LEY 5965
Ley de protección a las fuentes de provisión y a los cursos y cuerpos receptores de agua y a la atmósfera
Artículo 1º) Denomínase a la presente ¨Ley de protección a las fuentes de provisión y a los cursos y cuerpos receptores de agua y a la atmósfera¨.
Artículo 2º) Prohíbese a las reparticiones del Estado, entidades públicas y privadas y a los particulares, el envío de efluentes residuales sólidos, líquidos o gaseosos, de cualquier origen, a la atmósfera, a canalizaciones, acequias, arroyos, riachos, ríos y a toda otra fuente, cursos o cuerpo receptor de agua, superficial o subterráneo, que signifique una degradación o desmedro del aire o de las aguas de la provincia, sin previo tratamiento de depuración o neutralización que los convierta en inocuos e inofensivos para la salud de la población o que impida su efecto pernicioso en la atmósfera y la contaminación, perjuicios y obstrucciones en las fuentes, cursos o cuerpos de agua.
Artículo 3º) Queda expresamente prohibido el desagüe de líquidos residuales a la calzada. Solamente se permitirá la evacuación de las aguas de lluvia por los respectivos conductos pluviales.
Artículo 4º) Las autoridades municipales no podrán extender certificados de terminación ni habilitación de establecimientos, inmuebles o industrias, ni siquiera con carácter precario, cuando los mismos evacuen efluentes en contravención con las disposiciones de la presente ley, sin la aprobación previa de dicho efluente por los organismos competentes de los Ministerios de Obras Públicas y/o Salud Pública de la Provincia de Buenos Aires, en lo que a cada uno compete o de Obras Sanitarias de la Nación para los residuos líquidos de aquellas zonas en que ésta intervenga por convenio con la Provincia.
Artículo 5º) Los permisos de descarga residuales a fuentes, cursos o cuerpos receptores de agua o a la atmósfera, concedidos o a concederse serán de carácter precario y estarán sujetos por su índole a las modificaciones que en cualquier momento exijan los organismos competentes.
Artículo 6º) Ningún establecimiento industrial podrá ser habilitado o iniciar sus actividades, ni aún en forma provisoria, sin la previa obtención de la habilitación correspondiente y la aprobación de las instalaciones de provisión de agua y de los efluentes residuales industriales respectivos.
Artículo 7º) Las municipalidades ejercerán la inspección necesaria para su fiel y estricto cumplimiento, como así también ejecutarán de oficio y por cuenta de los propietarios, cuando estos se rehusaran a hacerlo, todos los trabajos indispensables para evitar perjuicios o neutralizar la peligrosidad de los efluentes, y procederá, si fuera necesario, a la clausura de los locales o lugares donde éstos se produjeran.
Artículo 8º) Los infractores de la presente ley, serán pasibles de multas desde mil pesos moneda nacional (1.000 m/n) hasta cien mil pesos moneda nacional (100.000 m/n), las que serán graduadas de acuerdo con la importancia de la contravención.
NO SE DEBE PAGAR PARA CONTAMINAR. ESTOS VALORES SON DEL AÑO 1958.
Artículo 9º) Las municipalidades tendrán por virtud de esta ley, la facultad de imponer y percibir las multas establecidas en el artículo anterior, las que se destinarán a reforzar las partidas municipales para obras de saneamiento urbano.
Artículo 10º) Cuando por aplicación de la presente ley se dispusiera la clausura de los desagües residuales de un establecimiento industrial, que trajera aparejada la suspensión temporaria de sus actividades, los propietarios afectados por la sanción, quedarán obligados a abonar los sueldos y jornales de su personal hasta tanto se levante la clausura impuesta. Si con motivo de la clausura, el establecimiento industrial cesara definitivamente en sus actividades, no se considerará dicha situación como caso de fuerza mayor, debiéndose abonar las indemnizaciones a su personal de acuerdo a lo establecido en las leyes vigentes.
Artículo 11º) A partir de la promulgación de la presente ley, fijase un único e improrrogable plazo de dos (2) años a todos aquellos que se encuentren en infracción, para ajustarse a las disposiciones y requisitos que la misma exige.
Artículo 12º) El Poder Ejecutivo, por intermedio de los ministerios de Obras Públicas y/o Salud Pública deberá, dentro de lo que a cada uno compete, reglamentar la presente ley dentro de los noventa días de su promulgación.
Artículo 13º) Derogase la ley 5.552 y toda otra disposición que se oponga al cumplimiento de la presente.
Artículo 14º) Comuníquese al Poder Ejecutivo.
Dada en la Sala de Sesiones de la H. Legislatura de la Provincia de Buenos Aires, en la ciudad de La Plata, a treinta días del mes de octubre de mil novecientos cincuenta y ocho.
Difusión de Prensa FILATINA. www.filatina.wordpress.com filatina@gmail.com
Con mención y agradecimiento a los laboriosos colaboradores Jorge Ghilardi y Juan Vegue.


Marc Gavaldá es un investigador catalán independiente en temas de ecología y conflictos ambientales relacionados con la actividad petrolera. Escribió un par de libros y participa de un colectivo de activistas que se llama “Campaña de Afectados por Repsol YPF, Repsol Mata”. Por estos días en Buenos Aires, pudimos charlar con él sobre el accionar de las compañías petroleras, a pocos días del derrame de petróleo en las costas de Chubut. Por Agite Después de Usar.
sector petrolero como una salida, o un alargamiento de todo lo que es el motor, de una sociedad impulsada y transportada que necesita un combustible de alta intensidad energética, como lo es el petróleo. La salida con agrocombustibles creo que va a agravar mucho más la crisis social y ambiental en el país, porque se está invirtiendo y destinando extensas cantidades de territorio para una producción no alimentaria. Esto es un absurdo, incluso cuando las mismas compañías se quieren limpiar la cara diciendo que es un combustible que reduce el cambio climático del planeta. En realidad lo que se está haciendo es perpetuando el modelo. Yo creo que los agrocombustibles son una salida financiera para resolver la crisis económica que van a vivir las compañías petroleras y las compañias biotecnológicas. 
