Francia nos suministró más Exocet, ni Israel o EEUU más aviones, ni Inglaterra más barcos, ni municiones, ni nada.
No había más remedio que acercarse a Rusia o a China si se quería preservar la integridad del territorio nacional y defender la patria, con los peligros inherentes de esa clase de aproximaciones. Sólo los hermanos peruanos nos ofrecieron espontáneamente todo lo que tenían: hasta los aviones con pilotos dentro! Ni hablemos de los hermanos chilenos…
Deberemos tener nuestras propias fábricas, de barcos, de cohetes, de satélites, de camiones, de software, de municiones, de armas sofisticadas, no para carrera armamentista, sino tomado como negocio para exportar, bien controlado y como forma de tener nuestra independencia y provisión en caso de necesidad, que no es sólo para la guerra, sino para poder, medianamente tener un reconocimiento internacional. El desarrollo de la inteligencia corriente, en forma de fábricas eficientes de toda clase de insumo necesario, incluyendo la industria básica, genera trabajo de alto nivel, y luego se pueden defender las costas, pescar, retener la pesca, controlar las fronteras, eliminar la corrupción generalizada y el viva la pepa centralizado desde el poder.
El desorden que genera este imperio de los cárteles, de las mafias de la droga, de tráfico indstitucionalizado, mediante lo cual al despenalizar judicialmente la tenencia para consumo personal, se está autorizando la venta para consumo personal, y por ende la venta para revendedores que vendan para consumo personal es su consecuencia ineludible. O sea que hoy ya hay tráfico institucionalizado autorizado desde el poder judicial, sin que otros poderes hayan puesto el grito en el cielo. Mientras los policías hacen lo que pueden, con excepciones. Arriesgan sus vidas para detener gente peligrosa, pero al poco tiempo ven que salen impunes, como si no hubiera pasado nada, y los tienen que perseguir otra vez. ¿Cómo se entiende?
Con las fábricas en funcionamiento se podrían hacer trenes, aviones, barcos, y no tener que pagar miles de millones para traer vagones usados desde España, ni trenes bala desde Francia, ni soportar la piratería de nuestras riquezas ictícolas en los mares territoriales argentinos, ni el costo enajenante de los fletes extranjeros, o el tutelaje de las naves de quien nos USA que además vienen a recorrer nuestras costas marítimas y tal vez fluviales, sin que haya la menor manera de poder impedirlo.
Mientras se trató con SISTEMAS DIPLOMÁTICOS, LA CANCILLRíA ARGENTINA SE VIO SUPERADA POR LOS ESTRATEGAS ENEMIGOS POR LA EXPERIENCIA Y EL PODERÍO INGLÉS.
¿NOS QUERÍAN METER EL PERRO?
No a todos los perros se les cortaba a cierta usanza europea: a los Ovejeros Alemanes no, pero a algunos perros sí se les cortaba la cola y a otros además las orejas: caso típico de la noble raza DOBERMANN, también los BOXER, pero también a los simpáticos Rotweiler, tan cariñosos de muy chiquitos, se les exponía a la crueldad innecesaria de cortarles la cola y a muchos otros. Semejante atropello tuvo su fin. En Europa se prohibió cercenar partes de animales. Y esperamos que aquí pronto llegue la imitación. Ya ha comenzado. Cambiamos de tema, ven?
Por eso, seguramente desde ahora si nos quieren meter el perro, el asunto traerá cola.
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